Buscar
21:27h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

No es que la estiba gane demasiado; es la miseria que cobra el resto - por Chema Tante

 

CHEMA TANTEAl común de los mortales, la boca se le hace agua, cuando se entera de lo que cobra una estibadora, un estibador. Nada se dice de las singulares dificultades de este trabajo. De la obligación de acudir a la lista todos los días de madrugada, de las jornadas nocturnas, de las tareas peligrosas y extenuantes. Y tampoco se dice nada de la manera en que las organizaciones de profesionales de la estiba se implican en la operación, proponiendo métodos y sistemas que mejoran la productividad y, por tanto, el beneficio de las empresas

 

ESTIBADORES GC

No es que la estiba gane demasiado; es la miseria que cobra el resto - por Chema Tante

Cada vez que este tema sale a la luz -que aparece de tanto en vez- afloran los sabedores comunicadores mercenarios, con sus sonrisas irónicas, hablando de los estratosféricos salarios que cobra la gente de la estiba. Les restriegan por los besos a la famélica masa laboral de este estadio de derecha las nóminas que se cobran en los puertos. Claro que no son ningún salario de oro, si se comparan con los de las manadas directivas mercenarias al servicio de la voluntad de las grandes empresas. Al común de los mortales, la boca se les hace agua, cuando se enteran de lo que cobra una estibadora, un estibador. Nada se dice de las singulares dificultades de este trabajo. De la obligación de acudir a la lista todos los días de madrugada, de las jornadas nocturnas, de las tareas peligrosas y extenuantes. Y tampoco se dice nada de la manera en que las organizaciones de profesionales de la estiba se implican en la operación, proponiendo métodos y sistemas que mejoran la productividad y, por tanto, el beneficio de las empresas. Puede decirse que los y las profesionales de la estiba colaboran -cuando no sustituyen con ventaja- a los departamentos responsables de la producción en las empresas para las que trabajan. No, de esto no se habla, solamente se dice lo mucho que ganan.

No puede tolerarse este intento -conseguido- de sembrar cizaña en los colectivos laborales. Pero el resto de trabajadores y trabajadoras no ppuede caer en esta trampa. El problema no es lo que cobra la gente de la estiba. El problema es que la inmensa mayoría de las empresas esquilman a sus plantillas y no les pagan lo que les corresponde.

CHEMA TANTE