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13:14h. Domingo, 24 de Septiembre de 2017

A 35 años del homenaje de la joven poesía canaria a Pedro García Cabrera - por Manuel de la Rosa

“Yo no he hecho más que trabajar en mi poesía. No he pensado nunca en ocupar un determinado puesto” El merecido homenaje a Pedro García Cabrera, nacido en la isla canaria de La Gomera en el año 1905, tuvo lugar el 19 de septiembre de 1980, en la sede del Círculo de Bellas Artes de la capital tinerfeña.

A 35 años del homenaje de la joven poesía canaria a Pedro García Cabrera - por Manuel de la Rosa *


“Yo no he hecho más que trabajar en mi poesía. No he pensado nunca en ocupar un determinado puesto” El merecido homenaje a Pedro García Cabrera, nacido en la isla canaria de La Gomera en el año 1905, tuvo lugar el 19 de septiembre de 1980, en la sede del Círculo de Bellas Artes de la capital tinerfeña. Fue un homenaje impulsado por jóvenes de Canarias en vida del gran poeta gomero. La editorial Pilar Rey edito un libro en el que incluyen las intervenciones individuales y colectivas correspondientes a dicho homenaje. “Para los jóvenes poetas, el diecinueve de septiembre de 1980 es una fecha llena de significación generacional, porque en su esencia llevaba un trabajo en equipo y una aspiración colectiva. (…) “Era también un homenaje progresista, y como tal debe tenerse en cuenta cuando, a la hora de un planteamiento social de literatura, se recuerden las actividades de aquel núcleo de poetas, que hoy emancipados de cualquier coacción siguen caminos diferentes” (Joven Poesía Canaria).

Compañeros de trayectoria literaria y artística como Domingo Pérez Minik con su texto,” Pedro García Cabrera, con la rodilla en el agua” y Eduardo Westerdahl con su alocución “Dónde está Pedro?, hacen un semblante en primera persona del plural del gran escritor y mejor poeta, de su paso por la Gaceta del Arte, de su papel en los inicios del surrealismo. Por otro lado, Pilar Rey y Antonio Abdo recitaron algunos poemas suyos y lo hicieron a dúo, con sus voces dieron vida a poemas como “la isla y el molino”, El fantasma de la esperanza”, “La cesta de la compra”, “La voz en cuello”. El presidente del Círculo de Bellas Artes señalaba que “quizá uno de los aspectos más emotivos de este acto sea que la organización del mismo se deba a ese grupo de poetas que ya se conoce como “Joven Poesía”. Lo que indica que la obra y poesía de Pedro García Cabrera permanece tan viva que es capaz de atraer, diríamos incluso de apasionar, a generaciones tan jóvenes como ésta, (…) Pedro les tiende un puente de plata que comunica los nuevos afanes con su antigua voz de poeta del pueblo, del hombre dolorido, de la tierra y, sobre todo, del poeta del mar.” (Círculo de Bellas Artes). Quince poemas de la Joven Poesía se leen en el acto como parte del homenaje.

El acto se cerró con palabras de Pedro García Cabrera, que entre otras cosas dijo: “ Amigos, cuando los componentes de Poesía Joven establecieron contacto la primera vez conmigo, se llevarían la sorpresa al encontrarse con un hombre que nunca se ha endiosado. Qué jamás tomó la actitud olímpica de lanzar truenos y rayos contra la obra poética que comenzaban a hacer los demás. Y es que desde mi juventud caló en mi muy profundamente aquella frase de Eugenio D´Ors <>.(…) “Yo no he hecho más que trabajar en mi poesía. No he pensado nunca en ocupar un determinado puesto (…) He luchado siempre por la libertad de expresión”. “he tenido la fortuna de nacer en una isla, una isla que tiene el seno de la fecundidad”

Lo importante del acto en si era el homenajeado, pero habría que recordar a aquellos jóvenes que dieron el paso de promover este homenaje merecidísimo al gran poeta canario Pedro García Cabrera, su obra debería ser más estudiada en la escuela, pues tiene poemas que se pueden trabajar y de hecho se trabajan en algunos casos. Estos eran Eugenio Millet, María Eugenia Soler, Margarita Gutiérrez Carballo, José Marrero y Castro, José Francisco Chavez, Ernesto Delgado Baudet, Francisco Croissier, Lorenzo Croissier, Corromoto Correa, Manuel de la Rosa, Roberto Toledo, José V García Luis, Ángeles Fernández, Fernando Senante y Álvaro Pérdigón.
35 años después, Pedro García Cabrera es cada día un poeta más conocido por muchos, y lo tiene que seguir siendo cada vez más, por el contenido profundo de su poesía, por su vitalidad y vigencia, por su vinculación a la tierra pero también por su universalidad.
Pedro antes de la llamada guerra civil en Madrid escribió un poema premonitorio que cita Eduardo Westerdahl enj su alocución y que refleja como era este poeta nuestro en relación a lo que le rodeaba:


Nadie se acuerda ya de la Gran Guerra
y aún tiene los ríos sus brazos en cabrestillo (…)
Nos venderán de nuevo
aunque prosigan con su rebelión armada los rosales (…)
Todo se perderá: corales, ruiseñores (…)
Se nos dará una gran razón: que somos hijos de la patria
sin saber que a ti, a mi y al sueño polar de las golondrinas
nos sobra espacio para vivir aún dentro de un beso de paloma”


Aunque en el acto no se dijo gran cosa de su trayectoria y compromiso político, es digno de recordar su compromiso que fue mucho con su tiempo, pero rescato como ejemplo de su entrega una reseña que recoge vikipedia del gran poeta: “Es detenido por sus ideas socialistas junto a otros políticos republicanos el 18 de julio de 1936 y es conducido primeramente a una prisión flotante y luego al campo de concentración de La Isleta (en Gran Canaria). El 19 de agosto es deportado, con treinta y siete compañeros más, en el barco correo Viera y Clavijo al campo de prisioneros de Villa Cisneros, actual Dakhla (Sáhara), experiencia que narra en su Romancero Cautivo con el poema “Con el alma en un hilo”. En marzo de 1937 protagoniza una espectacular fuga, junto con un grupo de presos y de soldados que desertan del bando ‘nacional’, y tomando el correíllo ‘Viera y Clavijo’ ponen rumbo a Dakar (entonces colonia francesa). Se instala durante un tiempo en Dakar hasta que viaja a Marsella, desde donde vuelve a España en ferrocarril para integrarse en el ejército republicano en el frente de Andalucía.”

Gran poeta, gran persona, un honor haber sido parte de aquel homenaje de la Joven Poesía Canaria, 35 años después no he querido que su recuerdo pase en balde y que hayan muchos reconocimientos, pero sobre todo que se difunda su obra poética y su ejemplo personal.

Hoy sigue teniendo vigencia aquel verso suyo: “Algún día habrá una isla que no sea silencio amordazado” (Pedro García Cabrera). Así sea.


* En La casa de mi tía por gentileza de Manuel de la Rosa Hernández.