Buscar
09:54h. Miércoles, 29 de enero de 2020

Declaración de Beatriz Talegón, sobre la Coordinadora Federal del PSOE

Antonio Aguado Suárez difunde este informe de Beatriz Talegón y proclama: "Desde la transparencia tan necesaria en la política lamentable pero esclarecedor informe. Me identifico y comparto la posición de Beatriz Talegón, joven y comprometida compañera que con su ejemplo demuestra ser una extraordinaria demócrata y ejemplar socialista"
 

Declaración de Beatriz Talegón, Militante del PSOE, 
Miembro de la corriente de opinión de Izquierda socialista Miembro del Comité Federal 
Coordinadora de Castilla La Mancha

Respecto a la reunión de la Coordinadora Federal celebrada el pasado sábado, 22 de noviembre de 2014, a la que pertenezco por ser miembro del Comité Federal del PSOE y Coordinadora de Castilla-La Mancha, hago constar las siguientes consideraciones:

- La convocatoria de esta reunión surge como consecuencia de la Asamblea Federal celebrada el 25 de octubre.

La Asamblea Federal del 25-O para algunos de los integrantes de Izquierda Socialista, entre los que me encuentro, fue el punto de inflexión que ha marcado claramente una ruptura en el seno de la corriente. Desde mi punto de vista, que comparto con otros compañeros y compañeras, estaAsamblea no puede generar ningún tipo de efecto vinculante, puesto que:

Cuestiones de forma

en la convocatoria no se especificó en ningún momento quiénes podrían asistir a la misma. Esto ha dado lugar a que, sin existencia de registro de miembros de la corriente, haya sido imposible verificar que los asistentes a la reunión son miembros de Izquierda Socialista. Es más, al no existir ningún mecanismo de acreditación, se desconoce también si los presentes en la Asamblea son afiliados al PSOE y de serlo, si están activos en los censos correspondientes. Por lo tanto, esta cuestión fundamental hace que cualquier cuestión que haya acontecido en dicha asamblea carezca de legitimidad para ser representativa en nombre de la Corriente de Opinión de Izquierda Socialista.

No se elaboró tampoco un listado de los miembros allí presentes. Dato necesario para poder, en su caso, proceder a votos y establecer los conteos pertinentes. No había manera de saber el total de registrados para la reunión, y por esta cuestión, imposible determinar después las mayorías en caso de someter cualquier decisión a voto. La precisión de un listado, que debe aprobarse al comienzo de la reunión, hace posible que haya quienes entren y salgan, como así sucedió, durante toda la reunión.

Por lo anterior, algunos miembros allí presentes pedimos a la mesa que no se tomase ninguna decisión vinculante ese día. En este sentido manifestamos que debería prepararse primero un registro de todos los integrantes de la corriente en toda España y establecer un procedimiento justo y democrático, en base a un calendario lo suficientemente flexible, para que todo el mundo pudiera emitir su opinión, independientemente de la facilidad para estar presente en una reunión que, igualmente, no fue convocada a todo el mundo. Así se acordó en la sesión de mañana, y por este motivo, muchos compañeros y compañeras que

habían acudido desde lugares lejanos a Madrid tuvieron que marcharse a la hora prevista en la convocatoria (las seis de la tarde).

Fue en este momento cuando el presidente de la mesa retomó la cuestión de la votación, y planteó en la sala la votación sobre el hecho de votar. Lógicamente, teniendo en cuenta la situación objetiva previamente planteada, este tipo de cuestionescarecen de rigor democrático cuando ni todos los miembros de la corriente pueden ejercer su derecho a voto, ni ha habido un proceso de acreditación, y cuando es manifiesto que muchos de los presentes durante toda la sesión han debido marcharse. Por estas razones algunos compañeros entre los que me encuentro no quisimos votar, ni someter esta cuestión a votación. En democracia no se debe votar si se vota, sino que se debe garantizar que se vote de manera justa y en igualdad de condiciones.

De la práctica y en base a criterios de justicia y transparencia, los usos y costumbres asamblearios determinan que durante los momentos de votación la puerta debe estar cerrada, facilitando de este modo, que nadie pueda entrar ni salir, con el objeto de que los datos no sean alterables. Este hecho tampoco se dio, y fue evidente la llegada de personas que no habían estado durante todo el día en la asamblea, que votaron, sin ningún tipo de credencial.

La documentación sobre la que debía trabajarse fue enviada en las horas previas al comienzo de la reunión. La falta de unos plazos establecidos en la convocatoria hizo que fuera imposible estudiar los documentos con antelación. Esta cuestión también la puse de manifiesto en mis intervenciones.

Se planteó en la sala crear una suerte de comisión que trabajase en este asunto, con integrantes de todos grupos que habían presentado propuestas.

Se plantea en el orden del día un punto relativo a la coordinación federal. Sin especificar nada más al respecto. Sobre la marcha, en la reunión, conocemos la intención de cambiar la estructura, que históricamente había sido de tres coordinadores, a uno sólo. No se facilitan explicaciones. No se dan motivos. Y de una manera rápida y en medio de la discusión sobre la injusticia de votar estas importantes cuestiones en ese contexto, se fuerza la votación. Quienes no estábamos de acuerdo con lo que estaba sucediendo durante toda la asamblea, no votamos. Por lo tanto, las cifras que después se han presentado en un intento de acta, no son, en absoluto, reflejo de la realidad que allí se dio.

Todas estas cuestiones, básicas para poder determinar el resultado y las conclusiones de una reunión, hicieron que lo que pretendieron acordar algunos en la Asamblea del 25 de octubre, no fuera representativo del resto de los miembros de la corriente a nivel federal.

Es por ello por lo que yono considero legítimas las decisiones tomadas en esta reunión. Carece de validez cualquier votación planteada en esos términos. Y en lo que a mí respecta, como miembro de la coordinadora federal, la situación tras la reunión del 25 de octubre era la misma que antes de la celebración de la misma. Tres coordinadores: VicentGarces, Juan Antonio Barrio, Jose Antonio Perez Tapias.

En este sentido, y previa celebración de la asamblea, distintos territorios expresaron por escrito que no considerarían vinculante lo que de la misma resultase, por falta de censo y de acreditaciones.

- Acta de la reunión: Días después de la celebración de la asamblea, circularon por las redes distintos documentos. No se especificó en ningún momento cuál de ellos era el que había de considerarse acta, ni se aclaró cuántos documentos componían el mismo. Uno, hacía referencia a las resoluciones políticas adoptadas al final de la sesión. Otro, posterior, trataba de relatar lo acontecido, como si fuera una suerte de acta, sin haber sido aprobada ni sometida a debate. En dicho documento, además de existir graves imprecisiones con lo que muchos consideramos que ocurrió (existiendo además, vídeos que corroboran de manera indudable las inexactitudes del texto), se hacían afirmaciones inciertas sobre intervenciones de distintos compañeros. Grave es el hecho de que semejante documento estuviera al alcance de cualquiera, tanto miembros como no miembros de la corriente, sin haber sido previamente sometido a correcciones y enmiendas.

Este documento no ha sido remitido a los integrantes de la corriente (ni si quiera a los que recibieron la convocatoria de la asamblea), por lo que la mayoría desconoce lo que en él se expresa. Otra falta grave a la transparencia y a la democracia.

Grupo de trabajo sobre los documentos: en la reunión pareció acordarse de manera unánime la necesidad de crear un grupo de trabajo para la elaboración de un documento base que sirviera como propuesta para ser debatido y trabajado por la corriente durante los próximos meses.

Se estableció que formarían parte de este grupo quienes hubiesen participado en la redacción de los textos presentados en la Asamblea, debiendo considerar un máximo de dos personas por documento para facilitar así el trabajo coordinado.

Con posterioridad a la asamblea, varios compañeros se pusieron en contacto con los órganos de la corriente para manifestar su interés en participar en este grupo de trabajo. Quienes solicitábamos formar parte de este grupo habíamos presentado propuestas participando previamente en la elaboración de documentos. No obtuvimos respuesta alguna.

Con fecha 20 de noviembre recibimos un correo electrónico por el cual se comunica que ha existido un grupo de trabajo formado por seis personas, que han trabajado sobre cuatro documentos (el total de documentos presentados a la asamblea era más de diez), y presentan así un borrador para someterlo a votación en la próxima reunión convocada para el 22 de noviembre. Dicho correo se firma por parte de Perez Tapias, quien ha reconocido posteriormente no conocerlo ni haberlo firmado.

Una vez más, la falta de democracia y transparencia se hace evidente, puesto que se ha tomado la decisión de crear este grupo a espaldas de todos los miembros de la corriente, incluso de quienes estuvimos en la asamblea del 25 de octubre. Se ha obviado el trabajo presentado por otros compañeros que no han visto sus textos tenidos en consideración, ni se les ha brindado la posibilidad de trabajar, a pesar de haber sido el acuerdo adoptado en la reunión del 25 de octubre. Queda, además, pendiente la aclaración del correo electrónico enviado en nombre de Perez Tapias, quien niega haberlo enviado. Esta cuestión debería ser motivo de depuración de responsabilidades.

Ante las tensiones que se ocasionaron con posterioridad a la asamblea del 25 de octubre, basadas en la falta de legitimidad de las decisiones tomadas en la misma, Jose Antonio Perez Tapias, para algunos considerado el único portavoz (quienes dotaban de validez el resultado de la asamblea), y para otros (quienes no consideramos legítima la decisión emanada de la asamblea), considerado uno de los tres coordinadores federales, convocó una reunión extraordinaria del Comité Federal para valorar determinadas cuestiones, entre otras, su recién presentada dimisión. La fecha propuesta sería el 22 de noviembre.

En dicha convocatoria no se especificó, una vez más, quiénes podrían acudir a la reunión. Se hacía referencia a los representantes territoriales de la Corriente de opinión Izquierda Socialista, pero a pesar de haberle solicitado por distintos compañeros una mejor especificación (puesto que hay representantes a nivel regional, provincial y local), ésta no se hizo. Por lo tanto, acudimos a la reunión sin tener un listado previo, ni en su caso, las acreditaciones de los presentes en la reunión. Esta cuestión es sensible, puesto que en distintos territorios no se da un reconocimiento legítimo a los convocados a esta reunión, por no haber sido elegidos en asambleas democráticas. Es por ello, que algunos coordinadores regionales carecen totalmente de legitimidad para hablar en nombre de sus territorios.

Este hecho se puso de manifiesto en la reunión al inicio de la misma. Pero no se quiso solicitar ningún tipo de documento que avalase la presencia en la misma, por parte de los territorios. Esta cuestión genera, de base, un problema en el procedimiento a la hora de establecer quién puede y quién no representar a los compañeros y compañeras de los territorios.

Igualmente, debido a la premura de la convocatoria, e igualmente, a la falta de contenido específico en sus puntos, no fue posible desarrollar las pertinentes reuniones asamblearias previas en los territorios para trasladar una posición común. Siendo así, los que acudieron a la reunión, en muchos casos, no habían hablado con los miembros de la corriente en sus territorios, y carecían de mandato expreso para emitir votaciones en ningún sentido.

Se plantea la composición de la mesa en la reunión. Históricamente, en las reuniones de la coordinadora federal la mesa siempre estuvo presidida por los tres portavoces. Como para algunos solamente Jose Antonio Pérez Tapias ostentaba ya esta responsabilidad, y él mismo había dimitido, se planteó la necesidad de una mesa que pudiera gestionar los turnos de palabra, así como la toma de notas para la elaboración de un acta posterior.

Con el fin de garantizar que la mesa no estuviera previamente dirigida por ningún tipo de interés, como fue manifiestamente visible en la reunión anterior del 25 de octubre, yo misma propuse que los miembros de la mesa se eligiesen por sorteo de entre los presentes en la sala. Se denegó mi propuesta y finalmente, aquéllos nombres propuestos al comienzo fueron quienes formaron la mesa que presidió y dirigió la reunión.

Dimisión de Jose Antonio Perez Tapias: una vez tratadas las cuestiones pertinentes y relativas a la asamblea del 25 de octubre, ya comentadas en este documento, Jose Antonio Perez Tapias puso en conocimiento de todos los presentes los motivos de su dimisión como portavoz de la corriente de opinión de Izquierda Socialista. Alegó que las razones se encontraban en el clima generado de manera previa a la asamblea del 25 de octubre, que durante la misma aumentó y que posteriormente no consiguió calmar. Alegó que las disputas entre miembros de la corriente estaban de algún modo manchando su imagen y generándole problemas de ámbito personal. Y ante la imposibilidad de llegar a puntos de encuentro, consideraba que su papel no podía ser desempeñado.

En la salala unanimidad respecto a la figura de Jose Antonio Perez Tapias, al considerarle un buen interlocutor y portavoz, fue manifiestamente clara.

Las opciones que se plantearon como solución fueron las siguientes:

Retrotraernos al momento previo a la asamblea del 25 de octubre: esta posición la presentamos quienes no dotamos de validez, por falta de formas democráticas, a los resultados de la misma. En este sentido, deberían considerarse coordinadores federales a Juan Antonio Barrio, Vicent Garcés y Jose Antonio Perez Tapias

Mantener a Jose Antonio PerezTapiascomo único portavoz: postura defendida por quienes consideraban legítimo el resultado de la asamblea del 25 de octubre. Ante la negativa por parte de Pérez Tapias respecto a esta propuesta, se planteó por esta parte la creación de una Comisión Gestora.

Valoradas ambas cuestiones, y ante la problemática evidente de adoptar un acuerdo por las posiciones enfrentadas, Jose Antonio Perez Tapias propuso una cuarta opción con el objeto de acercar posturas. Aceptaría ser portavoz sí y sólo si, de manera unánime en la sala se aceptaba su propuesta: crear una coordinadora federal en la que estuvieran los tres coordinadores previos (Barrio, Garcés y Perez Tapias), a la que se sumasen tres mujeres, con el fin de ser una coordinadora paritaria. Entre los tres nombres de mujeres se encontraba el mío. Acepté la propuesta, siempre y cuando quedase clara la provisionalidad de este órgano y las tareas encomendadas.

Quienes defendían la posición de crear una Comisión Gestora, a pesar de haber manifestado su apoyo a Perez Tapias, votaron contra esta propuesta, forzando así una Comisión Gestora.

De los hechos narrados, se desprende la falta de legitimidad por los allí presentes para adoptar cualquier tipo de cuestión de esta relevancia, puesto que no consultaron previamente a los miembros de los territorios. Desde mi punto de vista, ante el unánime apoyo a Perez Tapias, haber aprobado allí su decisión por unanimidad no habría creado este problema, puesto que el consenso en esta cuestión habría sido entendido como un acuerdo entre todas las partes, con el fin de un trabajo positivo y propositivo. Al no darse el acuerdo por unanimidad, estas cuestiones de radical importancia para la corriente no pueden adoptarse de este modo, a espaldas de la militancia.

Por todo lo aquí relatado, sigo defendiendo la situación previa al 25 de octubre, puesto que desde entonces no se ha tomado ninguna decisión de manera democrática con un mínimo de rigor y respeto a la militancia de la corriente. Y en este sentido, mantengo mi postura considerando que antes de desarrollar ningún tipo de cambio en la estructura ni en los calendarios, es necesario crear un registro de los integrantes de la corriente, convocarlos a todos para que manifiesten sus puntos de vista, y desarrollemos entre todos un procedimiento transparente y participativo en la toma de decisiones.

Las figuras de los coordinadores regionales no deberían tomar decisiones en nombre de nadie, y mucho menos sin una consulta previa. Carecen por tanto de legitimidad las voluntades expresadas a título individual por quienes representan a un colectivo.

Lamento sinceramente que no se quisiera avalar la propuesta de Perez Tapias, a pesar de haber intentado por todos los medios que fuese aceptada (yo misma llegué a renunciar proponiendo el nombre de otra compañera en mi lugar).

No es comprensible la urgencia por parte de algunos miembros de la corriente, presentes tanto en la asamblea del 25 de octubre, como en la reunión del 22 de noviembre. Hemos manifestado muchos compañeros nuestro total rechazo a la toma de decisiones precipitadas y que carecen del rigor democrático pertinente. No comprendo la necesidad de tener una gestora hasta pasadas las elecciones, que además, desde que ha comenzado a funcionar lo ha hecho de manera unilateral y arrogándose funciones que no le competen: ha emitido comunicados políticos sin someterlos a consideración de los miembros de la corriente, así como ha eliminado herramientas de comunicación sin previa consulta.

Por todo lo expuesto, las conclusiones que presento a quien corresponda, con la finalidad de que sean tenidas en cuenta, así como de informar a mis compañeras y compañeros de todas las regiones son las siguientes:

No reconozco legitimidad a la comisión gestora creada, por no haber sido una decisión tomada de manera democrática ni transparente. Del mismo modo, no reconozco legitimidad a lo acordado en la asamblea previa del 25 de octubre.

Por ello, entiendo que se debería caminar en base a los siguientes pasos:

la corriente de opinión de Izquierda Socialista debe dotarse urgentemente de un registro de todos sus integrantes en todos los territorios.

Una vez elaborado este listado, deberán todos ellos ser convocados a una asamblea en la que deba realizarse con antelación un proceso de acreditación de los participantes. Además, en esta asamblea, debe constar previamente que no se tomará ningún tipo de decisión vinculante. Siendo únicamente un foro de debate y planteamiento de ideas y propuestas por parte de todos, tanto quienes puedan acudir presencialmente, como quienes no puedan. Para facilitar la información se deberán utilizar todos los medios disponibles: internet, y envío de documentos cuando fuera necesario en los casos en los que internet no sea suficiente. La reunión deberá ser grabada para que no haya problemas de interpretación en las actas posteriores.

La única cuestión que debería adoptarse en este encuentro será un calendario para el trabajo posterior y la convocatoria de la siguiente reunión.

Una vez planteadas las cuestiones principales en esta reunión, se elaborarán conclusiones y propuestas de grupos de trabajo facilitando a todos los miembros su incorporación en los mismos. El trabajo se facilitará a través de internet, así como de cualquier herramienta pertinente que sirva a tal fin.

Y para que conste a los efectos oportunos, pongo en su conocimiento este escrito.

Beatriz Talegón

Militante del PSOE, 
Miembro de la corriente de opinión de Izquierda socialista Miembro del Comité Federal 
Coordinadora de Castilla La Mancha