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18:36h. domingo, 17 de enero de 2021

Barba de bíblico patriarca   - por  Francisco Lezcano Lezcano

era la suya.

Manos tenía

de las creadas por Miguel Ángel

para tocar a Dios.

Barba de bíblico patriarca   - por  Francisco Lezcano Lezcano - 2011   *                   

era la suya.

Manos tenía

de las creadas por Miguel Ángel

para tocar a Dios.

 

La inteligencia le brillaba

en su mirada

de ojos como gemas

de insondable profundidad.

 

Su rostro,

tatuado con todas las caligrafías del mundo.

 

Portaba sandalias de monje,

pero ni era predicador ni era apóstol,

se las había hurtado

a un turista que dormido al sol

olía a barbacoa.

 

Habitante de las noches,

furtiva sombra por las callejas,

silencio nómada, casi reptil,

grito social que nadie oía.

 

Andaba buscando fondos

en su Banco de reservas:

un contenedor verde

para los desechos del supermercado.

 

El viejo “clochard” sonriente,

me mostró en sus manos de tiña,

dos tomates con volumen de delirio

y de un rojo comunista.

 

Me los mostró

con ese primer  asombro del rey Midas,

al transformar su copa y su vino en oro.

 

Me ofreció uno, con buen consejo:

“Báñelo en vinagre y agua fresca”

 

No pude negarme

a su generosidad…

 

* En La casa de mi tía por gentileza de Francisco Lezcano Lezcano