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23:05h. sábado, 31 de octubre de 2020

Respuesta del Partido Feminista al documento de Podemos "Una transición feminista"

 

FRASE PFE

COMUNICADO DEL PFE EN RESPUESTA AL DOCUMENTO “UNA TRANSICIÓN FEMINISTA” DE PODEMOS. 

Ante la divulgación en diversos medios y redes sociales del documento titulado: “Documento de feminismos” y subtitulado: “Una transición feminista”, firmado en portada por el equipo de Pablo Iglesias y de manera nominal al término del mismo por una serie de conocidas miembras del partido, el cual parece ser una hoja de ruta o, como reza el propio escrito, «línea de actuación en las instituciones», el PFE tiene que 

MANIFESTAR: Desde el punto de vista formal, el documento presenta una factura que entorpece enormemente la comprensión debido a la ausencia de una coherencia temática, difícil de adivinar e imposible de encontrar. El documento es un cúmulo de despropósitos de fondo que se reflejan en su forma. Pretende ser un documento feminista y no lo es. La enormidad de temas que trata, cuestiones territoriales, racismo, niños robados, España vaciada... se intentan englobar en una especie de línea programática del partido, pero sin presentarlo así y sin lograrlo. No aparece ningún tipo de hilo que guíe en su lectura ni cohesión alguna entre sus partes, amén de los títulos de los epígrafes, sin numeración y solo estructurados en el índice al que es necesario acudir continuamente para saber en qué apartado estamos o de qué se nos está hablando. 

1. Ya en el título nos brindan un plural de “feminismos” que no corresponde a la precisión terminológica e ideológica que deberían utilizar quienes se erigen en representantes del feminismo. Rechazamos el empecinamiento de este partido de diluir un movimiento con siglos de historia y logros en un acervo de ideologías dispares. Es imprescindible que se determine definitivamente que el Feminismo es una ideología global, construida a lo largo de varios siglos, que significa la construcción de una sociedad igualitaria, libre, democrática, exenta de opresiones y explotaciones, y que por tanto no hay múltiples feminismos. Dividir el discurso teórico es dividir también el Movimiento, que es en realidad lo que se pretende por Podemos. 2. El documento que analizamos empieza, en su introducción, hablando de una voluntad de democracia radical. No corresponde a sus planteamientos la supuesta radicalidad de que presumen, ya que en ninguna parte del documento se propone la abolición de la prostitución ni la prohibición de la pornografía, que ni siquiera mencionan. Desde el principio la redacción es pretenciosa: en un mismo enunciado predican “las violencias machistas y la diversidad,” hablan de “empujar las históricas reivindicaciones de ¿todas? las mujeres”, el término “todas” entendemos que muy indicativo de que se están refiriendo a los que se reclaman mujeres desde el transgénero. Se refieren a ellas mismas como una “organización feminista”, pero no lo llevan ni en el nombre. Sí que aparece escondido entre ese conjunto inconexo de asuntos que es el auténtico tema del documento: “peticiones y propuestas políticas de Podemos”. Insisten en mezclar en el mismo enunciado “transversalidad del feminismo, plurinacionalidad, diversidad “y lo funden en esa equivocada mirada “interseccional”. No hace falta ser muy suspicaz para leer entre líneas que pretenden aprovechar el tirón del MF en los últimos años para atraer el voto femenino, haciendo pasar sus políticas 

3. por feministas. Continúan la primera parte intitulada de su introducción mencionando una “justicia feminista no punitiva”, sin aclararnos si pretenden acabar con las violencias machistas haciéndole prometer a los asesinos que no lo volverán a hacer o con terapias psicológicas o de hipnosis. Terminan mencionando una “memoria democrática” que pretenden reparar con “perspectiva de género”, usando este término que, con su continua utilización ha llevado a la teoría del transgenerismo. 

En el punto de la introducción titulado El feminismo ante la coyuntura del país, hablan sobre el “reto territorial”, Nos inducen también en este apartado al miedo a la “extrema derecha”, mezclándolo con la “década perdida en cuanto a derechos y progreso social como consecuencia de la crisis”.En ningún caso el contenido de este epígrafe se corresponde con el título. 

El segundo punto de la introducción lo titulan Anclajes políticos del feminismo en Podemos. En este apartado definen los ejes políticos de su actuación política feminista: Defensa de los derechos humanos, Defensa de los tratados y acuerdos internacionales, Mirada ecofeminista, Perspectiva interseccional, Lucha contra el capacitismo, ¿? Transversalidad, Representación inclusiva, Tolerancia cero contra el machismo en todos los ámbitos de la organización. Nuevamente deslíen el feminismo en un cóctel ideológico de amplia cobertura. 

4. En el apartado titulado Contra todas las violencias, visibilizan violencias no reconocidas por la ley, pero no instan a una modificación de la 

LIVG para que las recoja 

Sobre el Pacto de Estado en materia de violencia de género hablan en el subepígrafe llamado Violencia en pareja o expareja, al que solo critican la falta de calendarización de los recursos presupuestarios y de los cambios normativos que debían ponerse en funcionamiento para dar cumplimiento al dictamen. Elogian un Pacto de Estado contra la Violencia de Género a todas luces insuficiente y errado. Es imposible que medidas aprobadas y apoyadas por la derecha puedan ser útiles desde un punto de vista feminista. Ni se plantean una reforma de la LIVG, empezando por el desafortunado nombre que debería ser Violencia contra la Mujer, que tiene que incluir TODAS LAS VIOLENCIAS, no solo las ocurridas dentro del ámbito de la pareja. Aunque hablan de una apuesta por la justicia feminista, no aportan soluciones posibles como medidas legislativas que destierren de una vez por todas el SAP de nuestra justicia y garanticen la seguridad de las menores y los menores prohibiendo que los maltratadores tengan ningún tipo de contacto no vigilado. Más bien todo lo contrario: apuestan por desligarse de lo que llaman el populismo punitivo, sin explicar qué proponen para los violadores y asesinos. 

En el siguiente apartado de este punto, “Garantía de la libertad sexual”, mencionan una “ley que garantice la libertad sexual de las mujeres”, pero no profundizan más, ni dan ningún dato de qué incluiría o cómo se desarrollaría. 

En la primera mención al tema de la transexualidad llama la atención la declaración de intenciones que supone el remarcar desde el principio las especiales necesidades de las mujeres transexuales a las que consideran más desafortunadas que el resto de las personas transexuales. A los hombres transexuales ni los menciona. 

En el subapartado Contra la explotación reproductiva, manifiestan su apoyo a la prohibición de los vientres de alquiler, aunque no utilicen esta denominación, y plantean, además, el fin a la política de hechos consumados para la inscripción de las niñas y los niños nacidos a través de esta práctica, sin que se explique como lo llevarán a efecto, puesto que la Ley de Derechos Reproductivos ya establece la imposibilidad de inscribir en el Registro Civil a un menor del que no conste fehacientemente la identidad de la madre, y ni se plantean tipificar como delito tanto este incumplimiento como la práctica de contratar mujeres, en cualquier país, para que gesten una criatura que luego han de entregar a otras personas. 

En el punto “Contra la trata con fines de explotación sexual,” donde proponen “la elaboración de una ley integral contra la trata,” no proporcionan ni una sola pista de su contenido, aventurando tan solo una posible “protección a las víctimas de este tipo de explotación”. 

En el apartado Sobre la prostitución nos dicen que exponen las conclusiones de una reflexión colectiva. Empiezan dichas conclusiones, como en otras partes del documento, con las mentiras que el lobby proxeneta arguye una y otra vez: el inventado “debate entre las diferentes corrientes feministas,” que es en realidad la lucha de los prostituidores por introducir ese debate en las filas del feminismo, con el anuncio de intenciones de poner “en el centro a las mujeres”. Una vez más, centrar la atención en las víctimas y no en los agresores (puteros y proxenetas). Reclaman un “estudio serio”, deslegitimando todo lo hecho hasta ahora por tantísimas mujeres e instituciones que llevan toda la vida dedicada a la lucha contra la prostitución. Continúan con un buen desvío de la atención del asunto exigiendo una “derogación de la directiva europea de retorno, el cierre de los CIE y la derogación de la ley mordaza”. Siguiendo la línea de incoherencia metodológica que caracteriza a todo el documento, llegan a posicionarse en contra de medidas abolicionistas: «También estamos en contra de las diferentes ordenanzas municipales que criminalizan tanto a las mujeres como a los hombres que consumen prostitución». Lo hacen, increíblemente, en aras de un “horizonte abolicionista” que declaran al finalizar las conclusiones. No contentas, en ese compendio de incoherencias semánticas, osan igualar a “mujeres como a los hombres que consumen prostitución”. Se refieren a las víctimas como mujeres que ejercen la prostitución. Para referirse a la más infame de las violencias contra la mujer nos brindan una sentencia eufemística “la prostitución como actividad no es una salida deseable en el horizonte feminista que anhelamos” que no es propia de un documento político. Continúan su lista de sinónimos inadmisibles con la referencia al negocio de la violación como “estrategia de supervivencia femenina”, siempre focalizando su atención en la mujer y no en el putero. No explican a qué se debe que un hombre elija pagar a una mujer para poder satisfacer su propio placer, ignorando la falta de deseo y la repugnancia que ella siente.. Tampoco que ese hombre obtiene placer de la dominación y sumisión de la mujer y que por eso elige ese desvío de la sexualidad. Nos conceden ya casi al final un posicionamiento “en contra del lucro de terceros” incompatible con el resto del discurso que parece culpabilizar a las mujeres prostituidas de su situación al centrar en ellas todas sus estrategias y negar las medidas contra los puteros. Terminan, con “es importante diferenciar la trata con fines de explotación sexual de la prostitución”, insistiendo en distinguir trata y prostitución como si fueran dos realidades independientes, lo cual solo ayuda a seguir perpetuando la trata. 

NO MENCIONAN LA PORNOGRAFÍA. Llamada también “prostitución filmada” y pantalla publicitaria de los proxenetas para alquilar sus esclavas. Es el otro eslabón imprescindible de las cadenas del negocio de la violación que mantienen esclavizada sexualmente a la mujer. Además, la pornografía educa sexualmente a los niños y a los jóvenes en la violencia y a las mujeres en la sumisión y la ausencia de deseo y sus consecuencias las podemos comprobar en el aumento de denuncias por violaciones múltiples. 

Tratan la siguiente violencia como Bebés robados y memoria democrática. Denuncian esta práctica como un “crimen de lesa humanidad” Y hablan de la defensa de “las acciones legislativas necesarias”, pero sin explicar en qué consistirían dichas medidas. 

Para hablar de otra violencia más, titulan “Por una educación inclusiva” el punto en el que defienden una “legislación educativa que se base en principios democráticos, coeducativos y garantistas con el derecho a una educación sexual”, sin aportar tampoco datos más específicos sobre esa posible legislación. También se decantan por una “defensa por la educación pública, universal, laica y gratuita”, pero ni siquiera aluden al engaño de los conciertos educativos, la dictadura de las editoriales −eclesiásticas− en los programas educativos (libros de texto obligatorios) y la enseñanza religiosa incrustada en el currículo. La enseñanza concertada es una de las mayores lacras educativas de nuestro país. Supone un desvío de cuantías presupuestarias ingentes a manos de la Iglesia principalmente. El Estado paga sueldos, obras, mantenimiento de los centros que gestionan al 100% de manera autónoma: desde la contratación del profesorado, afín obligatoriamente al credo, hasta la división de los espacios. La mayoría de las editoriales que proporcionan esos libros de texto, que tienen constreñido al profesorado, pertenecen directa o indirectamente a la Conferencia Episcopal. Pero el documento de Podemos que quiere abogar por una enseñanza pública y laica no menciona esta situación ni la necesidad de desterrar de una vez por todas la enseñanza de ninguna fe de nuestro sistema educativo. 

Bajo el título “El papel de la Administración en esta lucha,” reiteran esa “formación en perspectiva de género”. Lo que necesitamos es una perspectiva FEMINISTA. 

Terminan el capítulo de violencias machistas con el punto “Representación y cultura”. Aunque no la mencionan como tal, hablan de la violencia simbólica y por fin se refieren a la perspectiva feminista que acabamos de mencionar. Pero tampoco aquí aportan ninguna propuesta legislativa que pueda penalizar el uso de nuestros cuerpos como objetos cosificándonos en la publicidad patriarcal, por ejemplo. Simplemente persiguen una suerte de paridad en la cultura. 

5. Podríamos esperar cuando hablan de una “transformación de nuestro sistema económico”, en el epígrafe Redistribución de la riqueza, los tiempos y los cuidados, una arenga a iniciar la tan esperada revolución que haga caer de una vez por todas el Capitalismo, pero no lo es. Vuelven a marearnos y confundirnos con sus famosos cuidados sin decantarse por defender una socialización del trabajo reproductivo que aún no se ha llevado a cabo, como sí se ha llevado, por ejemplo, en el caso de la formación, y que nos liberaría realmente a las mujeres. Hablan de viejas demandas del feminismo liberal (implicación masculina en los cuidados) sin aportar una solución verdaderamente radical como la exigencia de esa necesaria socialización y concienciación comunitaria de esta labor. 

Para explicar todo esto dividen este epígrafe en una serie de apartados, que, como en todo el documento, poco o nada tienen que ver con el título general. Empiezan por “Alianza intergeneracional por las pensiones y los salarios dignos.” Estamos de acuerdo en la ”defensa del blindaje constitucional de las pensiones y su vinculación al IPC”, así como la “subida de las mínimas y no contributivas, mayoritariamente percibidas por mujeres”, pero nos habría gustado que nos explicaran cómo lo piensan hacer. 

Titulan “Contra los suelos pegajosos el punto en el que hablan de los derechos de las empleadas domésticas”. Se olvidan otra vez aquí de la necesidad de socializar los trabajos domésticos, lo cual ayudaría a terminar con esta otra esclavitud de estos tiempos. Tampoco nos explican en que consistirían esos derechos y cómo los legislarían. 

En el siguiente apartado, Por el tiempo corresponsable, vuelven a insistir en la “plena incorporación de los hombres a las tareas”. No plantean la posibilidad de que esa carga deje de ser algo personal y se convierta en algo comunitario, sino en que la carga afecte tanto a hombres como mujeres, manteniendo la privatización del modo de producción doméstico. 

6. Como no podía faltar en el concepto troyano del feminismo de Podemos dedican un epígrafe al Respeto a la diversidad. Nos anuncian que incluirán aquí tanto demandas de colectivo LGTBI, como principios antirracistas. 

El primer punto, Derechos LGTBI, se inscribe en la línea de la secta queer con la primera afirmación con que nos golpean: “entendemos la diversidad sexual y de expresión de género como un bien común”. La expresión de género a la que se refieren supone fosilizar en nuestra sociedad una de las mayores opresiones contra las que el feminismo lleva luchando toda su historia. La teoría queer defiende que el género es algo natural, aunque habla de múltiples géneros, lo considera como una realidad y niega la existencia de los dos sexos biológicos a los que considera un invento social. Esta teoría, nacida en las universidades estadounidenses, se adscribe a corrientes filosóficas irracionalistas, muy poco compatibles con el materialismo que caracteriza tanto al feminismo como a la lucha de la clase obrera y otras luchas sociales. A ella se acogen los que se conocen como “transgénero” (NO CONFUNDIR CON TRANSEXUAL). Debido a los grandes avances del MF, el patriarcado, en un intento de jugada maestra, ha introducido, cual caballo de Troya, a los feligreses queer en las filas del feminismo, para destruirlo desde dentro. Detrás de los defensores de esta teoría de géneros están otras reclamaciones históricamente antifeministas, como la legalización del proxenetismo y los vientres de alquiler. Afortunadamente, contra esta irrupción ha habido una reacción proporcionada en el MF con la que Podemos no parece estar muy de acuerdo. Como ocurre con mucha frecuencia para poder defender estas disparatadas ideas, mezclan opresión con discriminación: “integren soluciones a los diferentes ejes de opresión, —como la clase, la etnia o el origen, los ciclos de vida y la diversidad funcional,” grave error que confunde y difumina la lucha de clases, otro de las estrategias capitalistas para ahogar cualquier posible conato de insumisión social. Ignoran que para que haya opresión es imprescindible que el opresor obtenga un beneficio.¿Qué beneficio obtiene de ello? Insisten, tenaces, en “interseccionar el feminismo con la diversidad sexual y de expresión de género”, lo cual sabemos ya que responde a esa obsesión por invisibilizar una lucha histórica que comienza a ver sus frutos. Ratifican su “compromiso con las leyes de igualdad LGTBI y trans”, redundando explícitamente el término “trans”, que ya contiene las siglas LGTBI. También reafirman su compromiso con “la autodeterminación en la gestión de las decisiones referidas a la identidad sexual y la expresión de género y la despatologización de la transexualidad,” recordándonos cuán equivocada está la ciencia que insiste en hablarnos de sexo biológico, cuando en realidad es una identidad. Considera a las mujeres trans las más vulnerables, invisibilizando, no solo a los hombres trans, sino a las lesbianas, el colectivo más vilipendiado por esta religión misógina del transactivismo. 

En el segundo punto de este apartado, “Apuesta interseccional,” vuelven a insistir en la intersección de las desigualdades por razón de género, clase y raza, que solo pretende invisibilizar la lucha feminista contra una opresión de clase y convertirnos a la mitad de la humanidad, oprimida por la otra mitad, en una diversidad más. Hablar “de diversidad de mujeres y sus respectivas demandas”, es pretender ocultar a la mujer como clase social oprimida y convertirla en un aglomerado de múltiples comunidades discriminadas. Es la misma táctica que empleó Margaret Thatcher para terminar con el movimiento sindical en Gran Bretaña, cuna del mismo: dividir la lucha obrera en múltiples reivindicaciones sectoriales. 

7. Al último epígrafe lo llaman “Una organización feminista”. Se trata de una declaración de principios relativos a la organización interna del partido. Aluden aquí en el inicio a las manifestaciones del 8M, refiriéndose a ellas como “el pulso de las calles desde el respeto”, como si las imágenes en las que los transactivistas expulsaban con violencia a las abolicionistas de la prostitución o pisoteaban y quemaban sus pancartas que todas hemos visto fueran un montaje. Afirman que “La visión y la aportación de las feministas siguen siendo imprescindibles para esta organización”, pero las redes se han inundado de mensajes de afiliadas indignadas con las decisiones de adherirse a la religión queer o su falta apoyo a la abolición de la prostitución y la pornografía. 

El primer subapartado de este epígrafe lo titulan Democracia feminista y está dividido en una serie de puntos que explican lo que ellos llaman “paridad radical”. Tornan una vez más a someter a prueba nuestra paciencia aludiendo al insufrible género: “analizar la participación política en función del género”. Consideran a “Podemos ... el partido defensor de los derechos de las mujeres,” pero luego nos ocultan en un mar de diversidades y convierten nuestra naturaleza biológica en un sentimiento espiritual. 

En el siguiente punto, Participación política sostenible, proponen despatriarcalizar los espacios de participación política, aunque anteriormente ya nos han aclarado su defensa de teorías profundamente patriarcales como la teoría queer que logrará la invasión de los espacios de mujeres por hombres que se identifiquen como mujeres, pasando a ocupar parte de esas cuotas de su deseada paridad. Se insiste en adaptar todas las formas y los tiempos para que las personas participantes puedan dedicarse a los cuidados, pero no proponen una inversión en guarderías, comedores, lavanderías... para colectivizar esos cuidados y que las mujeres se liberen de una vez por todas. En su afán de disolver el feminismo añaden el punto “Observatorio de Feminismo y LGTBI,” por si nos había quedado alguna duda de que teníamos algún espacio único en el partido. Para estar en contacto con el MF explican en el punto “Grupo de Trabajo Sectorial Estatal de Feminismos de Podemos” cómo piensan desarrollar esos encuentros. Continúan invisibilizando el feminismo en la descripción de su “Secretaría de Feminismos Interseccional y LGTBI” y lo rematan con la “Creación de la Intersectorial Feminista.” Repiten esa interseccionalidad continuamente bajo diferentes epígrafes que esconden lo mismo, incluido el último de este capítulo, que titulan “Transversalidad”, pero que viene a hablar de lo mismo. 

8. Terminan el documento con un Anexo, La vida pos-COVID-19: Una reafirmación feminista, afirman ver sus “tesis constatadas ante la crisis sanitaria generada por la pandemia global del virus COVID-19”. 

Se refieren a la feminización del empleo sanitario, pero no defienden una sanidad pública ni mejoras laborales para las sanitarias. Apoyan aquí el despropósito del teletrabajo como una estrategia feminista cuando se ha comprobado que es un grado más de esclavitud doméstica para las mujeres ya sin excusa para librarse de dichas tareas. Mencionan el derecho a la vivienda, pero sin aportar ninguna propuesta al respecto. También tratan, cómo no, la violencia en el ámbito de la pareja o expareja, pero en ningún momento hacen una dura crítica del mal funcionamiento institucional de ayuda a esas mujeres. 

Se hace imprescindible aclararles a las políticas de Podemos, que las mujeres no somos ninguna diversidad, que somos la mitad de la humanidad y que el feminismo no tiene ningún carácter interseccional. 

El escrito es el resumen de ese caballo de Troya capitaneado por la formación política de Podemos que ha venido a ventilar de un plumazo los avances feministas alcanzados en los últimos años. 

Ante esta situación aquí descrita, el Partido Feminista de España 

DECLARA: que, aunque lo rece el título y se repita hasta la saciedad a lo largo de todo el documento, este no tiene nada de feminista. 

En consecuencia, exige a la formación en general y a la Ministra de Igualdad, Irene Montero, en particular, que se propongan llevar a cabo políticas feministas serias, entre las que se incluyan la abolición de la prostitución y la reforma de la Ley Integral de Violencia de Género, que pase a llamarse Violencia contra la Mujer e incluya todas las violencias. Exigimos que desistan de su idea de ocultar el feminismo en el batiburrillo de defensa de colectivos marginados. Pedimos que retiren las propuestas de ley de identidad de género y de libertad sexual. Que así mismo, se proceda a prohibir la pornografía; a tipificar como delito la proposición, captación y realización de la inseminación, gestación y parto de un bebé, en el cuerpo de una mujer mediante pago, para que lo entregue a los compradores, cancelar así mismo las Ferias dedicadas a alquiler mujeres pobres de países subdesarrollados e imputar a los promotores, organizadores y agentes de semejante negocio. También exigimos que esa formación política tenga un programa claro con el objetivo de eliminar la brecha de género que sigue manteniendo el 30% de diferencias salariales entre hombres y mujeres. Y es imprescindible, que como partido de gobierno explique cuáles son los presupuestos económicos que piensa aplicar a la consecución de los mencionados objetivos. 

Comisión Política del Partido Feminista de España Madrid, junio de 2020. 

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MANCHETA 21