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17:10h. Sábado, 14 de diciembre de 2019

Canarias es la región con mayor diversidad de especies potencialmente tóxicas del mundo, por efecto del calentamiento generado por el cambio climático - Proyecto MIMAR

 

Es una de las conclusiones extraídas en la primera fase del proyecto MIMAR, cuyos resultados se presentan en el marco del congreso 'Cambio global en la región macaronésica' que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria; también preocupa a los expertos el incremento de las especies exóticas en aguas del Archipiélago por el cambio climático, lo que está provocando una mayor incidencia de enfermedades como la ciguatera provocada por ejemplares de peces cada vez más pequeños

MIMAR

 

 

Canarias es la región con mayor diversidad de especies potencialmente tóxicas del mundo, por efecto del calentamiento generado por el cambio climático - Poryecto MIMAR

 

  • Es una de las conclusiones extraídas en la primera fase del proyecto MIMAR, cuyos resultados se presentan en el marco del congreso 'Cambio global en la región macaronésica' que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria; también preocupa a los expertos el incremento de las especies exóticas en aguas del Archipiélago por el cambio climático, lo que está provocando una mayor incidencia de enfermedades como la ciguatera provocada por ejemplares de peces cada vez más pequeños

 

  • MIMAR es un proyecto trasnacional liderado por la Viceconsejería de Lucha contra el Cambio Climático del Gobierno de Canarias, con la cooperación de la Dirección General de Pesca de la Comunidad Autónoma, así como las de Cabo Verde, Madeira, Senegal y Mauritania, la intervención de las dos universidades públicas canarias, el Instituto Tecnológico de Canarias, la sociedad Gestión del Medio Rural de Canarias y el Banco Español de Algas, en el que han venido trabajando en los últimos tres años científicos y técnicos marinos de estos archipiélagos, con un presupuesto cercano a los dos millones de euros financiado por Interreg y el programa MAC 2014-2020; la siguiente fase del proyecto comenzará en próximas fechas con la nomenclatura MIMAR+

Los efectos de la actividad humana y del cambio climático han situado a Canarias como uno de los lugares del mundo con mayor diversidad de algas potencialmente tóxicas y en cuyo ecosistema se ha registrado un notable incremento de especies exóticas, debido a la progresiva tropicalización del Océano Atlántico a esta latitud. Una transformación del hábitat que también está provocando una mayor incidencia de enfermedades como la ciguatera, provocada por cada vez en más ejemplares de peces y con tallas más pequeñas, con el consiguiente riesgo para la salud de las personas que conlleva su consumo. Son algunas de las conclusiones extraídas por el nutrido grupo de científicos y técnicos marinos canarios, de Cabo Verde, Madeira, Senegal y Mauritania, quienes llevan tres años trabajando en el proyecto MIMAR, liderado por el Gobierno de Canarias junto a socios de estos países. Con un presupuesto cercano a los dos millones de euros financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional FEDER y el programa de cooperación territorial Interreg MAC 2014-2020, renovado ya con idéntica partida para la segunda fase, que se iniciará en próximas fechas bajo la nomenclatura MIMAR+.

Los responsables de sendos proyectos, diferentes expertos internacionales, estudiantes y ciudadanos en general departirán sobre estas amenazas para el Océano Atlántico centro-oriental en el marco del congreso 'Cambio global en la región macaronésica', que se celebra hoy y mañana en la facultad de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En la rueda de prensa de presentación, el director general de Lucha contra el Cambio Climático del Gobierno de Canarias, José Domingo Fernández, destacó la importancia de celebrar este tipo de jornadas en las Islas pues “nos van a ayudar a proteger los ecosistemas marinos que, como señalan las evidencias científicas, se ven muy afectados por el aumento de las temperaturas y la pérdida de oxígeno”. Además, estas conclusiones avalan la legislación en la que ya trabaja el Ejecutivo regional y que según Fernández confían en su aprobación en la presente legislatura. Tales como la Ley de Cambio Climático, cuyo borrador estará previsiblemente preparado en la próxima primavera para exposición pública y el inicio de los trámites; la Ley de Economía Circular que el Gobierno quiere empezar a esbozar en paralelo; la Ley de Biodiversidad y del Medio Natural; y, a partir de estas tres nuevas normativas, el Gobierno tratará de realizar algunas modificaciones en la Ley del Suelo. “Estas normativas nos van a aportar, entre otras cosas, seguridad jurídica y poner en marcha iniciativas desde el punto de vista de que lo que hasta ahora han sido opciones empiecen a ser obligaciones”, concluyó el director general.

Por su parte, Rogelio Herrera, coordinador de MIMAR, explicó que con este proyecto “lo que hemos hecho es poner en relieve algo que ya sabíamos, pero lo hemos demostrado con datos y nombres concretos de las especies que están amenazando los ecosistemas de la Macaronesia”. En este sentido, subrayó la importancia de los medios, conocimientos y metodologías de trabajo comunes logradas con este proyecto, que están transfiriendo a otros países para facilitarles la autonomía y que puedan contribuir a esa visión global de la protección del medio marino. Además, Herrera recalcó la relevancia y vanguardia de Canarias a nivel mundial y en el Atlántico al liderar los protocolos de actuación ante estas situaciones de riesgo pues “es un lugar con una gran biodiversidad donde se están produciendo muchos cambios y muy rápidamente, que también irán sucediendo en pocos años en la Península y en Europa, donde no cuentan con estos protocolos”. Por lo que confía en que tras la divulgación de estas conclusiones “se enciendan las alarmas necesarias para aunar la colaboración de las administraciones públicas, autoridades portuarias, Capitanía Marítima, navieras y ciudadanos” en la misión de controlar y hacer seguimiento de las especies introducidas en estas regiones y evitar que se siga produciendo la llegada invasiva de más especies tóxicas.

El director de Casa África, José Segura, también asistió al acto de presentación de los resultados de MIMAR y el inicio de MIMAR+, congratulándose de que “afortunadamente ha aumentado de manera excepcional la sensibilidad medioambiental entre la clase política y la ciudadanía”, si bien subrayó que “ha costado mucho hasta llegar a hablar tanto sobre el cambio climático y en nuestro Archipiélago se ha arrimado muy poco el hombro en esta materia”. Asimismo, Segura valoró muy positivamente proyectos como MIMAR y encuentros científicos como el que acoge estos días Las Palmas de Gran Canaria “que permiten seguir dando pasos, coordinar los diferentes estudios y abrir un camino del que como ciudadano me siento satisfecho de la ruta que hemos tomado y que se reconozca el mensaje de aquellos científicos incomprendidos hace treinta años”. En esta línea, concluyó el director de la entidad africana en las Islas, “que hoy exista un movimiento social de estas características nos conducirá a avances positivos a largo plazo, a tomar medidas y a defender por fin esta casa común en la que vivimos todos”.

Un encuentro científico-social en el que se pondrán de relieve los datos empíricos recabados durante la ejecución del proyecto, principalmente sobre los vectores de entrada, protocolos y mecanismos de prevención y control de las especies exóticas detectadas en aguas de Canarias, Cabo Verde y Madeira; la identificación, mecanismos de control y vigilancia de las floraciones algales tóxicas presentes en estos entornos; y las perturbaciones registradas en los hábitats marinos a consecuencia de la actividad humana o bien del cambio climático. Pues, además, otro de los principales objetivos del proyecto MIMAR es proteger la biodiversidad de flora y fauna de incalculable valor científico internacional que alberga bajo sus aguas la región macaronésica. Con numerosas especies endémicas únicas en el mundo y una situación geográfica que posiciona a los archipiélagos de esta zona como un observatorio estratégico para la puesta en marcha de proyectos pilotos relacionados con los efectos de la actividad humana en los océanos y del calentamiento global. Por lo que requiere de intervenciones que velen por este tesoro ecológico de la Macaronesia y protejan sus hábitats marinos de la invasión de las especies y organismos exóticos que están proliferando con el acelerado proceso de tropicalización de estas aguas. Una alteración del ecosistema que supone también una importante amenaza para los seres humanos, tanto por el uso actual del litoral como para la salud.

Participación ciudadana, cultivos científicos y ciguatera

En el cometido de proponer metodologías de seguimiento, control y adaptación a los cambios registrados en los ecosistemas de la Macaronesia debido a la acción del ser humano o por el cambio del clima, el proyecto MIMAR ha dotado a los territorios que forman esta región y la costa africana próxima, de herramientas para conocer y dimensionar estas alteraciones, identificar las nuevas amenazas para la salud y desarrollar mecanismos de coordinación interadministrativa para proteger los hábitats y comunidades de flora y fauna marina en regresión. Asimismo, ha fomentado la participación y el contacto directo con los ciudadanos vía web o por aplicación móvil, para formar un registro digitalizado y fotográfico, la Red Promar, de avistamientos de especies o fenómenos extraordinarios en el litoral. De esta forma, se ha podido almacenar la información sobre las especies que se han ido introduciendo por los puertos y analizar cómo se han expandido por el litoral e incluso por otras islas.

Del mismo modo, en el marco del proyecto MIMAR se ha elaborado un mapa de riesgos y de la metodología que se ha desarrollado para estudiar las especies de microalgas tóxicas, registrando dónde se localizan, cuáles son los mecanismos por los que crecen o decrecen, por qué generan floraciones o blooms, la procedencia y las causas de su aparición en aguas de la región macaronésica. Además, mediante la extracción de ejemplares y posterior cultivo a gran escala en laboratorio, los científicos han podido analizar el tipo de toxinas y la carga tóxica que contienen. Como, por ejemplo, las ciguatoxinas, cada vez más común en los peces que se alimentan de estas algas y asimilan las toxinas en el tejido o bien en otros peces que se alimentan de ejemplares intoxicados, generando una cadena y bioacumulación. Al ingerirlos los humanos, contraen la enfermedad de la ciguatera, con un riesgo en aumento según han detectado los estudios de MIMAR, que han permitido señalar que en la actualidad los peces acumulan una carga más elevada de toxinas con menor talla, por su mayor presencia en el medio; además de determinar qué especies presentan mayor incidencia, qué mecanismos permiten que proliferen, implementar medidas de control y diseñar herramientas de divulgación y formación entre colectivos de pescadores y la población general sobre a partir de qué peso es seguro consumir cada tipo de pescado. Para ello, también se ha implementado en la región una red de vigilancia de biotoxinas en productos pesqueros de consumo.

Especies exóticas introducidas en Canarias

En los últimos años, los puertos canarios más importantes, como los de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, han registrado un intenso tráfico de plataformas petrolíferas y buques perforadores, que permanecen atracados en estas instalaciones por largos periodos de tiempo. A su vez, estas embarcaciones han fondeado varios años continuados en sus lugares de trabajo, acumulando organismos y favoreciendo la creación de arrecifes de corales en los cascos, con bancos de peces asociados. Al desplazarse hasta Canarias, traen consigo toda esa vida que se reproduce en los muelles del Archipiélago y exportan larvas, algunas con carácter invasor que desplazan a las especies endémicas o bien presentan toxicidad, como los corales que han proliferado en las Islas o Macrorhynchia philipina, especialmente urticante.

Por otro lado, el calentamiento del Océano Atlántico en la latitud de la Macaronesia y los inviernos más cálidos están favoreciendo que las especies tropicales que llegan hasta estas regiones se reproduzcan y expandan con más facilidad. Mientras que hasta hace pocos años, aunque igualmente alcanzaran los puertos y el litoral de los archipiélagos, estas especies no sobrevivían al frío. En este sentido, los participantes del proyecto MIMAR han realizado experimentos manipulativos a gran escala, sometiendo a diferentes especies marinas a cambios de temperatura para determinar cómo reaccionarán en un escenario futuro con uno o dos grados más de temperatura del agua. Con un seguimiento de los cambios en los ecosistemas y censos de las especies de aguas templadas existentes y de las que están desapareciendo en favor de las tropicales.

 

De MIMAR a MIMAR+

MIMAR es la primera fase de un proyecto trasnacional liderado por la Viceconsejería de Lucha contra el Cambio Climático del Gobierno de Canarias, con la cooperación de los puertos canarios, la Dirección General de Pesca de la Comunidad Autónoma, así como las de Cabo Verde, Madeira, Senegal y Mauritania, la intervención de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de La Laguna, el Instituto Tecnológico de Canarias, la sociedad Gestión del Medio Rural de Canarias y el Banco Español de Algas. Tras la presentación de resultados en el marco del congreso 'Cambio global en la región macaronésica', se iniciará la segunda fase bajo el nombre de MIMAR+, al que además de Canarias, Cabo Verde, Madeira, Senegal y Mauritania, se une el archipiélago de Azores. Esta continuación estará enfocada hacia nuevas acciones de divulgación, concienciación y protocolos de actuación para salvaguardar la biodiversidad del Océano Atlántico centro-oriental. Así como la creación de un observatorio marino de toda la región de la Macaronesia, que permita registrar un seguimiento global de las floraciones algales.

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