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jueves, 07 de julio de 2022 08:45h.

EEUU: una economía de guerra permanente. Una selección de "La otra historia de Estados Unidos", de Howard Zinn", comentada por Federico Aguilera Klink y Chema Tante

 

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EEUU: una economía de guerra permanente. Una selección de "La otra historia de Estados Unidos", de Howard Zinn" extractada por Federico Aguilera Klink y comentada por él y Chema Tante

Para poder entender razonablemente el por qué de la guerra de Ucrania, merece la pena leer, además de a los excelentes periodistas y académicos independientes que escriben sobre ella, a historiadores, como Howard Zinn.

HOWARD ZINN
HOWARD ZINN

El capítulo 16 de su espléndido libro “La otra historia de los Estados Unidos”, publicado en 1980. muestra con claridad que los políticos y las grandes corporaciones empresariales instalaron a dicho país en una economía de guerra permanente, en la que sigue actualmente. 

Federico Aguilera Klink ha  seleccionado y resumido algunos párrafos de dicho capítulo que, en su opinión, se pueden leer como si fueran escritos hoy mismo pues muestran los mismos patrones que lleva décadas aplicando este país ante cualquier otro que no se someta a sus chantajes, como ocurre actualmente con Rusia y China.

Pero antes de pasar a ese resumen, citaremos tres declaraciones recientes del presidente de EEUU, Biden; de su “ministro” de asuntos exteriores, Blinken; y de la embajadora de EEUU en Kiev, para comprobar que el discurso de las mentiras sigue siendo el mismo.

 

 

Biden ha afirmado que enviará a Ucrania misiles de alcance medio y de gran precisión para defenderse de los ataques rusos pero no para atacar a Rusia.

JOE BIDEN
JOE BIDEN

https://www.lavanguardia.com/internacional/20220601/8308087/biden-guerra-ucrania-misiles-decisivos-frenar-ucrania.html

ANTHONY BLINKEN
ANTHONY BLINKEN

Por su parte, Blinken afirma que Ucrania ha prometido no usar los misiles para atacar a Rusia

https://www.20minutos.es/noticia/5009178/0/ucrania-prometio-no-usar-misiles-contra-rusia/

BRIDGET BRINK
BRIDGET BRINK

Y, finalmente, Bridget Brink, recién nombrada embajadora de EEUU en Kiev declara que el alcance de los misiles que van a entregar a Ucrania dependerá de las fuerzas ucranianas.

https://es.budrigannews.com/la-embajadora-de-ee-uu-en-kiev-afirma-que-el-alcance-de-los-sistemas-himars-entregados-a-ucrania-dependera-de-las-fuerzas-ucranianas/

Este tipo de juegos irresponsables, matones y criminales, es similar al que han tenido en los meses previos a la guerra, “toreando” a Rusia mientras EEUU aparentaba negociar un acuerdo de neutralidad para Ucrania y mientras la llevaba armando desde 2014.

VON DER LEYEN y BORRELL
VON DER LEYEN y BORRELL

Vamos, que seguir confiando en EEUU o concederle algo de credibilidad a sus políticos es suicidarse, que es lo que parece que está haciendo la UE en “manos” de “comerciales” como Von der Leyen y Borrell. 

SÁNCHEZ Y JOHNSON
SÁNCHEZ Y JOHNSON
FEDERICO AGUILERA KLINK
FEDERICO AGUILERA KLINK
CHEMA TANTE
CHEMA TANTE

La colaboración necesaria de la Unión Europea, así como del Reino Unido en la  estrategia a todas luces de aprovechamiento mercantil, de la guerra y de la situación mundial, evidencia la ausencia de escrúpulos de estos personajes, Borrell y Von der Leyen, pero también del británico Johnson -que acaba de superar por los pelos la moción de censura interna y se aferra a su cargo- y de los restantes líderes europeos, con el español Sánchez en el pelotón de cabeza. Tanto del lado europeo, como del estadounidense, los altos cargos son ocupados por personas de alta preparación, aunque sea poco aprovechada y con información de mucha calidad. Por tanto, no se les puede conceder ni siquiera el beneficio de la duda. Estas personas saben el alcance y consecuencia de las decisiones que vienen tomando. No ignoraban que la guerra se estaba convirtiendo en inevitable y conocían que las sanciones con que dicen que  pretenden acorralar a Rusia, no obran el efecto que proclaman. Todo lo contrario, el llamado Occidente sigue consumiendo -no tiene otro remedio- energía de origen ruso. Pero Biden, a su vez, consigue colocar al menos una parte de su petróleo en Europa, aprovechándose además de los altos precios que todo este caos generado por las pretendidas sanciones ha hecho posible. Y, además, la guerra supone unos beneficios financieros y estratégicos descomunales, por la sujeción de las economías europeas a la órbita USA y la venta de ingentes y caras cantidades de armas, equipos, material sanitario y todo el universo de suministros que se queman en un conflicto bélico. También energía. Un negocio notable que comercia con el dolor y la muerte, la misma estrategia que denunciaba Zinn en 1980. Los pueblos de Europa está empezando a sufrir el angustioso impacto de una estrategia urdida para el provecho de las oligarquías. Y todo esto lo saben, insistamos en ello, las personas que gobiernan en los estados de la Unión Europea, de la propia Unión y del Reino Unido. Por tanto, solo cabe atender a la sospecha de que existe un alto interés particular. Ya sabíamos que esto ocurría en Estados Unidos. Ahora comenzamos a tener la certeza de que también en Europa sufrimos tal desgracia. Quienes gobiernan no se equivocan, no comenten torpezas. Simplemente, siguen el ejemplo yanky. Gobernar por el interés de su clase. Borrell, Von der Leyen, Sánchez, Johnson y compañía, sin duda, han leído o alguien les habrá explicado lo que demuestran historiadores como Zinn. No pueden, por tanto, alegar ignorancia. Saben perfectamente lo que están haciendo y sus consecuencias, fatales, para los pueblos. Todos los pueblos.

 

 

Resumen capítulo 16 de “La otra historia de los Estados Unidos”

(Todo el texto es literal del original)

Era una vieja lección que los gobiernos habían aprendido: que la guerra resuelve problemas de control. Charles E. Wilson, presidente de General Electric Corporation, estaba tan contento con la situación durante la guerra, que sugirió una alianza continua entre las corporaciones y el ejército para "una economía de guerra permanente".

CHARLES ERWIN WILSON
CHARLES ERWIN WILSON

Eso es lo que sucedió. Los ciudadanos americanos estaban cansados de la guerra, pero la administración Truman (Roosevelt había muerto en abril de 1945) se esforzó por crear un clima de crisis y de guerra fría.

ROOSEVELT  Y TRUMAN
ROOSEVELT Y TRUMAN

 

Es cierto que la rivalidad con la Unión Soviética era real. La Unión Soviética, que acabó la guerra con una economía arruinada y 20 millones de muertos, estaba haciendo una reaparición sorprendente, reconstruyendo su industria, recobrando fuerza militar. Sin embargo, la administración Truman presentó a la Unión Soviética no sólo como un rival sino como una amenaza inminente.

ANTICOMUNISMO USA
ANTICOMUNISMO USA

Con una serie de maniobras, tanto en el extranjero como en el país, estableció un clima de miedo, una histeria con respecto al comunismo, que haría aumentar enormemente el presupuesto militar y estimularía la economía con pedidos relacionados con la guerra. Esta combinación de políticas haría posible acciones más agresivas en el extranjero y acciones más represoras en el propio país.

En la década de la posguerra, Estados Unidos estaba tratando de crear un consenso nacional de conservadores y liberales, republicanos y demócratas, en torno a las políticas de la guerra fría y el anticomunismo. Dicha coalición podía crearse de forma más efectiva por un presidente demócrata liberal, cuya agresiva política exterior fuese apoyada por los conservadores y cuyos programas de bienestar social en el país (el Fair Deal o Trato justo de Truman) atrajeran a los liberales. 

EL ICEBERG ROJO
EL ICEBERG ROJO

La guerra de Corea hizo que los liberales respaldaran la guerra y al presidente. Creó el tipo de coalición necesaria para sostener una política de intervención en el extranjero y una economía militar en Estados Unidos. Esto creó problemas para los que no estaban en la coalición, a los que tacharon de críticos radicales.

CARTEL PCUSA
CARTEL PCUSA
PCUSA
PCUSA

La izquierda se había hecho muy influyente en los duros tiempos de los años treinta y durante la guerra contra el fascismo. El Partido Comunista no contaba con muchos afiliados -probablemente menos de 100.000- pero era una potente fuerza entre los sindicatos, que contaban con millones de afiliados, entre los artistas y entre infinidad de americanos, a quienes el fracaso del sistema capitalista pudo haber llevado a considerar favorablemente el comunismo y el socialismo. De esta forma, si, tras la Segunda Guerra Mundial, el sistema quería asentar más el capitalismo en el país y lograr un consenso favorable al imperio americano, tenía que debilitar y aislar a la izquierda.

Los acontecimientos internacionales que tuvieron lugar justo después de la guerra facilitaron el apoyo popular a favor de la cruzada anticomunista en Estados Unidos. Por todo el mundo, se estaban rebelando los pueblos coloniales, que exigían la independencia: en Indochina, contra los franceses, en Indonesia, contra los holandeses; y en Filipinas, contra Estados Unidos.

En países africanos como Kenia, Sudáfrica y en los del oeste de Africa (bajo dominio francés) hubo señales de descontento en forma de huelgas.

Se trataba de una oleada general de insurrección antiimperialista en el mundo, que Estados Unidos quería derrotar. Para ello, sería necesaria la unidad nacional, que se dedicase buena parte del presupuesto del Estado para armamento y que se suprimiera en el país la oposición a tal política exterior.

La administración Truman inició una serte de acciones judiciales que intensificaron el ánimo anticomunista de la nación. 

KENNEDY AUMENTA EL GASTO MILITAR
KENNEDY AUMENTA EL GASTO MILITAR

En 1960, el presupuesto militar era ya de 45.800 millones -el 49,7% del presupuesto del Estado. Ese año John F. Kennedy salió elegido presidente e inmediatamente se movilizó para aumentar el gasto militar. Basándose en una serie de miedos inventados, sobre aumentos militares soviéticos, un falso "desequilibrio de bombas" y "desequilibrio de misiles", Estados Unidos aumentó su arsenal nuclear hasta que consiguieron una abrumadora superioridad nuclear Tenían el equivalente en armamento nuclear a 1.500 bombas atómicas como la de Hiroshima, más que de sobra para destruir todas las ciudades importantes del mundo.

Para lanzar dichas bombas, Estados Unidos contaba con más de 50 misiles balísticos intercontinentales, 80 misiles en submarinos nucleares, 90 misiles en bases en diversos países, 1.700 bombarderos con capacidad para llegar a la Unión Soviética, 300 cazabombarderos en los portaaviones, preparados para llevar armamento atómico y mil cazas supersónicos preparados para llevar bombas atómicas, estacionados en tierra. Obviamente, la Unión Soviética estaba rezagada. Tenía entre 50 y 100 misiles balísticos intercontinentales y menos de 200 bombarderos de largo alcance. Pero el presupuesto militar norteamericano continuó en aumento. Cada vez había más histeria; se multiplicaban los beneficios de las corporaciones que conseguían contratos con el ministerio de Defensa; y los empleos y salarios aumentaron lo suficiente como para que un número importante de americanos dependieran, para ganarse la vida, de la industria de guerra.

Mientras tanto, Estados Unidos, que daba ayuda económica a ciertos países, estaba creando una red de control corporativo americano sobre el mundo y construyendo su influencia política en los países a los que ayudaba. El Plan Marshall de 1948 -que dio una ayuda económica de 16.000 millones de dólares a países de Europa occidental a lo largo de cuatro años- tenía una finalidad económica: crear mercados para las exportaciones americanas. El Plan Marshall también tenía un motivo político. Los partidos comunistas de Italia y Francia eran fuertes y Estados Unidos decidió usar presión y dinero para que los comunistas no entrasen en los gobiernos de dichos países.

A partir de 1952, se veía cada vez más claramente que la ayuda a otros países tenía como objetivo el establecer poder militar en países que no fueran comunistas. Cuando John F. Kennedy comenzó su presidencia, fundó la Alianza para el Progreso, un programa de ayuda a Latinoamérica, haciendo hincapié en la reforma social para mejorar el nivel de vida de la población.

PLAN MARSHALL - ALIANZA PARA EL PROGRESO, ROGRAMAS DE FIDELIZACIÓN USA
PLAN MARSHALL - ALIANZA PARA EL PROGRESO,
PROGRAMAS DE FIDELIZACIÓN USA

Pero resultó que era sobre todo ayuda militar para mantener en el poder a dictaduras de derechas y lograr que dichas dictaduras fuesen capaces de aplastar revoluciones. De la ayuda militar a la intervención militar sólo había un paso. Había un acuerdo demócrata-republicano, liberal-conservador, para impedir, cuando fuera posible, la formación de gobiernos revolucionarios, o derrocarlos si estaban en el poder, ya fuesen comunistas, socialistas o anti-United Fruit. Dicho acuerdo se hizo patente en el caso de Cuba. Durante muchos años, la dictadura militar en Cuba de Fulgencio Batista contó con el apoyo de Estados Unidos. Los intereses financieros norteamericanos dominaban la economía cubana, controlando del 80 al 100% de las empresas, minas, ranchos de ganado y refinerías de petróleo, el 40% de la industria azucarera y el 50% de los ferrocarriles públicos.

 

BATISTA
BATISTA

La minúscula guerrilla de Fidel Castro combatía desde las junglas y montañas contra el ejército de Batista. Conseguían cada vez más apoyo popular, hasta que salieron de las montañas y marcharon por todo el país y llegaron a La Habana. El gobierno de Batista se desmoronó el día de año nuevo de 1959.

CASTRO EN LA HABANA
CASTRO EN LA HABANA

Una vez en el poder, Castro se puso en marcha para establecer, a escala nacional, un sistema educativo, de vivienda y de distribución de la tierra para campesinos sin tierras. El gobierno confiscó más de un millón de acres de terreno de tres compañías americanas, incluyendo a la United Fruit. Cuba necesitaba dinero para financiar sus programas, pero el Fondo Monetario Internacional, dominado por Estados Unidos, no se lo prestaba, ya que Cuba no aceptaba las condiciones de "estabilidad", que parecían debilitar el programa revolucionario que los cubanos habían puesto en marcha. 

Cuando Cuba firmó un acuerdo comercial con la Unión Soviética, las compañías petrolíferas norteamericanas se negaron a refinar el crudo procedente de la Unión Soviética. Castro confiscó dichas compañías. Estados Unidos redujo sus importaciones de azúcar cubano, de las que dependía la economía de Cuba, e inmediatamente la Unión Soviética acordó comprar las 700.000 toneladas de azúcar que Estados Unidos se negaba a comprar.

CUBA URSS
CUBA URSS

En la primavera de 1960, el presidente Eisenhower dio una autorización secreta a la CIA para que armase y entrenase a exiliados cubanos anticastristas en Guatemala para una futura invasión de Cuba. Cuando John F. Kennedy comenzó su presidencia, siguió adelante con los planes y, el 17 de abril de 1961, las fuerzas entrenadas por la CIA, en las que había algunos americanos, llegaron a Bahía de Cochinos, en la costa sur de Cuba, a 90 millas de La Habana. Esperaban incitar una revuelta general contra Castro. Pero se trataba de un régimen popular y no hubo revuelta. El ejército de Castro aplastó a las fuerzas de la CIA en tres días.

BAHIA COCHINOS
BAHIA COCHINOS

Todo el asunto de Bahía de Cochinos estuvo rodeado de hipocresía y mentiras. La invasión fue una violación de un tratado que Estados Unidos había firmado, la Carta de la Organización de Países de América, que dice "Ningún Estado, o grupo de Estados, tiene derecho a intervenir, directa o indirectamente, bajo ningún concepto, en los asuntos, internos o externos de ningún otro Estado".

Como habían aparecido informes de prensa que informaban sobre bases secretas y la instrucción que la CIA había dado a los invasores, el presidente Kennedy dio una rueda de prensa, cuatro días antes de la invasión. "Las fuerzas armadas estadounidenses no intervendrán en Cuba babo ningún concepto".

Es cierto que las tropas invasoras estaban compuestas de cubanos, pero todo fue organizado por Estados Unidos y estaban implicados aviones de guerra americanos con pilotos americanos. Kennedy dio la aprobación para usar en la invasión aviones de la armada sin identificar. Murieron cuatro pilotos americanos y el gobierno no dijo la verdad a sus familias sobre la causa de sus muertes.

Algunos periódicos importantes cooperaron con la administración Kennedy para engañar al pueblo americano sobre la invasión cubana. The New Republic estuvo a punto de publicar, unas semanas antes de la invasión, un artículo sobre la instrucción de exiliados cubanos por parte de la CIA. Kennedy pidió que no se publicara el artículo y el The New Republic accedió, al igual que el New York Times.

Hacia 1960, parecía que había triunfado el esfuerzo emprendido quince años atrás, al final de la Segunda Guerra Mundial, para sofocar la ola comunista radical de la época de la guerra y el New Deal. El Partido Comunista estaba desmembrado, sus dirigentes se encontraban en prisión, había disminuido mucho su número de afiliados y su influencia en los movimientos sindicales era muy pequeña. El mismo movimiento sindical estaba más controlado y era  más conservador.

El presupuesto militar absorbía la mitad del presupuesto del Estado, y el pueblo lo aceptaba. A mediados de los años 50, hubo un frenesí de entusiasmo por los refugios antiaéreos; le decían a la gente que les mantendría a salvo de explosiones nucleares. Un experto en ciencias políticas, Henry Kissinger escribió un libro, publicado en 1957, en el que decía "Con las técnicas apropiadas, la guerra nuclear no tiene por qué ser tan destructiva como parece".

KISSINGER
KISSINGER

El país se encontraba en una economía de guerra permanente que tenía, sin embargo, grandes focos de pobreza, pero había la suficiente gente con trabajo y ganando lo bastante como para mantener las cosas en calma. La distribución de la riqueza continuaba siendo desigual. En 1953, el 1,6% de la población adulta poseía más del 80% de las acciones y casi el 90% de los bonos de las corporaciones. De 200.000 corporaciones, unas 20 corporaciones gigantes -la décima parte del 1% de todas las corporaciones- controlaban alrededor del 60% de la riqueza industrial de la nación. Cuando, tras un año de mandato, John F. Kennedy hizo público el presupuesto del Estado, era evidente que no habría ningún cambio significativo en la distribución de los ingresos.

JAMES RESTON
JAMES RESTON

El columnista del New York Times James Reston resumió los mensajes presupuestarios de Kennedy diciendo que evitaban cualquier "ambicioso ataque frontal al problema del desempleo" Y añadió:

Kennedy acordó reducir los impuestos a las inversiones financieras en expansión industrial y modernización. No se va a pelear con los conservadores del sur sobre el tema de los derechos civiles. Ha estado exhortando a los sindicatos para que eviten las reclamaciones salariales. Durante estos doce meses, el presidente se ha situado en la postura intermedia típica de la política americana.

 

HOWARD ZINN
HOWARD ZINN

La otra historia de los Estados Unidos, de Howard Zinn, completa, en pdf. aquí

 

MANCHETA MAYO 22