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08:16h. martes, 28 de septiembre de 2021

los costes y daños ambientales y sociales que generan las actividades que son insostenibles pero “viables económicamente” no son contabilizados sino ignorados

¿Cómo es posible que la ganadería (o la agricultura) no sostenible sea rentable económicamente? - por Federico Aguilera Klink

 

FRASE FEDERICO

¿Cómo es posible que la ganadería (o la agricultura) no sostenible sea rentable económicamente? - por Federico Aguilera Klink  *      

 

Hace unos días, exactamente el 20 de Julio de 2021, el electrónico CTXT publicaba una entrevista con la ganadera Laura Martínez, que gestiona con su marido una explotación de 170 cabras en Bustarviejo, al norte de Madrid. El titular de la entrevista es: “La ganadería sostenible no es viable económicamente”.

https://ctxt.es/es/20210701/Politica/36694/ganaderia-sostenible-laura-martinez-bustarviejo-cabras.htm

GANADERÍA SOSTENIBLE

Pero cuando uno lee con detenimiento el artículo y, si he entendido bien, el problema consiste en que las pequeñas explotaciones se encuentran ante un sistema de fijación arbitraria de precios muy bajos por parte de los intermediarios que es el que hace inviable estas explotaciones ganaderas o agrícolas, por lo que el titular de la entrevista podría haber destacado este serio problema. 

Sin embargo, al margen del tema de los precios, que afecta también a las explotaciones no sostenibles, la pregunta que se me ocurre que podría haber titulado la entrevista, de manera más adecuada, es: ¿Cómo es posible que la ganadería (o la agricultura) sostenible no sea viable económicamente? o, si se prefiere, : ¿Cómo es posible que una actividad que es insostenible sea viable económicamente?

EL ROTO GANADERÍA

Entiendo que algo muy grave está pasando para que se dé esta situación. Y lo que está pasando es, fundamentalmente, que los costes y daños ambientales y sociales que generan las actividades que son insostenibles pero “viables económicamente” no son contabilizados sino que son ignorados (aunque alguien los esté soportando). Por el contrario, los beneficios ambientales y sociales que generan las actividades sostenibles, pero que no son “viables económicamente”, tampoco son contabilizados y, por lo tanto, también son ignorados, aunque la naturaleza y los consumidores sí disfrutan de esos beneficios.

...lo que realmente cuesta la comida, Marion Nestlé en FOOD POLITICS

frase nestlé coste

Cuando hablo de costes sociales y ambientales me refiero a daños ambientales provocados por las prácticas agrícolas (basadas en el uso generalizado de monocultivos y pesticidas) y ganaderas (ganadería industrial hacinada y alimentada con piensos artificiales). Estos daños ambientales y sociales se reflejan en el deterioro de la salud, enfermedades y muertes, provocados por la contaminación y mala calidad de los alimentos agrícolas y ganaderos, y en el deterioro y contaminación de los ecosistemas, aguas, tierras y vegetación.

el roto aditivos

Pero también ocurre que la agricultura y la ganadería convencional no sostenible (de gran extensión), recibe habitualmente, un trato fiscal y de subvenciones muchísimo más favorable que el de estas actividades sostenibles y más pequeñas, habitualmente familiares y de menor extensión.

GANADERÍA

Andrew KimbrellJULES PRETTYEn 2002, Andrew Kimbrell publicó un libro titulado “Cosecha mortal”, en el que señalaba que “Si añadiéramos los costes reales de la agricultura industrial al precio que pagamos en el supermercado, ni siquiera los ciudadanos más ricos podrían pagar los alimentos”. Por su parte, en 2007, en su artículo titulado “Los costes reales de la agricultura moderna”, Jules Pretty señala que pagamos tres veces por los alimentos procedentes de la agricultura industrial que compramos: a) el precio en el supermercado, b) el coste de la contaminación que generan y de los daños a la salud que provocan y c) través de los impuestos que pagamos para que los agricultores convencionales reciban cuantiosas subvenciones que salen de los presupuestos públicos, es decir, de los contribuyentes.

Lo razonable, si se tiene en cuenta la salud de las personas y se quiere evitar problemas ambientales,  sería subvencionar la agricultura ecológica, ya que evitaría muchísimas enfermedades, es decir, menores costes a la salud y al medio ambiente y permitiría alimentar a todo el planeta. De hecho, la FAO organizó en 2007 en Roma una Conferencia Internacional sobre Agricultura Ecológica y Seguridad Alimentaria  destacando las innumerables ventajas de la agricultura ecológica, entre ellas las siguientes:

  • Alimentar a todo el planeta con alimentos sanos, altamente nutritivos y libres de venenos.
  • Ahorrar reservas de agua.
  • Limitar la erosión de los suelos y permitir una percolación total de las aguas de lluvia.
  • Preservar la biodiversidad alimenticia guardando celosamente las variedades tradicionales, que son más resistentes y, por ende, más capaces de adaptarse a los trastornos climáticos.
  • Generar circuitos cortos y promover la seguridad alimenticia.
  • Salvaguardar al pequeño campesinado tradicional.
  • Regenerar la agro-silvicultura tradicional.
  • Luchar contra el calentamiento climático al suprimir los fertilizantes químicos y pesticidas, y al fijar el carbono en el suelo por su aumento en contenido de materias orgánicas.

 

SEGURIDAD SPBERANÍA ALIMENTARIA

Todo esto se sigue ignorando, como si no pasara nada, pero ya es imposible ocultar la magnitud del desastre que genera la agricultura industrial en términos de enfermedades, muertes y destrucción ambiental. Dos ejemplos recientes lo muestran. En 2019 se publicó el Informe titulado “Los costes ocultos de la alimentación en el Reino Unido”, que resumo en el cuadro siguiente. (Lo de agricultura ecológica u oncológica es mío, no del Informe).

costes ocultos alimentación

La cifra de 116.000 millones de Libras es una estimación monetaria, a la baja, del hipotético coste monetario que suponen esas enfermedades y muertes y de la contaminación de suelos y aguas en Inglaterra. La realidad es que el coste monetario es incalculable y, en mi opinión, esa cifra no dice mucho ni del sufrimiento generado ni de las pérdidas ambientales irreversibles.

Más recientemente, este mismo mes de Julio, la Fundación Rockefeller, acaba de publicar un Informe titulado “El coste de los alimentos. Midiendo lo que importa para transformar el sistema alimentario de EEUU”.

https://www.rockefellerfoundation.org/report/true-cost-of-food-measuring-what-matters-to-transform-the-u-s-food-system/

rockefeller foundation

En la línea del Informe inglés, este último señala también los daños a la salud y a los ecosistemas y, de nuevo, estima en términos monetarios esos daños. Las cifras vuelven a ser muy elevadas pero a mí me sigue pareciendo que son bajas y que escasamente reflejan los daños reales. 

En cualquier caso, cito literalmente a este Informe. “Como país, gastamos anualmente en alimentos un total de 1.1 billones de dólares (trillion en el original). Pero cuando se incluyen en la factura los impactos del sistema agroalimentario como son los daños a la salud, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el coste real de los alimentos asciende, como mínimo, a 3.2 billones de dólares, más de tres veces el gasto actual en alimentos”.

el roto contaminación alimentos

De nuevo nos puede parecer mucho e, incluso, asustar, pero la cifra real sería muchísimo más elevada e incalculable. Lo importante, desde mi punto de vista, es entender, como señala la FAO, que la única manera de proporcionar alimentos sanos para toda la población del planeta, evitando muertes innecesarias y daños ambientales irreversibles, es mediante la agricultura ecológica familiar sostenible. Y para esto es necesario prohibir, sí, PROHIBIR, el uso de pesticidas y agrotóxicos, incentivando y subsidiando a la agricultura ecológica familiar, local y de proximidad. Pero para ello hay que asumir que estamos hablando de poder y de que la salud de las personas y de los ecosistemas importan.

Esto no es nada nuevo, solo se trata de seguir las recomendaciones de Olivier de Schutter, relator de la ONU en su Informe de 2011 sobre la agroecología y la alimentación.

https://news.un.org/es/story/2011/03/1212391

Olivier de Schutter

 

Concretamente “se hace imperioso aplicar la agroecología, para poner fin a las crisis alimentarias y ayudar a afrontar los retos vinculados a la pobreza y el cambio climático (…) Las inversiones deben concentrarse menos en el acceso a pesticidas y fertilizantes químicos y más en la enseñanza de prácticas que permitan a los agricultores prescindir en lo posible de estos elementos y producir más con menos (…) la evidencia científica demuestra que la agroecología supera al uso de los fertilizantes químicos en el fomento de la producción de alimentos, sobre todo en los entornos desfavorables donde viven los más pobres”. Pero también en países “ricos”, como demuestra Joel Salatin desde hace décadas en EEUU. https://www.polyfacefarms.com/ 

 

Joel Salatin

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Federico Aguilera Klink

FEDERICO AGUILERA KLINK RESEÑA

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