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05:59h. sábado, 19 de septiembre de 2020

Campaña contra el machismo en los movimientos populares Resistencia Popular Canarias

 

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Desde Resistencia Popular Canarias queremos impulsar esta campaña debido a la tolerancia que a día de hoy continúa existiendo hacia los comportamientos machistas dentro de los movimientos populares y en las organizaciones que se hacen llamar “de izquierdas”.

Consideramos que es total y absolutamente incompatible e hipócrita pretender luchar contra la violencia machista y la abolición del heteropatriarcado, a la par que permitimos que en nuestras propias filas haya maltratadores.

Por ello, animamos a todos los colectivos, organizaciones, asambleas y demás formas de participación popular, a asumir las siguientes máximas como propias, así como a participar de su divulgación, para atajar este tipo de situaciones:

1. Tratar internamente en cada espacio militante, desde el primer momento que se presenten, todos aquellos comportamientos que resulten perjudiciales para el trabajo entre compañeros y compañeras (acaparamiento del espacio por parte de los hombres, necesidades de protagonismo, comentarios ofensivos…).

2. No permitir bajo ningún concepto el maltrato hacia las compañeras, y denunciar los casos de violencia machista que surjan desde que se tenga constancia de los mismos, tanto dentro como fuera de los colectivos.

3. Animar a las mujeres que sufran cualquier tipo de maltrato por razón de género a denunciarlo desde el primer momento, y ofrecerle nuestro apoyo y acompañamiento durante todo ese duro proceso, a nivel individual y colectivo.

4. No acoger a este tipo de elementos en los movimientos y organizaciones populares, pues en el deber de ser coherentes no cabe la posibilidad de ignorar casos de maltrato y esconderlos bajo la alfombra, por mucho que el agresor sea amigo, compañero o incluso familiar.

5. Concienciar sobre que las agresiones hacia las mujeres no son sólo de carácter físico o sexual, sino también psicológico, y no sólo en el ámbito de la pareja, sino también en los espacios políticos y sociales cuando se las infravalora, impidiendo que se expresen libremente, adoptando actitudes paternalistas hacia ellas, etc.

6. Acabar con la idea de que en este tipo de situaciones existen dos “versiones” que hay que contrastar, en lugar de HECHOS. Exigir un juicio al respecto, ya sea en los tribunales de este estado patriarcal o al margen de ellos, es poner en duda la palabra de la mujer agredida, así como el machismo imperante en nuestra sociedad, además de proteger al maltratador, victimizando doblemente a la perjudicada. Hacer un ejercicio de autocrítica y preguntarse por qué no se muestra el mismo escepticismo, por ejemplo, ante una denuncia de una agresión fascista.

7. En definitiva, no permitir que el sujeto maltratador tenga la oportunidad de agredir a otras mujeres, aprovechándose del amparo que le proporciona pertenecer a un movimiento u organización que abandera la lucha contra el patriarcado y la violencia machista.

Por mucho que algunos pretendan camuflarlo, la violencia machista es una cuestión de opresores y oprimidas, no caben las medias tintas. Del mismo modo que ninguna persona que se haga llamar “revolucionaria” se posiciona del lado del agresor imperialista frente al país invadido, del patrón frente al trabajador explotado, o del racista frente al agredido por su color de piel, debería existir un firme y consecuente posicionamiento del lado de las mujeres oprimidas frente al machismo, venga éste de donde venga. Es absolutamente intolerable que se permanezca impasible frente a estos casos en los movimientos y organizaciones populares, que son los que supuestamente luchan contra el heteropatriarcado, y mucho peor aún es que se muestre apoyo y se acoja a machistas en su seno.

En conclusión, conminamos a toda persona y colectivo que se diga revolucionario a apoyar en todo momento a las compañeras ante cualquier agresión que sufran y, al mismo tiempo, a expulsar de nuestros entornos a los agresores, pues no hay confianza posible en ellos.

¡EN UN MUNDO NUEVO NO CABE EL MACHISMO!

¡FUERA MACHISTAS DE LOS MOVIMIENTOS POPULARES!

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