La moraleja que trasciende es que no hay vida si alguien se niega a pasar por las horcas caudinas de la troika. Negarse a aceptar las condiciones supone la oscuridad. Y eso es lo que hay que negar. Este Jens Weidman no habla como él experto en economía que sin duda es, sino como lo que también es: un esbirro al servicio de la especulación. Y yo proclamo que la única posibilidad frente al chantaje es resistirse.
No es cierto que aceptar el ascetismo vital que pretenden imponerños nos conduzca a la salida de la crisis, sino a pronfundizar en la esclavitud. De esta solamente se sale con políticas expansivas.
http://economia.elpais.com/economia/2012/06/14/actualidad/1339706146_937066.html
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