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09:13h. sábado, 24 de julio de 2021

“Lasciate ogni speranza..."

Ansiedad, angustia, desesperación - por Chema Tante

 

 

FRASE TANTE ESPERANZA

Ansiedad, angustia, desesperación - por Chema Tante *

Tomo prestadas estas tres palabras del bolero de Osvaldo Farrés, porque describen perfectamente mi estado de ánimo, lo que quiero expresar. Nadie pensará que este préstamo frivoliza la cuestión, porque el bolero es una cosa muy seria. El bolero, en general trata del amor. Y este artículo, también. Quizá en otra dimensión, pero del amor.

Ansiedad, angustia, desesperación. En verdad, significan lo mismo. Pero no es una tautología. La repetición trata de reflejar que se ha abandonado la fe en el futuro.  “Lasciate ogni speranza...", advertía Dante a quienes entraban en el infierno. Y hay que extender ahora la advertencia hasta quienes permanecemos en este infierno en que han terminado por convertir este mundo. Parece que hay que abandonar toda esperanza, porque el fanatismo, la intolerancia, la crueldad, la ambición de poder, la codicia económica, la estupidez del egoísmo, en fin, ha ganado la batalla. Está venciendo el odio, frente al amor.

Un Planeta bello y acogedor, que brinda recursos de sobra para que todas las personas vivan en felicidad, satisfaciendo sus necesidades, en amor universal, se está convirtiendo en un desierto quemado, porque unas pocas personas acaparan todos esos recursos, a costa del sufrimiento de todas las demás. El desamor, el odio, frente al amor.

Un Planeta en que mucha gente pasa hambre, a pesar de que  los gobiernos de los estados demuestran, cada pocos años conocer la gravedad del problema y hacen falsas promesas de solucionarlo. Hablan, prometen amor, pero no lo profesan. 

Un Planeta en el que gobiernos gritan que "no van a dejar a nadie atrás", cuando abandonan  a millones de personas en la estacada. Gobiernos que niegan a la gente sus mas elementales derechos. 

Un Planeta en el que las pocas personas poderosas saben que se han apropiado de toda la riqueza, cuya carencia provoca hambre enfermedad, sufrimiento y muerte a miles de millones de otras personas desaventuradas, pero se niegan a contribuir con una parte de esas riquezas a solucionar tantos padecimientos y derrochan el dinero en caprichos y lujos. Ahora, esa gente afortunada dedica ingentes cantidades de dinero en operaciones del llamado "turismo espacial" que, en realidad, no son más que experimentos para ver si podrán mandarse a mudar de este mundo que han convertido en inhabitable.

Porque la ausencia de amor, el egoismo, ha convertido este mundo en inhabitable. Aunque la esperanza de vida, individual, en los países opulentos se alargue -gracias al progreso de la ciencia, del que solamente se beneficia una parte- por primera vez, en toda su historia, la Humanidad se enfrenta al riesgo cierto de su total desaparición. La negación de toda esperanza de vida. Ya hace ahora 76 años, esa misma ciencia nos puso en el peligro, que sigue presente, de una catástrofe nuclear. Nunca hasta aquel terrible 1945 había sido posible, materialmente, acabar con todo el género humano, de una vez, a la vez. Y ahora, sin que esté, ni mucho menos, conjurado aquel peligro. las mujeres y los hombres, todas y todos, nos encontramos ante otro riesgo, más que cierto, seguro, de desaparecer totalmente, porque la habitabilidad del Planeta en que vivimos, que no tenemos otro, está a punto de desaparecer. Una gente que no siente amor ni por sí misma, nos está matando, a ella y al resto.

El Neoliberalismo, que es la sublimación del desamor, con la exacerbación del ansia por el beneficio a cualquier precio, ha acelerado el ya funesto concepto del desarrollismo que caracteriza al capitalismo desde siempre. Han roto el equilibrio en la Naturaleza, han envenenado las fuentes de producción de alimentos, han envilecido los territorios, han destrozado el escudo que protegía a la Tierra. Por vivir ella mejor, mucho mejor, la gente rica ha arrebatado la posibilidad de vivir a todas las gentes, ella incluida.

En esta locura del desamor, el Neoliberalismo ha prostituido hasta el propio Capitalismo. Las actividades económicas en cuya dominación se ha mantenido el Capitalismo se han distorsionado, sustituyendo la inversión generadora de riqueza por la inversión especulativa, que produce dinero artificial. Un cáncer del propio sistema capitalista. Pero que no resulta un consuelo, una fuente de esperanza. Porque el Capitalismo, intoxicado por el Neoliberalismo, morirá matando.

Ese Neoliberalismo ecocida y, por tanto, genocida -y también suicida- utiliza el poder que le da el dinero para hacerse con todos los resortes que le permiten mantener su estrategia de dominación. Compra gobiernos, compra a la Justicia, compra a los medios de comunicación, compra a los sindicatos, compra a profesionales... hasta a la Universidad ha comprado. La Universidad, que debería ser el último reducto de la civilización, está en manos de ese Neoliberalismo déspota y contribuye a la difusión y defensa de su pernicioso credo.

El Neoliberalismo, con sus falsas teorías, ha conseguido que áreas con la energía, la sanidad, la educación, las finanzas, ahora hasta el agua, que tienen que ser necesariamente gestionadas por el sector público, se hayan convertido en un negocio. 

No. No hay esperanza. Mucha gente, cargada de razón, sobrada de argumentos y de evidencias, nos debatimos en la impotencia, defendiendo el amor, intentando resistir a tanta maldad, a tanta insensatez. Pero parece que no hay nada que hacer. Ya parece que no vale la pena y que hay que darse por vencido. El odio ha vencido al amor. Cuando ya no queda más  derecho que el derecho al pataleo, es que todo se ha perdido. Quizá no el honor, pero sí la vida.

Nunca imaginó Dante que, siete siglos después, su advertencia tendría una aplicación material, tan real como la vida colectiva misma. "Abandonen toda esperanza".

* Lo escribe y lo sostiene Chema Tante

chema tante

 

 

 

 

 

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