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06:13h. viernes, 22 de enero de 2021

¿Por qué los líderes del G2 no acuerdan en cambio cancelar las deudas de los países pobres y por qué no insisten en que los acreedores privados hagan lo mismo?

G20: La solución de la deuda Michael Roberts CADTM, IZQUIERDA DIARIO

 

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Michael Roberts en CADTM e IZQUIERDA DIARIO se ocupa de un problema gravísimo, que hay que enmarcar en el ámbito de la crisis interminable, de la que esto de la pandemia coronavírica no es sino muna etapa más. El asunto de la deuda, una estrategia letal con que el neoliberalismo consigue que el arma que encadena a los pueblos del mundo, sea, encima una fuente fabulosa de ingresos. Roberts, en la oportunidad de otra reunión del G20, vueolve a recordarnos este enorme problema, que tiene una fácil solución. Lo digo yo, Chema Tante: se llama cancelación. Roberts se apoya en William White, que, en la línea de la teoría de la escuela austríaca, culpa de todos los problemas económicos a la expansión de la deuda, pero olvida de quién es la responsabilidad. Porque los culpables en este follón no es la parte prestataria, sino la parte prestataria. Ahí está el quid de la cuestión. La elefantiásica deuda publica mundial se ha generado por quienes se han enriquecido de manera estruendosa con ella. Y esa insalla codiciosa está representada en los gobiernos del G20. Todo el manejo del negocio, en manos de los negociantes. Por eso tiene mucha razón Francisco Morote, de Attac Canarias cuando, al señalar la información, escribe: "El G20 no es el marco, la ONU, sí." Es, lo diré otra vez, muy sencillo. Como propugna la CADTM, auditoría de la Deuda y cancelación de la Deuda Odiosa, la deuda criminal.

¿Qué se debe hacer? Una solución ofrecida es más crédito. En el G20, los funcionarios del FMI y otros presionarán no solo por una extensión de la DSSI, sino también por una duplicación de la capacidad crediticia del FMI a través de los Derechos Especiales de Giro (DEG). Esta es una forma de dinero internacional, como el oro en cierto sentido, y una moneda fiduciaria valorada mediante una canasta de monedas importantes como el dólar, el euro y el yen y solo emitida por el FMI.

El FMI los ha emitido en crisis pasadas y sus defensores dicen que debería hacerlo ahora. Pero la propuesta fue vetada por Estados Unidos en abril pasado. “Los DEG significan dar liquidez incondicional a los países en desarrollo”, dice Stephanie Blankenburg, directora de financiación de la deuda y el desarrollo de la Unctad. «Si las economías avanzadas no pueden ponerse de acuerdo, todo el sistema multilateral estará prácticamente en bancarrota».

Cuán cierto es eso. Pero, ¿la solución es aún más deuda (perdón, ’crédito’) que se acumule en la cima de la montaña ya existente, incluso a corto plazo? ¿Por qué los líderes del G2 no acuerdan en cambio cancelar las deudas de los países pobres y por qué no insisten en que los acreedores privados hagan lo mismo?

Por supuesto, la respuesta es obvia. Significaría enormes pérdidas a nivel mundial para los tenedores de bonos y los bancos, que posiblemente hiciera estallar una crisis financiera en las economías avanzadas. En un momento en que los gobiernos están experimentando déficits presupuestarios masivos y niveles de deuda pública muy por encima del 100% del PIB, se enfrentarían a un mega rescate de bancos e instituciones financieras a medida que la carga de la deuda emergente se hiciera sentir en casa.

Recientemente, el ex economista jefe del Banco de Pagos Internacionales, William White, fue entrevistado sobre qué hacer. White es un veterano discípulo de la escuela austriaca de economía, que culpa de las crisis en el capitalismo no a las contradicciones inherentes dentro del modo de producción capitalista, sino a la expansión «excesiva» e «incontrolada» del crédito. Lo que sucede porque las instituciones fuera del funcionamiento «perfecto» de los mercados monetarios capitalistas interfieren con la creación de dinero y los intereses, en particular los bancos centrales.

White responsabiliza de la inminente crisis de la deuda a los bancos centrales. “Han seguido políticas equivocadas durante las últimas tres décadas, que han provocado una deuda cada vez mayor y una inestabilidad cada vez más peligrosa en el sistema financiero”. Continúa: “mi punto es: los bancos centrales crean las inestabilidades, luego tienen que salvar el sistema durante la crisis, y con eso crean aún más inestabilidad. Siguen disparándose en el pie".

 

Todo e4l artículo de Roberts en 

http://cadtm.org/G20-La-solucion-de-la-deuda

https://www.izquierdadiario.es/G20-la-solucion-de-la-deuda

CADTM

IZQUIERDA DIARIO

 

MANCHETA 21