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04:19h. martes, 20 de octubre de 2020

Atención primaria de salud - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE CABRERA

Atención primaria de salud - por Antonio Cabrera de León *

Hace años que la ciencia considera inevitable el incremento de las epidemias víricas, pero la mayoría de los investigadores sanitarios o biomédicos no vimos venir la actual pandemia. La ciencia también sabe que el cambio climático es ya una realidad y con él aumentan los huracanes del Atlántico, pero no sabremos cuál de ellos se va a desviar del Caribe para arrasar las Canarias. Como sociedad, necesitamos aumentar la investigación para predecir estos eventos concretos, pero también necesitamos asumir las certezas científicas para evitar que surjan epidemias o que avance el cambio climático.

Una cosa es que los primeros artículos científicos apuntaran a que el coronavirus se quedaría en una gripe más, y otra sería no haber rectificado. El pasado 11 de marzo, tres días antes del confinamiento, escribí que “… el personal sanitario va a pasar unas semanas muy duras. La epidemia puede desbordar nuestra capacidad asistencial, …es probable que a finales de abril se haya controlado la epidemia en España e Italia.”

Estamos a punto de llegar al final de abril y la epidemia va estando controlada. Lo está en la mayor parte de España y el sistema sanitario ha empezado a respirar. Pero con la imprescindible liberación de la población se avecina un momento crítico. Estamos obligados a tener una buena estrategia de detección temprana de casos, identificación de contactos, aislamiento domiciliario de los nuevos positivos y hospitalización sólo de los casos graves. Más vale que no demos un paso como éste sin estar preparados. Los rebrotes existen. Test, test, test.

España cuenta con una atención primaria de salud bien implantada y de gran calidad en sus prestaciones y en la formación de su personal. Es lógico que la nueva fase de vigilancia epidemiológica y seguimiento de casos se le confíe a la atención primaria. Pero espero que no pretendan hacerlo sin consultar la opinión de las enfermeras y médicos de familia, sin analizar carga asistencial previa, sin rectificar los recortes de plantillas practicados por las políticas de austeridad, sin una correcta dotación de materiales que garanticen la protección de este personal, sin planificar la sustitución adecuada de quien tome sus merecidas vacaciones, etc.

Confío en que el Estado aporte cuanta financiación sea imprescindible y en que los gobiernos regionales hayan entendido los aplausos. En otro caso, las palmas pueden ser lanzas. El inmenso cansancio del personal, su disgusto ante la desprotección, el sentimiento de no ser consultados, el síndrome del soldado que conoce la trinchera y sabe que los generales de su consejería no han pasado por ella, el hastío ante las órdenes inadecuadas o los protocolos no consensuados, pueden llevar a la deserción.

Toda mejora del sistema sanitario tiene que empezar por sus cimientos, y eso es la atención primaria. La actuación era urgente en cada consejería de sanidad. Quien no pensara durante el pico epidémico en la planificación del control tras el brote, tiéntese la ropa y acometa de inmediato ese trabajo. Bien hará el gobierno de España en frenar a quienes no acrediten haberlo hecho. Atención primaria o desolación.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

MANCHETA 21