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14:40h. martes, 11 de agosto de 2020

La elitista Ana Oramas González-Moro defiende en el Congreso la enseñanza concertada, porque dice que es para las personas pobres. Enseñanza religiosa, faltaba más - por Chema Tante 

 

FRASE TANTE ORAMAS

 

La elitista Ana Oramas González-Moro defiende en el Congreso la enseñanza concertada, porque dice que es para las personas pobres. Enseñanza religiosa, faltaba más - por Chema Tante 

La soflama de Ana Oramas González-Moro en el Congreso, defendiendo a la educación religiosa concertada, educación privada confesional con fondos públicos, hubiera sido digna de los tiempos del Padre Coloma, si entonces una mujer pudiera ser diputada.

Yo me imagino que quien escuche a la patricia tinerfeña, desde algún punto de esa España a la que esta sedicente nacionalista tanto ama, se debe llamar a engaño. por desconocer a esta dama de alta cuna y no menos encumbrada formación. Porque engaño, no otra cosa, es que Oramas se las eche de haber visitado las 3.000 viviendas sevillanas, como si hubiera ejercido por allá como una activista de las Conferencias de San Vicente de Paúl, cuando todo se redujo a una visita turística. Y fábula embustera es llenarse la boca con su etapa de alcaldesa lagunera, cuando en su mandato y en los de sus sucesores, el genuflexo Clavijo o el hermanísimo José Alberto Díaz, los servicios sociales de La Laguna han sufrido un deterioro terrible.

La intervención ruinilla y sobrada, como es costumbre en la retoña de la alta burguesía empresarial tinerfeña iba en defensa de la enseñanza concertada, con motivo de los propósitos de dejar a esta figura obsoleta e injusta fuera de las ayudas para las consecuencias de la covid-19. Y la linajuda Oramas centró su argumento de apoyo a la enseñanza concertada en el papel social jugado por los centros salesianos. Ahí va eso. Como si no existiera una extenso catálogo de colegios concertados de otras instituciones religiosas, acogidas a esa concertación en las que se forman las proles de las familias con recursos. Y como si la tradición salesiana se hubiera mantenido en estos tiempos.

Yo no cuestionaré la labor social que históricamente han prestado algunos colegios religiosos, incluyendo los salesianos, pero eso era en otras circunstancias. Aunque con los mismos propósitos de adoctrinamiento ideológico, reclutamiento de vocaciones y negociete educativo. Porque la enseñanza religiosa es muy rentable, en términos económicos, por utilizar personal docente contratado en precario, cuando no gratis, aunque ello inevitablemente redunde negativamente en la calidad didáctica.

Claro que es cierto que cuando no existía formación pública en condiciones, mucha gente pobre pudo formarse en esos colegios religiosos. Pero eso era entonces, y bastante que se pagó en sufrimiento y en humillaciones.

Ahora, cuando la educación pública y universal es un hecho y cuando el tercer requisito. el de la calidad, no se cumple satisfactoriamente por las carencias presupuestarias, la figura de la concertación, además de no justificarse, es perjudicial, porque drena al sistema público de enseñanza de los recursos que tanta falta hacen.

Una vez más hay que decir, ante todo, que ya no es necesario que nadie ofrezca enseñanza a la gente pobre, a cambio de la adhesión confesional. Porque existe una escuela pública en condiciones. Y, además, que no es justo que un estado que se declara aconfesional sostenga financieramente una formación religiosa. La familia que desee para su prole una enseñanza mediatizada, está en su derecho, aunque allá ella con su conciencia, pero, desde luego, tendrá que pagarla. Y si esa familia no dispone de recursos, será la Iglesia, la curia, no el estado, quien debe sostener esa enseñanza.

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* Lo escribe y lo sostiene Chema Tante

CHEMA TANTE

 

mancheta 23