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16:46h. viernes, 03 de diciembre de 2021

Decrecimiento o muerte

Canarias ante el colapso - por Orlando Martín

 

FRASE MARTÍN

Canarias ante el colapso - por Orlando Martín *

Intenso y agrio debate en la sociedad insular a cuenta del proyecto de construcción de una central hidroeléctrica de bombeo en el barranco de Arguineguín.  La empresa público privada Red Eléctrica de España y el Cabildo de Gran Canaria, pretenden subir agua desalada desde la costa hasta la cumbre de la isla, con el fin de disponer de electricidad cuando se necesite dejando caer el agua entre las presas de Chira y  de Soria. 

No es la intención de este artículo analizar todos los argumentos en contra y a favor que se han generado en las redes sobre la construcción de El Salto de Chira: cómo quedará el precio de la luz, la función pública o privada de REE, la afección al territorio y a sus habitantes, son temas que, sin dejar de ser sumamente importantes, no responden a ninguna de las dos preguntas que debemos hacernos en primer lugar: ante la crisis climática y energética que anuncian los expertos, ante el calentamiento global que ya se está sufriendo en Canarias y en diversas partes del planeta  ¿es absolutamente imprescindible una central de bombeo reversible como El salto de Chira? ¿no hay otra manera más ecológica, autocentrada, social y económicamente justa, de afrontar el almacenamiento de electricidad necesario para absorber todas las renovables de la isla ? 

 Para la isla de Gran Canaria sólo se han encontrado, básicamente,  dos opciones. Por un lado, la central de bombeo antes mencionada. Por otro, como propone la “Plataforma Salvar Chira Soria y el barranco de Arguineguín”, el almacenamiento con hidrógeno y con baterías en un sistema descentralizado(1). Muchas personas  se preguntan si realmente la situación es tan grave como para tener que plantearnos esta disyuntiva. ¿Realmente es necesario decidirlo ya?

 

                                        El colapso ya está aquí

En poco más de cien años, el crecimiento infinito inherente al capitalismo ha generado emisiones desaforadas de dióxido de carbono, caldeando nuestra atmósfera hasta límites insoportables. Desde los años setenta, el planeta ya comenzaba a dar síntomas de esta enfermedad grave(2), e iba entrando en coma mientras la sociedad occidental, opulenta y acrítica, miraba para otro lado. Ahora, con el problemón de frente, nos toca reaccionar con urgencia, aunque las probabilidades de salir indemnes de esto ,cada día que pasa, son menores. A nuestros hijos e hijas, en el escenario más probable, les va a costar muchísimo sobrevivir en este planeta exhausto, sobreexplotado, envenenado, seco, impredecible en sus arrebatos y con las temperaturas rompiendo termómetros por el extremo superior. De seguir así, con los modelos matemáticos de la comunidad científica apuntando a un aumento de 4 grados en la superficie terrestre durante este siglo, los niños y niñas que nazcan en esta década pueden llegar a ser, si no lo remediamos ya, la ultima generación de homo sapiens sobre la tierra(3). 

                           El cambio climático y sus efectos en Canarias

Los informes científicos pronostican efectos más que preocupantes para cada zona del planeta y, como no, para la región geográfica concreta en donde se encuentran las islas Canarias, más pegadas a los inmensos desiertos del Sáhara y del Sahel, que a los verdes pastos asturianos de Don Pelayo. Aunque la tele diga lo contrario.

 El “Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático” de Naciones Unidas,  IPCC por sus siglas en ingles, en su quinto informe, nos avisa de  que “las emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero han continuado en aumento desde 1970 a 2010. Las emisiones entre 2000 y 2010 fueron las más altas de la historia de la humanidad”. “Las crecientes magnitudes del calentamiento hacen que aumente la probabilidad de impactos graves, generalizados e irreversibles”. 

Para la zona geográfica en la que se ubican las islas Canarias, el IPCC alerta de:

 -“Riesgos sistémicos debido a episodios meteorológicos extremos que provocan el colapso de redes de infraestructuras y servicios esenciales como electricidad, el suministro de agua y servicios de salud y emergencia”.

-“Riesgos de mayor morbilidad y mortalidad durante periodos de calor extremos”

-“Riesgos de perdidas de medios de subsistencia e ingresos en las zonas rurales, debido al insuficiente acceso al agua potable y agua para el riego y a una reducida productividad agrícola, en particular para los agricultores y ganaderos con poco capital en regiones semiáridas”.

-“Aumento de la mortalidad arbórea y el decaimiento forestal debido al aumento de las temperaturas y la sequía. El decaimiento forestal plantea riesgos para el almacenamiento de carbono, la biodiversidad, la producción de madera, la calidad del agua, el valor estético y la actividad económica”.

 -“Reducción de  los recursos renovables de aguas superficiales y aguas subterráneas de forma sustancial en la mayoría de regiones secas subtropicales”. 

Además, algunos estudios más específicos avisan de un cambio de rumbo hacia el este de los vientos alisios, benéfico colchón de lluvias y humedad que nos ha facilitado la existencia desde hace muchísimos siglos, debido al deshielo de los polos, el desplazamiento del Anticiclón de las Azores  y los cambios en la temperatura de los océanos(4).

Con este panorama desolador, la consigna mundial acordada por todos los países para intentar frenar este desastre, es la de “Emisiones Contaminantes Cero” para el año 2050. Tenemos menos de treinta años para abandonar los derivados del petróleo y sustituirlos por energías renovables. Parece mucho, pero no lo es. Llevamos mas de 20 años de retraso y parar semejante monstruo no se hace de la noche a la mañana. Canarias, con una huella de carbono que supera ampliamente la media estatal, también lo tiene complicado debido, principalmente, a la sobrepoblación residente, a la agricultura de exportación altamente contaminante, al enorme tráfico marítimo y terrestre y a los 16 millones de turistas que recibimos cada año. 

         Las dos propuestas para la descarbonización en  Gran Canaria

Para afrontar este reto y reducir drásticamente nuestra huella de carbono, para que las energías renovables plenamente desarrolladas, como la eólica y fotovoltaica,  entren completamente en nuestro sistema eléctrico y para regular las intermitencias que estas generan, hacen faltan sistemas de almacenamiento de energía que se pongan en funcionamiento cuando el sol y el viento no estén operativos. De la elección del sistema de almacenamiento adecuado para lograr la soberanía energética y la plena descarbonización, depende nuestra existencia.

 Actualmente, el único modo de generación existente en la isla es el de las catorce centrales de ciclo combinado, que producen electricidad a partir de ingentes cantidades de gas y diésel, que apenas admiten renovables y que no sólo contaminan, sino que nos arruinan y nos hacen dependientes(5). Es de consenso unánime que dichos ciclos combinados tienen que desaparecer. Lo dice el movimiento ecologista, la comunidad científica, las administraciones canarias y españolas y la Unión Europea(6). 

La Plataforma propone como alternativa la sustitución de las centrales de ciclos combinados, que están viviendo sus últimos años de vida útil, por 28 pequeñas centrales térmicas repartidas por toda la geografía, que consuman menos combustible fósil y que, con el tiempo, puedan funcionar totalmente con hidrógeno verde. Este sería, junto a las baterías, el sistema de almacenamiento predominante. Lo que toca, según dicen,  es apostar por la descentralización  de  la producción eólica y fotovoltaica, organizada en torno al  autoconsumo y a las comunidades energéticas. 

Los y las  que defienden El Salto de Chira explican que las centrales de ciclo combinado están por acabar su vida útil en esta década, y que sustituirlas por 28 minicentrales no haría mas que  alargar, por 20 o 30 años más, el gasto en combustibles fósiles. Entienden que El Salto de Chira reduciría la dependencia en un 50 por ciento de los derivados del petróleo desde que se ponga en marcha en seis años. Si extendemos el modelo de central de bombeo a la presa de las Niñas, estaríamos llegando al 85 por ciento de soberanía energética. El 15 por ciento restante se conseguiría con el hidrógeno y las baterías. 

         “La central de bombeo es un proyecto obsoleto e innecesario” 

Este es uno de los argumentos más recurrentes de la Plataforma pero, a pesar de lo que digan, distintos estudios destacan el importante papel que están jugando y van a jugar las hidroeléctricas de bombeo en la transición energética. Sin duda hay técnicos, en los que se basa la oposición al proyecto, que dicen  lo contrario. Pero el alto nivel académico, por ejemplo, del IPCC  nos obliga, al menos, a no descartar a este sector de la comunidad científica a la ligera. Por ejemplo, en su informe titulado “Fuentes de Energías Renovables y Mitigación del Cambio Climático”, el IPCC  manifiesta lo siguiente:

  “El almacenamiento por bombeo constituye actualmente la modalidad de almacenamiento de  energía con mayor capacidad disponible en las redes eléctricas”. 

“La producción controlable generada en embalses por las centrales eléctricas permite cubrir los picos de la demanda eléctrica, y ayuda a equilibrar otros sistemas de electricidad cuya producción de energía renovable es muy variable”.

“La energía hidroeléctrica puede desempeñar un papel importante en reforzar la seguridad de la energía y los recursos hídricos”. 

 

          El “disparate” de una central hidroeléctrica donde no hay ríos

La disponibilidad de agua dulce cercana en el curso de un río es, tradicionalmente, una ventaja a tener en cuenta a la hora de planificar la ubicación de una central hidroeléctrica. Pero no tiene  por que ser así en todos los casos. Pese a considerarse el principal recurso renovable, la dependencia de un caudal de agua que sea siempre constante es un problema con el que se enfrentan muchos proyectos hidroeléctricos en el mundo actual, sobre todo los que dependen de afluentes pequeños.  Tanto las crecidas como los periodos de sequía, cada vez mas prolongados a causa del cambio climático, generan incertidumbres a la hora de disponer de un caudal de agua constante con el que producir electricidad.

En Canarias, sin embargo, estamos rodeados de un recurso acuífero prácticamente infinito, que no depende de ningún factor externo para tenerlo disponible, de día y de noche, durante todos los meses del año. Los catedráticos Jorge Olcina y Fernando T Maestre, de la universidad de Alicante, aseguran que “en las islas, el agua desalada tendrá que ser un recurso hídrico primordial a lo largo del presente siglo”.  Se acabará antes la humanidad que el agua salada que nos rodea. Podremos sufrir las sequías más extremas y prolongadas, que en Canarias siempre podremos desalar y remineralizar, regar nuestros campos y almacenar energía. Gracias al trabajo del Instituto Tecnológico de Canarias, disponemos de la tecnología necesaria para aprovechar este recurso,  mientras que carecemos del control de las tecnologías  y los materiales necesarios para otras energías renovables como la fotovoltaica, la eólica, o el vector del hidrógeno. Eso no quiere decir que debemos renunciar a ellas, pero sí ubicarlas en su justa medida.

                                   “El hidrógeno es el futuro” 

 El equipo técnico en el que se apoya la Plataforma asegura que el hidrógeno verde, “no contaminante”, puede dar mucho de sí en esta etapa de descarbonización, sobre todo en su capacidad de almacenamiento. Pero no  todo va ser tan fácil, ni tan rápido, ni tan provechoso.

 Según el informe de Naciones Unidas de 2014, “los combustibles de hidrógeno procedentes de fuentes con bajas emisiones de carbono constituyen opciones a largo plazo.” Distintas fuentes empresariales  no ven escenarios significativos sobre el hidrógeno hasta el 2035.

El hidrógeno verde se produce por electrolisis del agua a partir de energías renovables. Antonio Turiel, científico del Centro de investigaciones de Recursos y Consumos Energéticos, CIRCE, sostiene que “para la producción por electrolisis de cada unidad de energía en hidrógeno, es necesario consumir entre cinco y nueve unidades de energía renovable fotovoltaica o eólica”. “En condiciones optimas, muy difíciles y caras de lograr, la proporción de superficie de renovable por unidad de hidrógeno verde podría bajar a  3.5 por unidad de hidrógeno”. (7) 

Pero la situación se agrava si pensamos en toda la cadena de fabricación  de molinos eólicos y paneles fotovoltaicos necesaria para producir energías renovables, más grave aún si tenemos que multiplicar por entre 3,5 y 9  para producir el hidrógeno a escala local y planetaria.  Y ya no sólo porque se necesita de combustibles fósiles para producir toda esa cantidad de molinos y placas solares. La doctora Alicia Valero, directora de Ecología Industrial del  CIRCE, calcula que ”la mayoría de los elementos minerales necesarios para la producción de energía eólica, fotovoltaica, baterías y almacenamiento de hidrógeno, sobrepasarán el pico de producción antes de que acabe el siglo. Ya en el 2050 habrá más demanda que oferta en plata, cadmio, telurio, zinc, cobre y cobalto, fundamentales para la fabricación de dichas renovables”(8). 

Las potencias extractivistas(Europa, USA, Canadá y, sobre todo, China) consideran estos metales y tierras raras como estratégicos para defender y desarrollar su industria y su proceso de transición hacia la descarbonización. En esta guerra por la primacía mundial, las empresas eléctricas, petroleras y los fondos de inversión están intentando apropiarse de cada recurso que detectan en cualquier rincón del mundo. 

Las comunidades indígenas y campesinas de todo el planeta llevan tiempo resistiendo ante el extractivismo, práctica imperial que impone el soborno de autoridades locales, el encarcelamiento, el exilio o la muerte de las personas que se oponen, la ocupación de los territorios, la contaminación de los acuíferos y la violación de la madre tierra. Pero lo que ha sucedido hasta ahora, con lo gravísimo que pueda parecer, no es ni la millonésima parte de lo que ya está comenzando a ocurrir si, como se está viendo,  hay que poner en el mercado mundial antes del 2050 millones y millones de molinos y placas fotovoltaicas que precisan  para su fabricación de millones de toneladas de materiales raros y escasos, que hay que sustituir cada 25 años, o cada 10 en el caso de las baterías.

¿Qué garantías vamos a tener las canarias y canarios  para asegurarnos la provisión de todos estos materiales fundamentales para las tecnologías de renovables?   ¿Quién puede asegurar nuestra soberanía energética si ponemos todos los huevos en la misma cesta? 

Le estamos exigiendo al planeta, una vez más, que saque de donde no hay para mantener un sistema económico ecocida. Todo por mantener los beneficios para los grupos de presión de siempre y para hacernos creer que ellos serán nuestros salvadores. Preocupa, por ejemplo, que para mejorar el rendimiento del hidrógeno y hacerlo económicamente viable, las ayudas europeas para su investigación se estén otorgando a las grandes compañías eléctricas y petroleras. 

Un indicio claro de este nuevo empoderamiento de las grandes empresas lo detectamos aquí en Canarias. Si  revisamos las solicitudes para la concesión de parques fotovoltaicos y eólicos en Gran Canaria, por ejemplo, podemos observar que corporaciones como REPSOL, Iberdrola, DISA, ENDESA o Naturgy, junto con las élites locales, comienzan a destacar como actores protagónicos de la transición energética en la isla(9). Este movimiento colonizador, el de los parques energéticos, y no El Salto de Chira, es el que nos debería preocupar. Estoy seguro, por las declaraciones de los portavoces de la Plataforma que se oponen a la central, y que denuncian con contundencia la invasión de las multinacionales, que a todos nos inquieta esa deriva. 

   El enorme consumo de energía eólica y fotovoltaica, y por tanto de extensión  territorial, que se precisan  para producir hidrógeno verde, las dificultades para almacenar un gas tan volátil, la necesidad de minerales críticos para dicho almacenamiento,  y la dependencia tecnológica de las grandes corporaciones, constituyen  una serie de incertidumbres que no animan a poner el hidrógeno como primera opción de almacenamiento para Canarias que, además de descarbonizarse, debe poner su foco en defender y potenciar la soberanía energética de las islas. Al mismo tiempo, debemos procurar que el avance en la eliminación de las emisiones contaminantes, no se haga a costa de la ocupación de nuestro archipiélago ni del deterioro ambiental y social que supone el expolio y destrucción de los recursos de otros pueblos y de sus territorios ancestrales.

 

                                         Decrecimiento o muerte

La competencia irracional, insolidaria y suicida  por los recursos tiene que acabarse antes de que sea el colapso el que acabe con nosotros.  En un siglo nos hemos gastado de una manera frenética toda la energía fósil que la tierra tardó millones de años en almacenar. Y ahora pretendemos sustituir todo ese combustible barato por renovables y seguir pensando que todo va a seguir igual. 

Está en nuestras manos cambiar las reglas del juego, al menos en nuestro pequeño y fragmentado territorio. Aceptar nuestras limitaciones energéticas, aprovechando las tecnologías a nuestro alcance y los recursos propios,  es aceptar que Canarias y el mundo ya no pueden ni deben transitar por los caminos que nos han llevado a este punto crítico para la humanidad.  Ahora, inevitablemente, nos toca decrecer y adaptarnos a lo que tenemos.

El decrecimiento es una necesidad, no una opción. Y no sólo es cuestión de eficiencia energética y de descentralización, que también. Tendremos, además,  que comenzar a cultivar a pleno rendimiento nuestros campos con prácticas ecológicas; dotarnos de una red hídrica pública y efectiva; aprovechar, como nuestros antepasados, toda la energía mecánica disponible; desarrollar la economía solidaria y el transporte colectivo; fomentar  los bienes compartidos; disminuir nuestra dependencia del exterior; conformarnos con menos para vivir más;.. Reducir nuestras necesidades y satisfacer sólo las básicas no casa con la sociedad de consumo desmedido en la que nos han metido, pero se convierte inexorablemente en el único sendero por el que transitan nuestras esperanzas de sobrevivencia para nuestros hijos y nuestras hijas. 

Con el proyecto del Salto de Chira y, ojalá, el de Las Niñas,  seremos más soberanas, al menos más de lo que habíamos sido nunca, porque tendremos un recurso energético que nos va a cubrir una parte importante de las necesidades de almacenamiento, independientemente de que, algún día, REE se vaya o la sustituyamos por una empresa totalmente canaria y pública. El Salto de Chira, en un escenario de decrecimiento planificado y participado, constituye un acto de soberanía para Canarias, de compromiso con el planeta y  de solidaridad con los pueblos que padecen el extractivismo.  

Orlando Martín, miembro de la Asociación Siembra(10), a titulo personal

(1) “La plataforma Salvar Chira Soria propone crear una planta de hidrógeno verde como alternativa a la central hidroeléctrica”. Eldiario.es, 24 de Julio de 2021

(2) Informe al Club de Roma, 1972

(3) Will Steffen, profesor emérito de la “Fenner School of Enviroment and Society de la Australian National Univérsity de Camberra: “fisiológicamente no podremos sobrevivir a un aumento de la temperatura de 4 grados”. Climaterra.org, 9-10-2021

4) “Alisios”- Canarias 7. 2 de Abril de 2014

(5)”Estudio del sistema de generación de energía eléctrica en la isla de Gran Canaria, con gestión eficiente de la producción y bombeo de agua y la movilidad con vehículos eléctricos, con máximo aprovechamiento de las energías renovables y mínimo coste de generación”. Autores: Ingeniería, Investigación e innovación para el desarrollo sostenible S.L. Octubre de 2016

(6)El diario.es,  5 de julio de 2021: “El Cabildo de Gran Canaria aprueba pedir al gobierno regional un plan de Desmantelamiento de las Centrales térmicas de las islas”

(7)Antonio Turiel, The Oil Crash, 18-5-2021

(8) Alicia Valero,“Límites físicos para la transición energética”, 10- 5-2021

(9)Eldiario.es, 5 de abril de 2021: Hacia la descarbonización en Canarias con escasa participación pública

(10)Siembra es un colectivo canario de Solidaridad que trabaja, desde hace más de 20 años,  la soberanía política y energética con las comunidades indígenas de Guatemala.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Orlando Martín

 

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