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02:15h. miércoles, 15 de julio de 2020

El Ingreso Mínimo Vital y el futuro por hacer, Daniel Albarracín en NORTES

 

FRASE ALBARRACÍN

Daniel Albarracín, en NORTES, artículo que recomienda Domingo Méndez , da en el clavo de lo que es y lo que supone el famoso INGRESO MÍNIMO VITAL. Por supuesto, coincidimos todos, yo, Chema Tante, me incluyo, en que es un estupendo paso adelante. Pero tampoco nada de lo que campanear. Ya he dicho yo que tiene muchos puntos grises. Porque es un pequeño parche que servirá, como mucho, para rescatar a mucha gente de la muerte literal por inanición. Porque es esa la razón de que las derechas inhumanas neoliberales no hayan opuesto a la medida más que ligeras argumentaciones filosóficas. Porque saben que el riesgo un levantamiento es muy cierto. Pero el IMV no esd la solución para la pobreza. Como dice Albarracín, lo que sacará a la gente de la pobreza son las medidas reales hacia no la reactivación de la economía, sino hacia la economía de las personas, hacia un desarrollo sostenible y justo.

Quizá, en ausencia de otra medida mejor, resulta un parche que al menos evitará situaciones extremas. Parece mejor que se implemente a que no. Ahora, debemos ser conscientes que el ingreso mínimo vital acabe subvencionando salarios de empleos precarios. Quizá ayude a evitar la trampa de la miseria, si bien generando una capa de empleos creciente que extienda otro fenómeno conocido: el de los y las trabajadoras pobres, esto es, empleos que no son capaces de sacar de la pobreza a quienes los desempeñan. En suma, no saca de la trampa de la pobreza, pone a los pobres a trabajar, y el empleo no garantizará de salir de la pobreza. Asimismo, no libera del yugo de esa relación desigual, la relación salarial, que envuelve al tipo de trabajo de nuestra época.

El ingreso mínimo vital es una renta reducida y condicionada para determinados colectivos en situación de pobreza severa, por no tener apenas ingresos. En cambio, la Renta Básica Universal es una renta digna para toda la ciudadanía, que permitiría vivir sin la obligación de trabajar para poder tener una vida digna, financiada por una reforma fiscal redistributiva, que es viable. Según nuestros cálculos, con la simple equiparación de la presión fiscal española a la media europea, podría financiarse conjuntamente la RBU junto a un plan de empleo garantizado.

No obstante, la RBU, siendo un buen esquema de escudo social para la pandemia, deja en el aire actuaciones necesarias en el campo del afianzamiento y extensión de los servicios públicos universales y gratuitos, de la democratización y el reparto del trabajo, así como del cambio de modelo productivo y reproductivo, que son las claves para el futuro.

Debemos pensar en un plan de reactivación económica que requiere contar con un amplio fondo de inversión pública, primero centrado en lo sociosanitario, y en la perspectiva de afrontar la transición ecológica que haga sostenible nuestra forma de producir, consumir y vivir.

Todo el magistral artículo de Albarracín en NORTES

https://www.nortes.me/2020/05/21/el-ingreso-minimo-vital-y-el-futuro-por-hacer/

DANIEL ALBARRACÍN RESEÑA

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MANCHETA 21