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09:02h. sábado, 22 de enero de 2022

¿De qué hay que asombrarse…? - por Isidro Santana León


Este chorizo del PP, el “Sr” Bárcenas, que, de lo conocido, le ha estafado al pueblo 22 millones de euros, no es más ladrón que el resto de los políticos de esa maloliente España. El problema no es este caso ni el del clan de los Borbones ni el los Pujol…
¿De qué hay que asombrarse…? - por Isidro Santana León
 
Este chorizo del PP, el “Sr” Bárcenas, que, de lo conocido, le ha estafado al pueblo 22 millones de euros, no es más ladrón que el resto de los políticos de esa maloliente España. El problema no es este caso ni el del clan de los Borbones ni el los Pujol…

Yo tengo asumido que lo que se ha visto hasta ahora es sólo la punta del rejo del animal y todo lo que rodea a estos asuntos pronostica que no se trata de un pulpito, sino de un diplodocus. ¡Qué pena!, ahora que se estaba relajando la prima de riesgo con los inclementes recortes, sobre todo, a la enseñanza y la sanidad pública; ¡qué lástima!, una vez logrado que las patronales despidan a los trabajadores, en plena faena, y se vayan a sus casas con una mano adelante y otra atrás; ¡qué dolor!, después de acertar con tanta dentellada vampiresca a la garganta del pueblo, mediante pagos, repagos, copagos y más pagos ¿se retraerán los mercados y dejaran de prestar dinero a un interés, como mínimo del 5%, para pagar las deudas de los desmanes de quienes nos gobiernan, al enterarse, “por la prensa”, que la corrupción política en España es un incendio?... o, por el contrario, se relajará la prima de riesgo y subirá la bolsa para suavizar la quema. Si se da la segunda premisa del silogismo, blanco y en botella, leche: los mercados son los políticos. Todos, salvando las poquísimas excepciones, están podridos; no porque nazcan así, porque inexorablemente el sistema corrompe a todo aquel que entre a formar parte de su juego.

Tanto alardeo de los gobiernos, de uno y otro color, de contar con inexpugnables filtros fiscales y ya vemos para quien es implacable el control sobre las rentas: para los gilipollas que tenemos una nómina y que, de forma feudal, directa o indirectamente, nos meten la mano en la cartera. Con la boca grande y el alma enguruñada, han hablado los politicastros de reflotar la economía sumergida y ya vemos: la mierda sale a flote solita… ¡es que hay tanta!. Claro que, lo de perseguir y sacar a la luz la economía sumergida, no se han referido nunca a las grandes fortunas que se han fugado a los paraísos fiscales –de éstas dijo públicamente el mamonsísimo Zapatero que sabía con certeza donde se hallaban y a quienes pertenecen –, sino a la chapuza del carpintero, del albañil, de los autónomo y PIMES que estrangularon hasta su desaparición, cuyos padres y madres de familia optan por sobrevivir compitiendo con un sistema cruel, injusto, inhumano y criminal, para llevarles el pan a sus hijos. Y yo les animo a evadir el fisco porque este tipo de emprendeduría “sumergida” activa un crecimiento real de la economía y hace que muchas otras pequeñas empresas, que siguen pagando al fisco del Club Bilderberg, se mantengan funcionales.

En definitiva, defraudar al fisco del sistema no tiene una consecuencia directa sobre el estado de bienestar porque, si el gobierno pudiera controlar ese dinero que circula en el bolsillo del pueblo –el único que se puede considerar de la propiedad de quien lo posee, los ahorros que están en los bancos son de los banqueros, no de sus titulares– iría a parar a manos de los mercados, es decir, de los políticos, bajo la excusa del déficit que dicen que el pueblo tiene con ellos por habernos gobernado.

Es incuestionable que para que toda esta trama mafiosa funcione se hace necesaria una estructura dividida en pilares, donde el judicial tiene una capacidad coercitiva y unas fuerzas represivas que respaldan sus decisiones, que están en la tónica de someter al débil y proteger a los políticos y al sistema del que son parte inherente. El otro pilar es la información, donde los plumíferos colaboracionistas y estómagos agradecidos, se avienen a la corrupción difundiendo la confusión, el engaño y la mentira, actitud asquerosamente reprobable, que sabemos los usuarios de la red, gracias a la cual no nos matan necios. 

En tiempos de “crisis”, donde precisan asesinar a tanta gente privándoles de un sistema sanitario decente; donde los recortes caen sobre maestros y otros funcionarios que cumplen a raja tabla y de forma vocacional con su trabajo, los mismos que la chusma ignorante confunde con la parte del personal administrativo enchufado en la gestión pública, que se tocan los unos los cojones y las otras el chocho, durante un pringao trabaja por veinte; donde se reducen o extinguen las ayudas a la dependencia de las personas y sectores más débiles, resulta que el gobierno franquista español no cierra la mayoría de cadenas televisivas que pagamos todos y que tienen como aparato de propaganda fascistizante y altavoz para tapar su corrupción.

A mí nada me coge de sorpresa, pues, de forma diáfana, me las veo venir desde hace tiempo, y no es que me acojone tanto la inercia e intensidad que lleva el régimen en busca del neofeudalismo y la esclavitud total, como la indolencia de la mayoría de la gente. Pegadita al televisor, harto interesada por las cuestiones futbolísticas, mientras estas sociedades anónimas no pagan la seguridad social ni hacienda, como el común de los mortales, sino que es comprendida por la ley y el fisco ya que hace la función de circo para el pleberío. Todo, absolutamente todo, es una trama que funciona a toque de pito.

Hay dos salidas: colocarles una pulsera radio baliza a los políticos, para controlar sus movimientos, o que los políticos, socios del Club Bilderberg, nos pongan a todos, como adelanta Daniel Estulin, un chip en el cerebro para dirigirnos como autómatas, desde una central. Se hace incuestionable formar una sociedad paralela, que vaya ocupando el lugar del régimen establecido. No tengo ni puta idea pero, a lo cabreado, se me ocurre la insumisión fiscal, la relación de trueque, exigir que las empresas paguen en efectivo y no a través de los bancos, tener el dinero bajo la baldosa o invertido en economía productiva real, que la policía sea la educación y la conciencia del pueblo...

Bueno, es una pataleta que le dedico al pueblo español, y al canario, pero para el canario hay una amarga sorpresa guardada, que igual la escribo con mejor humor que el de este día.