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06:44h. Miércoles, 29 de enero de 2020

Hasta cuatro veces se encarecen los productos agricolas y ganaderos entre origen y consumo

Como cada vez que aparece el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que publica mensualmente la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), se renueva la zozobra y la calentura por  una situación calamitosa ante la cual Paulino y su banda han demostrado haber tirado la toalla. Lo han dado por imposible. O lo han querido dar por imposible.

 


Pero, como actuar contra un desastre tan perjudicial para el sector primario canario no es en absoluto imposible: y como el gobierno de Paulino dispone de una herramienta que, usada como es debido, puede solucionar el problema, yo tengo que concluir, como hago cada vez que trato de este enojoso tema, que lo que ocurre es que Paulino no quiere enderezar el entuerto. 

Porque si Paulino pusiera a operar en condiciones a la empresa GMR, Gestión del Medio Rural de Canarias, la antigua Mercocanarias, se podría paliar esa barbaridad de que el entramado intermediario en el mercado hortofrutícola y ganadero se beneficie en tres y hasta cuatro euros por cada euro que le paga al productor. Estamos hablando de que los intermediarios obtienen rentabilidades de más del trescientos por ciento. Un buen margen, como se ve.

El intríngulis del problema -ustedes lo saben, los productores lo saben, yo lo sé; y Paulino es el más que lo sabe- radica en el apabullante negocio de la importación de este tipo de productos. Genero de atractiva apariencia pero discutible valor alimenticio, que ha pasado meses en frigoríficos, que procede de destinos de poca garantía fitosanitaria, que han infectado de plagas malsanas el campo canario. Pero, amigos y amigas, un negocio que da un rendimiento que ni se imaginan. Que se lo pregunten, por ejemplo al Zorro Plateado, sin ir más lejos. Y, claro, para que ese delito de lesa canariedad sea posible, se necesita que los precios de la producción canaria se mantengan bien altos. Y así, de paso, le damos más oportunidades de lucrarse a los amigos y financistas de campañas. Esa es la cuestión. Por eso, un concepto estratégico fundamental, como es el de la soberanía alimentaria, irrenunciable para un territorio aislado y alejado como Canarias, resulta un motivo de fastidio e incomodidad para estos tipos que tienen de nacionalistas lo que yo de monje del Cister.

Tengo infinidad de motivos para criticar a Paulino. Pero éste de su criminal proceder con el sector primario, junto con los temas de sostenibilidad, son los que más coraje me producen. Cuánto daño le has hecho a Canarias, Paulino. Y le sigues haciendo, para nuestra desgracia.

http://www.diariodeavisos.com/2012/04/13/actualidad/el-precio-de-las-verduras-se-triplica-en-puestos-de-venta/