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01:17h. martes, 25 de enero de 2022

Aberrante Valleseco - por Joaquín Galera Gaspar

Buscando en el diccionario una palabra que exprese nítidamente la desagradable sensación que padezco desde que conocí los detalles del proyecto aprobado recientemente por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente para la playa de Valleseco, no encuentro otra mejor que el adjetivo de cabecera





 

Aberrante Valleseco - por Joaquín Galera Gaspar 

Buscando en el diccionario una palabra que exprese nítidamente la desagradable sensación que padezco desde que conocí los detalles del proyecto aprobado recientemente por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente para la playa de Valleseco, no encuentro otra mejor que el adjetivo de cabecera.

Aberrante, anormal, inusual, monstruoso, es aquello que se aparta o desvía de lo considerado normal o lógico, y eso es exactamente la actuación proyectada para el litoral del popular barrio de Santa Cruz por las autoridades del Estado y las canarias, e incluso con la aceptación de algunos vecinos.

De la lectura de la Resolución de 18 de diciembre de 2012, que da el visto bueno a la declaración de impacto ambiental del proyecto, se deduce, entre otras cuestiones, que las obras de escolleras previstas para “proteger” la actual playa del oleaje y contener las arenas que piensan traer desde la vecina playa de Las Canteras suman un total de 967 metros de longitud, justamente el equivalente a cuatro veces el frente de San Andrés, barrio que también lleva mucho tiempo reclamando una escollera que proteja sus casas y sus vidas.

Las escolleras de Valleseco, por el contrario, responden a motivos estéticos, ya que al parecer no resulta del todo agradable para algunos que la arena pueda ser negra o, peor aún, tener que pisar callaos de piedra pulidas por el mar. No, lo importante es reproducir una vez más la tradicional estampa de playa caribeña, con los cocoteros sobre la rubia arena. ¡Qué difícil resulta para algunos reconocer el valor de lo propio e inalterable!

Hay que recordar que la playa de Valleseco constituye el único y último espacio marítimo de la ciudad que se conserva tal cual lo dio la naturaleza. También que la reciente declaración como Bien de Interés Cultural del Conjunto de Naves y Muelles Carboneros obliga a la conservación de su entorno, es decir, las actuales condiciones de la playa donde se asienta.

En resumen, el importante triunfo de la larga lucha de los vecinos deValleseco en defensa de su playa se convertirá, si no lo impedimos, en otro atentado medioambiental, un engendro más de la obra pública en nuestro país y otro inaceptable ejemplo de derroche de los dineros públicos: machaqueo de callaos existentes; aportación de arena rubia traída de otra isla; un kilómetro de escolleras, y finalmente, construcción de un dique de cierre del horizonte para alojar las embarcaciones de servicio del puerto. Lo dicho, una auténtica aberración.