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09:53h. Jueves, 12 de diciembre de 2019

Nueva agresión a la legalidad partidaria. Plataforma interna de opinión del PCE "Por el respeto y aplicación del XX Congreso"

 

FRASE PCE

Nueva agresión a la legalidad partidaria. Plataforma interna de opinión del PCE "Por el respeto y aplicación del XX Congreso"

Nota en respuesta a las declaraciones del Secretario General del PCE del 23 de noviembre de 2019 en Mundo Obrero.

A pregunta del Director de Mundo Obrero en relación a la Conferencia Política convocada por el Comité Central a primeros de junio pasado, el Secretario General del PCE Enrique Santiago responde con la siguiente afirmación: 

"La Conferencia Política es un mecanismo del que se dota nuestro Partido para afrontar con mayor profundidad debates que desarrollan y actualizan los acuerdos de nuestro Congreso."

Resulta impensable que Enrique Santiago, abogado, desconozca el alcance transgresor de sus palabras. El Congreso del Partido y sólo el Congreso es el único órgano competente para "elaborar y aprobar la línea estratégica del Partido, sus propuestas políticas, organizativas y financieras, así como ratificar o reformar sus Estatutos", según dispone el artículo 58.1 de los Estatutos.

Por consiguiente, cualquier desarrollo o actualización de la línea política del Partido requiere de manera necesaria una decisión congresual, no conferencial. La Conferencia Política no es órgano competente para modificar -desarrollar y actualizar- el mandato congresual, tal y como pretende Enrique Santiago, al igual que Santiago Carrillo hiciera en la llamada Conferencia de Roma de julio de 1976 en la que propuso –y logró- la supresión de la organización celular (núcleos) por las agrupaciones, violentando de manera muy grave los Estatutos que habían sido aprobados en el VIII Congreso del PCE de 1972.

Las tareas de las Conferencias Políticas se concretan, por el contrario, en el análisis, mediante debates abiertos a toda la militancia, de cuantos temas sean de interés, con la finalidad de ajustar la política y la práctica del Partido a las decisiones que ha tomado el Congreso, que es el órgano soberano de la organización –artículo 50 de los Estatutos- en su Programa y en  sus Estatutos –artículo 63 de los Estatutos-.

No podemos sino recordar lo que nos decía LENIN acerca de la importancia de los Estatutos y del Programa del Partido y la imperiosa necesidad de su respeto inexcusable para todos los militantes, cuando indicaba en el texto “Un paso adelante, dos pasos atrás" –febrero-mayo 1904- lo siguiente:  

“En el Partido, al ser los Estatutos la expresión formal del principio de organización, su observancia es lo único que nos salvaguardará contra el despotismo”.

En ¿Que tratamos de conseguir? -fines de julio de 1904-, Lenin señalaba:

"Me permito pensar que mi deber es tomar en cuenta no la voluntad de tales o cuales politicastros, sino la voluntad de todo el Partido, que también ha establecido, él mismo y para sí mismo, el método de dar expresión formal a esta voluntad, a saber: el congreso". "Luchamos por el respeto a los congresos del Partido, contra la volubilidad irresoluta, contra las palabras que no coincide con los hechos, contra quienes se burlan de los acuerdos y las decisiones tomadas en común".

Una vez más se pone de manifiesto una de las notas que caracteriza al reformismo, que es la de violentar de manera sistemática la legalidad partidaria cuando esta se enmarca en los principios del marxismo-leninismo.

Cuando Santiago Carrillo y sus compañeros, según reconoce aquel, constituyeron la fracción reformista en el seno del PCE durante la vigencia del VIII Congreso de 1972 infringieron de forma clara y manifiesta el mandato congresual. Prevaliéndose de sus altas responsabilidades dirigentes en el Partido, en lugar de respetar y cumplir con la legalidad partidaria –y no constituir por tanto una fracción antiestatutaria en el seno de la organización- se dedicaron a boicotearla con todo tipo de actividades desleales. Combatieron con saña los principios legítimos y estatutarios del marxismo-leninismo rompiendo el mandato congresual con la finalidad de sustituirlos de manera subrepticia por los viejos postulados reformistas ahora con un nuevo envoltorio que llamaron eurocomunismo.

Más tarde, en el proceso de la legalización del año 1977, presentaron ante el Ministerio de la Gobernación unos Estatutos muy diferentes de los que habían sido aprobados en el VIII Congreso de 1972, sin que se hubiese convocado y decidido en una nueva cita congresual –el único órgano competente para esta tarea es el Congreso del Partido- la modificación estatutaria que ellos por su cuenta introdujeron para obtener, no la legalización del PCE nacido en 1920 "que se lo había llevado el viento de la historia" , según confesaron ante las autoridades franquistas, sino otro muy distinto del agrado de la burguesía, de la oligarquía y del aparato franquista de entonces, volviendo así a despreciar la normativa partidaria.

Después, tras el sonoro fracaso electoral de 28 de octubre de 1982 con la pérdida de más de un millón de votos (4,02% de votos) y 19 escaños, quedando reducida la presencia parlamentaria a tan solo cuatro diputados, se inicia por los oportunistas de uno u otro signo –carrillistas y eurorenovadores-, un proceso encaminado a ocultar las siglas históricas del PCE mediante la creación primero como movimiento político-social y más tarde como partido político, de Izquierda Unida a la que ceden además de sus competencias electorales, todas aquellas otras de naturaleza política y social, situación que permanece hoy en día pese a los acuerdos que en sentido contrario se adoptaron en el último Congreso de 2017.

Ahora Enrique Santiago propone "desarrollar y actualizar"  los acuerdos del XX Congreso en el marco de una Conferencia Política, es decir, modificarlos al margen del órgano supremo del Partido, en un procedimiento semejante al que varias décadas atrás llevase a cabo Santiago Carrillo. Esto viene a explicar la sinrazón de rechazar nuestra Plataforma que invoca como seña de identidad, precisamente, el respeto y la aplicación del XX Congreso.

Por otra parte, en la entrevista que recoge Mundo Obrero, Enrique Santiago no da cuenta de nuevo calendario para llevar a cabo la Conferencia Política, una vez quedase invalidado el proceso anterior por consecuencia del proceso electoral, dejando a la militancia en total desconcierto sin poder retomar los debates previos y la presentación de documentos y enmiendas para el próximo evento conferencial.

Alertamos, pues, a todos los camaradas para impedir que la Conferencia Política convocada se utilice por los reformistas como una oportunidad más para dejar sin efecto los principios del marxismo-leninismo que fueron aprobados en sede congresual con el apoyo de más del 80% de los delegados.

 

POR EL RESPETO XX

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