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14:34h. Jueves, 17 de Agosto de 2017

Sobre las aguas contaminadas en Canarias - por Julio Muñiz

 

EL MAR NO ES UN  VERTEDERO

julio muñiz padillaOigo por la radio a técnicos gubernamentales quitarle importancia al asunto de las aguas contaminadas de las playas tinerfeñas. “...hay una relación entre el afloramiento de colonias de cianobacterias tropicales y los vertidos de nutrientes como el fósforo y el nitrógeno de los emisarios de aguas no depuradas”.

 

AGUAS CONTAMINADAS

Sobre las aguas contaminadas en Canarias - por Julio Muñiz, químico. Profesor jubilado de Química Ambiental, responsable del módulo de "Depuración de Aguas Residuales" *

Oigo por la radio a técnicos gubernamentales quitarle importancia al asunto de las aguas contaminadas de las playas tinerfeñas. 

Llevamos más de 15 días informando del hecho y mi obligación ética como profesor que fui de DEPURACIÓN de AGUAS, en el ciclo superior de Química Ambiental de Tenerife, es ser explícito. 

Las manchas en las playas de las Teresitas, Candelarias, y en otros momentos la Costa del Realejo y el Puerto de la Cruz, Adeje, Arico, etc son debidas a bacterias tóxicas, fotosintéticas (cianobacterias o con clorofila) y captadoras de nitrógeno, atmosférico, en medios limpios, (pero también el N disuelto de los derivados del amoniaco y de los oxonitratos). Desde el punto de vista sanitario están relacionadas a otras bacterias gram negativas, las de las mareas rojas, que contaminan moluscos en las bateas y que, por su mayor temperatura, son frecuente en aguas tropicales.

Esta invasión no es un fenómeno nuevo en Canarias, pero empieza a aumentar la frecuencia del mismo. 

En medios de cultivos propicios, como las emisiones de aguas fecales e industriales, se multiplican para formar, en plazos pequeños de tiempo, colonias. El cambio climático favorece ese crecimiento por el aumento de la concentración del CO2 del océano (fabrican glúcidos ) y el incremento de la temperatura del mar por encima de los 22 ºC. Pero si a esto le sumamos el Nitrógeno y Fósforo que aportan los emisarios, tenemos el cóctel perfecto para un crecimiento exponencial, incontrolado y explosivo. 

No son exactamente algas, pues no tienen membrana nuclear, pero si un eslabón intermedio con el mundo botánico, por lo que se denominan también fitobacterias. (parece que conviene llamarlas algas para reducir el temor en la población). Su ingestión puede ser peligrosa y crean urticaria e irritación en piel y ojos.

No podemos reducir el peligro pues no está en nuestras manos disminuir en poco tiempo los actuales niveles de 420 ppm de CO2, y el consiguiente incremento medio de la temperatura que ya supera 1grado célcius a la media de 1970. Esos retos son planetarios. 

Pero SÍ podemos, a nivel local, en nuestro país insular, bajar el riesgo reduciendo al máximo la DBO y los niveles de N y P de las aguas que vertemos al mar. 

Aproximadamente más de 120 000 m3/día en Tenerife echamos al mar sin apenas depuración. Además, muchos de los emisarios submarinos no cumplen en Tenerife, que es lo que conozco, la normativa de distancia a la costa para que sea eficiente la adecuada, aunque no ideal, dilución de los contaminantes. Al margen de que hay otros tantos emisarios que están rotos a pocos metros de la orilla. Incluso hay zonas, en las que el agua sucia corre por barranquillos sin canalización. 

...

Los informes que he publicado en los últimos días se han vuelto virales. Nunca he pretendido este protagonismo que, de repente, me abruma. 

He recibido felicitaciones pero también presiones y hasta insultos. 

Se me ha acusado de negligencia y de deteriorar la imagen turística de la isla. Se ha querido manipular lo que he dicho y que aún sostengo: “hay una relación entre el afloramiento de colonias de cianobacterias tropicales y los vertidos de nutrientes como el fósforo y el nitrógeno de los emisarios de aguas no depuradas”.


Pero, tal como está la situación, y sabiendo que en ocasiones los árboles impiden ver el bosque, debo insistir, con un poco más de detalle, en lo que digo y en lo que no digo.

Sobre la supervivencia de bacterias en los medios acuosos hay varios factores determinantes. 

Uno importante es la salinidad. Otro, los nutrientes necesarios para formar colonias visibles.

Afortunadamente, la mayoría de las bacterias fecales no resisten el contenido salino del mar, por lo que las aguas de la red de saneamiento díficilmente, y sólo en condiciones extremas, aportan contaminación de patógenos al mar. 

Esa es una seguridad. De hecho, y por esa razón, una depuradora de agua residuales no elimina, en generar, las bacterias. Lo que un EDAR reduce son los nutrientes disueltos y dispersos en el agua y que son la fuente que las alimentan. El agua depurada cuando se vierte al mar, si no se clora previamente, que es lo habitual, también lleva patógenos. Pero estos, en su mayoría, al contacto con el agua salada mueren. 

Entonces, si las aguas depuradas tienen patógenos ¿para qué depurarlas antes de verterla al mar?

Lo que hace un EDAR es reducir la mayor parte de los nutrientes que tiene el agua sucia, a saber: el carbono orgánico, el nitrógeno en forma de amonio y el fosforo orgánico. 

Si queremos reutilizar el agua de un EDAR, su reciclado, se someterá a dos procesos complementarios; el primero es la desifección, para eliminan las bacterias y virus, para lo cual se usa cloro o algún derivado clorado como la lejía; el segundo es la afinación del agua, que consiste en rebajar las sales mediante electrodiálisis, ósmosis inversa o intercambio iónico para que se adapte mejor a los usos industriales, agricolas o de simple limpieza de las calles. 

En conclusión, las aguas que vertemos al mar, depuradas o no, llevan bacterias que, en contacto con el mar, lo habitual es que se eliminen. 

agus contaminadas los cristianos

Pero en el medio marino hay otras bacterias que SÍ resisten la sal. Por ejemplo algunas cianobacterias, antiguamente denominadas microalgas. Esas bacterias, que además pueden “vivir del aire”, pues son fotosintéticas, toman CO2 para formar azúcares y fijadoras del N2 para producir aminoácidos, en un medio rico en Fósforo (P) y metales como el hierro, en ocaciones propicias de temperatura pueden agregarse formando extensas colonias filamentosas que son las que ahora invaden nuestras costas. 

Algunos biólogos insisten que estas bacterias, como la tropical Trichodesmiun, no tienen su origen en los vertidos de aguas negras. Y en eso estoy de acuerdo. 

Pero de lo que llevo hablando no es de bacterias aisladas sino de colonias, para lo cual se ha producido un crecimiento explosivo que es posible si, además del nitrógeno del aire, del CO2 del aire o disuelto en el agua y del propio agua, hay nitrientes como el fósforo y el propio amoniaco que, en cantidades enormes son aportados a las zonas costeras por los emisarios de agua sin depurar. Ese es el problema. 

Aunque estas cianobacterias son muy competitivas, pues pueden resistir medios pobres de nutrientes, en los medios ricos en fósforo, como los aportados por las aguas no depuradas, a altas temperaturas, se multriplican.

En los laboratorios en los que se cultivan estas fitobacterias, para su posterior estudio, como por ejemplo, los del Institutos de Productos Naturales dependiente del CSIC, en La Laguna, se utilizan medios de cultivos ricos en fósforo – ácido fosfórico- para su crecimiento exponencial, en habitaciones climatizadas a temperaturas elevadas e iluminada con luz de frecuencia adecuada. 

Esa es la relación entre las colonias filamentosas de cianobacterias y las emisiones de aguas no depuradas en nuestras islas. 

No he afirmado que la fuente de las bacterias sean las aguas de los emisarios. Ya dije, hace dos semanas, que muchas de estas bacterias están adheridas a los cascos de barcos que surcan mares tropicales. 

Lo que indico es que, estos episodios de formación de colonias que ya se han producidos en Canarias, en 2011 en Lanzarote como en el 2004 en Tenerife, son favorecidos por la presencia de medios ricos en fósforo, nitrógeno y hierro aportados por las aguas no depuradas que vertemos al mar. 

El cambio climático seguirá propiciando estas manifestaciones por lo que deberemos reducir el factor que está en nuestras manos que no es más que el de eliminar los vertidos al mar de aguas ricas en nutrientes, es decir, de aguas sin depurar.

Actualmente de los 170 emisarios que tiene Tenerife, sólo 50 están perfectamente controlados.

Las bacterias que actualmente contaminan las playas de las islas son gram negativas, tóxicas, por contacto e ingestión pueden producir diversas afecciones. No soy médico y, al respecto, prefiero que sean los sanitarios lo que indiquen la sintomatología por las infecciones por estas colonias filamentosas de cianobacterias tropicales. 

* Del muro en FACEBOOK de Julio Muñiz Padilla

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