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17:14h. Jueves, 18 de julio de 2019

Sólo un nombre (debajo estoy yo) proyecto fotográfico acerca de la infancia trans, de Sheila R. Menhem, con el apoyo del Cabildo de Gran Canaria. Madrid hasta 13 octubre

 

solo un nombre

Este Jueves inauguramos Sólo un nombre, proyecto fotográfico acerca de la infancia trans*, en el Museo Nacional de Antropologia (Madrid), es una exposición muy especial porque los retratos de los protagonistas ocupan la fachada del edificio. Además el montaje interior lo han hecho profesores y alumnos del Ciclo de Arquitectura Efímera de la Escuela Artediez. También se proyectará el corto documental. Me encantaría verles allí. La exposición estará en los exteriores del museo hasta el 13 de octubre.

Nota de prensa:

El proyecto, elaborado entre la primavera de 2017 y el verano de 2018 vio la luz en Las Palmas gracias a la Consejería de Igualdad y Participación Ciudadana del Cabildo de Gran Canaria. Y ahora llega a Madrid gracias a esta exposición, coorganizada por el Museo Nacional de Antropología y la Escuela Artediez, en la que la autora estudió, donde se podrán ver retratos de varios niños, niñas y niñes trans* de la Comunidad de Madrid, así como fotografías realizadas durante un campamento trans* realizado en Gran Canaria. Además se proyectará el corto documental, que cuenta con testimonios de tres de los protagonistas y sus madres. El peculiar montaje expositivo, y, sobre todo, el hecho de que las imágenes de los protagonistas salgan al exterior del museo y lleguen a cubrir incluso las paredes del edificio con lonas de gran formato, forma parte de una voluntad de visibilizar nuevos referentes de género y de expresión de género desde la diversidad.

La fotógrafa entra de puntillas a las vidas de niñas, niños y niñes trans*. Este cuidado se expresa en la delicadeza con la que trata cada aspecto del proyecto donde la evidente visibilidad de sus protagonistas se atiende de manera intimista: quien accede a ella sabe que lo hace a un espacio privado y, sin darse cuenta, camina también con sigilo, observa con delicadeza y se empapa de una extraordinaria cotidianidad, en la que serán las niñas, niños y niñes quienes decidan el momento en que puedes “entrar”. Este acercamiento cuidadoso tiene como resultado un proyecto fotográfico sobre las infancias trans* delicioso tanto desde el punto de vista estético como ético.

Como afirmara Judith Butler en Cuerpos que importan (2002), el nombre de cada una de las personas funciona como una especie de “habilitación” dentro de un orden social que legitima a los sujetos viables en un contexto de diferencia sexual y heterosexualidad obligatorias. “Sólo un nombre” nos muestra la continuidad del sujeto más allá del nombre. “Debajo estoy yo” apela a la identidad como proceso, al género como experiencia y al nombre como un lugar de reconocimiento.

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