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04:49h. jueves, 03 de diciembre de 2020

hay gente que no se ve expuesta sino que busca la exposición

Bocazas - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE CABreRA

Bocazas - por Antonio Cabrera de León 

Me he alegrado mucho con la absolución judicial del mayor José Luis Trapero. A pesar de que la jueza del PP (“Lo que queráis”, dijo Concha) intentó impedirlo, aún quedan jueces dignos de tal palabra. Un juez considerado progresista y otro conservador, pero los dos considerados jueces y no lacayos, han hecho justicia. No todos son así: serán los tribunales europeos los que confirmen que la condena de los políticos catalanes presos fue política.

Pero mi comentario de hoy lo hago por Trapero y otros como él. Personas que por su profesión se ven súbitamente envueltos en una inimaginable exposición pública y sometidos al insulto de la inmundicia en que se ha convertido la prensa cavernaria y el ganado que pasta en ella. Personas que, sin embargo, en esas circunstancias mantienen la dignidad y cumplen con su trabajo.

Ese fue el caso igualmente de Federico Grillo, bombero forestal de Gran Canaria, que asumió la portavocía de sus compañeros cuando se enfrentaron al peor incendio de la isla en muchas décadas. Y ése es el caso de Fernando Simón, que viene lidiando desde marzo no sólo con la epidemia sino con los millones de epidemiólogos de nuevo cuño, bien y mal intencionados, que examinan su trabajo diariamente.

Por el contrario, hay gente que no se ve expuesta sino que busca la exposición. No hablo de quienes se ganan la vida mostrando la suya para estar en el “candelabro” de la basura televisiva. Ni de quien siendo tan famoso como Bosé aprovecha su fama para mostrar su incultura y su analfabetismo.

Me refiero a quienes han alcanzado una posición profesional no menos relevante que la de Trapero, Simón o Grillo pero no se resisten a opinar de lo que hacen otros y asegurar que ellos lo harían mejor. ¿Qué lleva a un exministro como Sebastián a convertirse en econodemiólogo televisivo y plantear la solución definitiva del problema epidémico que nadie parece ver? ¿Qué lleva a un microbiólogo como Mitjá a estar con la matraca de que él sabe más que nadie y Simón no da la talla? ¿Qué impulsa a una estrella de la cirugía plástica como Cavadas a meterse en berenjenales que no domina? En momentos como éstos en que, aparte de España, arden varios países de Europa ¿Cómo es que Alemania no llama a todos estos sabios para que le arreglen el problema? ¿Cómo es que Macrón, Conte o Jonhson no les consultan?

Cuando esta terrible epidemia que estamos viviendo pase, probablemente no volvamos a oír hablar de Simón. Como no volveremos fácilmente a oír hablar de Trapero en cuanto le restituyan su trabajo. Como no hemos vuelto a oír hablar de nuestro bombero forestal. Pero ahí seguirán los Cavadas, Mitjás y Sebastianes ofreciendo soluciones y noticias. Bocazas.

* La casa de mi tía agradece la genitelza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

MANCHETA 21