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01:51h. Lunes, 24 de Septiembre de 2018

Limitar o no el negocio turístico. Jorge Bethencourt y Juan García Luján en EL FOCO de TVC. Comenta Chema Tante

 

turismo el foco

CHEMA TANTEEn el programa EL FOCO de la Televisión Canaria, este lunes 8 de enero, se abordó el importante asunto de la masificación turística, Canarias ha alcanzado la astronómica cifra de 16 millones de visitantes, sin que ello se refleje en el bienestar general y en la calidad del empleo de la gente. En un territorio alejado y de frágiles condiciones medioambientales. Juan García Luján y Jorge Bethencourt pegaron ardorosamente sobre las demandas que se levantan desde la sociedad para que se limite el número de turistas.

 

16 millones

En el programa EL FOCO de la Televisión Canaria, este lunes 8 de enero, se abordó el importante asunto de la masificación turística, Canarias ha alcanzado la astronómica cifra de 16 millones de visitantes, sin que ello se refleje en el bienestar general y en la calidad del empleo de la gente. En un territorio alejado y de frágiles condiciones medioambientales. Juan García Luján y Jorge Bethencourt pegaron ardorosamente sobre las demandas que se levantan desde la sociedad para que se limite el número de turistas. En definitiva, para que se abandone el concepto de turismo masivo a precios bajos, atendido con productos importados, para sustituirlo por el de turismo selectivo, reduciendo fuertemente la oferta alojativa, alzando los precios correlativamente y asociándolo con el suministro de productos locales que permitan incrementar la rentabilidad para Canarias de este negocio turístico.

La controversia entre los dos periodistas puede contemplarse a partir del minuto 100 (una hora, cuarenta minutos, del vídeo que cuelga en YOUTUBE)

Por supuesto, Jorge Bethencourt está en contra de toda limitación. Jorge Bethencourt es un claro ejemplo de la evolución del liberalismo, que se ha metamorfoseado en el funesto neoliberalismo. Una evolución que no se limita al nombre, sino que supone una mudanza ideológica. Los liberales, que rechazaban toda idea de lo público y de intervención del estado en la vida económica, han desarrollado un sistema de aprovechamiento de lo público para los intereses particulares y de utilización de los resortes del estado para el beneficio privado. A Jorge Bethencourt, que se ha pasado la vida echándoselas de liberal, se le puede contemplar en su ejercicio profesional, defendiendo descaradamente todas las posiciones del gobierno del genuflexo Clavijo. Como el gobierno canario se llena la boca con el engañoso éxito que dicen que supone el crecimiento desaforado del turismo, el periodista saca al terrero sus planteamientos liberales, porque viene al caso.

Dice Jorge Bethencourt: ¿quién limitaría el turismo? ¿por qué vamos a limitar el único sector que funciona en Canarias? ¿por qué nos preocupamos por el impacto ambiental de los trescientos mil turistas que están, día a día en Canarias, y no por las dos millones cien mil personas que viven en las islas? Tres preguntas iniciales que tienen fácil y rápida respuesta.

El negocio turístico puede y debe limitarse desde el gobierno, simplemente fortaleciendo y cumpliendo normativa: impidiendo la construcción de obra alojativa nueva, reprimiendo las numerosas fallas de calidad, reprimiendo los abusos laborales... En definitiva, haciendo que una gestión de calidad, con los costes que ello supone, haga imposible atender a turistas con las tarifas bajas que se aplican actualmente. Y de esta manera, llevar al sector a unos niveles de calidad que exigen tarifas altas, pero que permiten la contratación de empleo en las condiciones lógicas en un destino de alto rango. Así, solamente las empresas eficientes podrías operar en un mercado del que se arrojaría a tantos filibusteros que se llevan un beneficio a costa de explotar los recursos colectivos.

El turismo no es “el único sector que funciona en Canarias”. Las cifras de contratación, ni siquiera las de ingresos, reflejan el éxito de una actividad para el país. El turismo solamente funciona para los intereses de las empresas, pero no se aprovecha, como debería hacerse, en el interés general. Los miles de millones de euros que factura el turismo en Canarias, salen inmediatamente al exterior, para pagar los costes de todos los productos con que se atiende a las y los huéspedes y para sostener las cuentas de resultados de las empresas.

El impacto ambiental de un o una turista ni de lejos puede compararse con el de una persona residente. En vacaciones, y cuando se está además en casa ajena, la preocupación por la sostenibilidad se relaja. Esto, por supuesto, es aplicable al nivel cultural y social de la mayoría de este turismo masivo que recibe Canarias, dados sus bajos precios. Un turismo selectivo, a altos precios, atrae a personas de más alta preparación cultural y, en el caso de Canarias, con mayor preocupación por el planeta. Pero, sobre todo, es preciso atender al tremendo impacto ambiental de los viajes aéreos. 16 millones de turistas suponen 32 millones de trayectos aéreos de larga longitud, porque Canarias está muy alejada de los puntos de origen de sus visitantes. Solamente ese alivio en el castigo que supones los vuelos, ya justificaría la limitación del destino.

En el orden económico, es preciso insistir, como hace Juan García Luján en el despreciable interés que tiene el modelo de turismo masivo para la población canaria. “El turismo es la gallina de los huevos de oro, pero solamente para un poco gente” “Canarias no es una empresa, es una población, que sigue en una situación social inaceptable”.

El cambio de concepto de turismo masivo, a precios bajos, por el de turismo selectivo, a precios adecuados no es un capricho de cuatro ecologistas, sino una exigencia para que Canarias pueda aprovechar la explotación comercial de sus recursos, cuidando su sostenibilidad.

No se trata de eliminar la actividad turística, sino de conseguir su rentabilidad social y ambiental, que solo se consigue con la limitación del destino.

Los resultados 63% a 37%, en contra de la limitación turística, en el sondeo que efectuó el programa entre su audiencia, solamente refleja el grado de desinformación -o mejor, de intoxicación comunicadora- que sufre el pueblo canario.

 

El programa de EL FOCO en TVC (el debate, a partir de 1:40)

https://www.youtube.com/watch?v=2Zrr5ND1560&feature=youtu.be