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14:58h. sábado, 27 de noviembre de 2021

A caballo entre el Cabildo y Podemos - por Nicolás Guerra Aguiar

 Dos hechos importantes se añadieron al panorama político en el Cabildo de Gran Canaria esta semana. Por una parte el señor Morales, su presidente, instado por circunstancias externas, declaró que nunca nombrará a familiares para cargos públicos. Luego, que no prescindiría de sus consejeros de Podemos si estos fueran expulsados del partido. Por otra, la señora Parra (pareja de un consejero) renunció a la cabildicia dirección general de Igualdad antes de su nombramiento, selección que dio lugar a tales movimientos sísmicos.

A caballo entre el Cabildo y Podemos - por Nicolás Guerra Aguiar *

   Dos hechos importantes se añadieron al panorama político en el Cabildo de Gran Canaria esta semana. Por una parte el señor Morales, su presidente, instado por circunstancias externas, declaró que nunca nombrará a familiares para cargos públicos. Luego, que no prescindiría de sus consejeros de Podemos si estos fueran expulsados del partido. Por otra, la señora Parra (pareja de un consejero) renunció a la cabildicia dirección general de Igualdad antes de su nombramiento, selección que dio lugar a tales movimientos sísmicos.

   Ambos frentes no pasan desapercibidos. El primero corrige un caso de aparente enchufismo familiar y pone en entredicho las muy legales últimas convocatorias para ocupar puestos políticos en el Cabildo, pero cuyas fórmulas implican la previa selección de quien interesa para un cargo de máxima confianza que cesa con el consejero. El señor El Jaber, portavoz del Grupo Popular, ya había denunciado como apaños tales convocatorias: “Los requisitos fueron redactados a la carta”. (Y de eso sabe la tira.) El segundo, como mal mayor, muestra la consiguiente desestabilización surgida en Podemos de Gran Canaria, lo más angustioso.

   Por tanto, hubo diseño de perfil en las consejerías convocantes (la ley lo permite) y hay gravísimos problemas y enfrentamientos en Podemos en cuanto que desde dentro se han pregonado acusaciones muy perturbadoras para quienes asistimos a un demoledor espectáculo ajeno a serenidades, prudencias y raciocinios. Las mareas del Pino, así, traen estas fuertes marejadas con tendencia a mar arbolada. Además, acabo de saber que varios miembros de la comisión de garantías de Podemos están denunciados por supuestas ilegalidades (falsedad documental, por ejemplo).

   Por medio, muy preocupantes declaraciones públicas que van desde la denuncia formulada por la señora Pita, secretaria del partido en Canarias (“no permitiremos casos de nepotismo” en el Cabildo), hasta la reacción del sector podemistacabildicio quien, a su vez, la acusa de alineamiento “con las falacias machistas de la derecha más retrógrada". Añade que la señora Pita busca la desestabilización: fue contraria al pacto con NC y PSOE para gobernar en el Cabildo, matizan. Y todo esto a tres meses de las elecciones generales: ¡para echarse a llorar o, en pleno emputamiento, mandarlos al karajo!, (con k).

   Por lo que se refiere a los procedimientos, determinadas convocatorias públicas que se realizan desde cualesquiera instituciones oficiales nunca figurarán como modelos de igualdad de oportunidades. Así, en este caso, que para regentar la dirección general de Infraestructuras los aspirantes tuvieran que ser licenciados en Derecho, con experiencia mínima de cinco años en el ejercicio de la abogacía y de cuatro en cargos de gestión en la Administración Pública. O que para la de Medio Ambiente exigieran licenciatura en Economía o Administración y Dirección de Empresas y habilidades para las relaciones sociopolíticas (¿acaso maña, destreza trepadora?). ¿Qué ley, justicia o razón impone que el correspondiente de Desarrollo Económico tenga que ser Ingeniero de Caminos y haya ejercido durante cinco años en la dirección de instituciones públicas? ¿Y que el de Cultura deba ser doctor en Filología?

   Excesivamente flexibles los procedimientos. Retrotraen a tiempos anteriores. Era la fórmula elegida cuando el Cabildo necesitaba nombrar a una persona determinada para la dirección de los Museos Insulares, cierta Casa – Museo o la secretaría de la Universidad Internacional de Canarias. Decían las malas lenguas que, entre los méritos, el más considerado eran un nombre y dos apellidos concretos.

   Bien es cierto que se trata de cargos de confianza, insisto. Pero el tema nace con un defecto de raíz: son –en todas las instituciones- nombramientos digitales encubiertos por apariencias democráticas, confirmaciones oficiales de concretas personas, simulacros de juego limpio. Lo cual es legal, insisto, e incluso hasta comprensible (el director general sustituye a veces al consejero, y ha de converger con él en planteamientos y filosofías). Pero lo chocante es esa apariencia de legalización que afecta al buen nombre de quienes hoy ejercen como nuevos directores generales. Estos son personas cuyas altísimas capacidades profesionales o intelectuales (‘relativas al entendimiento’), obviamente, no pongo en duda. Sé de varias por haberme informado sobre ellas; de las otras doy fe, pues no solo las conozco personalmente sino que, incluso, alguna pasó conmigo por las aulas y sigo con interés de alumno su impecable trayectoria profesional. La cuestión, así, no está en las personas para las cuales se priorizaban (lamento decirlo: con manifiesta ligereza) requisitos rigurosamente definidores de sus carreras.

   El punto más importante, pues, está en las formas. Estas han de ser igualatorias para todos los ciudadanos, fue convocatoria pública (Boletín Oficial de la Provincia). Pero que en este caso se haya llevado al límite aparente la exigencia de ciertos requisitos traduce, llana y simplemente, un comportamiento quizás poco sensible hacia miles de universitarios cuyos méritos curriculares no coincidían con los exigidos. Podría plantearse, así, para qué tales burocratizaciones si, a fin de cuentas, los perfiles profesionales impuestos ya respondían a nombres y apellidos concretos. Aunque hay dos argumentos de peso para sus directos nombramientos: uno, son personas cualificadas, serias y rigurosas. Dos: gozan de la absoluta confianza. Por tanto, se pudo eliminar el rizado del rizo con apariencia de pureza democrática.  No necesita el señor presidente, a estas alturas, demostrar pálpitos de ética y principios rigurosos: son su propia esencia personal y política.

  Esta dirigida convocatoria, en conclusión, por sus ya restrictivos diseños profesionales fue la causa de que salieran a la luz los terribles impactos internos que hay en Podemos – Gran Canaria. Pero, sobre todo, con el máximo respeto a la sociedad ideológica que es aquella formación, muestro mi profundo pesar ante actuaciones de un partido, acaso por nuevísimo, que anda inmerso en sangrientas guerras civiles (a fin de cuentas, constituido por personas, y ya se sabe). Pero no olvidemos que forma parte del Gobierno insular, y eso afecta a todos los grancanarios. Y con más impacto, ya en lo personal, desestabiliza a quienes creyeron en Podemos como esperanza de una pacífica revolución cuya única meta serían los intereses generales.

* En La casa de mi tía por gentileza de Nicolás Guerra Aguiar