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08:53h. sábado, 24 de julio de 2021

La OMS no pide que la población sea vegana, sino que coma poca carne roja y evite en todo lo posible la carne procesada

La carne es débil - por Antonio Cabrera de León

 

frse caberar de león

La carne es débil - por Antonio Cabrera de León *

En los últimos 50 años se han publicado más de 1300 artículos científicos sobre la relación del cáncer digestivo, preferentemente intestinal, con la ingesta de carnes procesadas (es decir, salchichas, hamburguesas o embutidos). Entre los más antiguos puede citarse un artículo norteamericano sobre carcinogénesis experimental en ratas alimentadas con grasas de vacuno (publicado en el Journal of the National Cancer Institute en 1976). Entre los más recientes puede verse un artículo chino del mes pasado mostrando el efecto cancerígeno de la carne procesada (publicado en la revista Clinical Nutrition).

En octubre de 2015, tras revisar los más de 1000 artículos científicos publicados, un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud dictaminó, negro sobre blanco, que comer carne procesada aumenta el riesgo de sufrir cáncer. A este tipo de comida el panel de expertos, formado por 22 de los mejores científicos del mundo, lo incluyó en el grupo de sustancias más peligrosas para la salud junto con el humo del tabaco, el alcohol, o el aire contaminado. Además de la carne procesada, el comité analizó también la carne roja (vacuno, cerdo, caballo, cordero, cabra…) y concluyó que, aunque no tiene un efecto tan fuerte como la carne procesada, la carne roja es “probablemente carcinógena”.

Hasta ahí la ciencia, luego vienen la economía y la política. Cada vez que una gran industria siente que sus intereses son puestos en peligro por las revelaciones de la ciencia actúa igual: desmiente a los investigadores, los critica y paga publicidad para desprestigiarlos, amenaza con recortes de empleo, amenaza a los científicos, amenaza a los periodistas para que no escriban sobre ello, amenaza a los activistas que divulgan el riesgo, amenaza a los gobiernos, soborna científicos corruptos para que hagan estudios que concluyan que no hay riesgo, compra políticos para que digan que no es cierto o que no está claro y, finalmente, miente en los tribunales cuando es acusada de homicidio.

Eso es lo que hizo la industria tabaquera. La industria cárnica lo calca. Entretanto, en el mundo aparecen anualmente 1,5 millones de casos de cáncer de colon, que es el más directamente relacionado con la ingesta excesiva de este tipo de carnes. Eso hace que haya unas 700.000 muertes anuales, sólo por este cáncer.

La OMS no pide que la población sea vegana, sino que coma poca carne roja y evite en todo lo posible la carne procesada. Esto quiere decir que recomienda no comer carne más de dos veces a la semana y en cantidades prudentes. Raramente se ve un político serio, que siga a la OMS y recomiende a la población que se cuide. En este caso ha sido Garzón. La jauría política y mediática que se abalanzó sobre él fue la misma, que años atrás atacó a quien habló del tabaco, o del alcohol.

La lista de cachanchanes es interminable, pero por citar unos pocos: que Abascal mate una vaca a tiros con la pistola que lleva en el sobaco y se la coma sin despellejar, pase. Que Ortega Smith no se moleste en matarla y se la coma viva empezando por las pezuñas, era de esperar. Que Monasterio se desayune tres kilos de salchichas mientras falsifica burdamente un título de cirujana, se le supone. Que Casado tarde en comerse un solomillo los mismos 30 años que en aprobar la carrera de derecho, vale. Pero que Pedro Sánchez diga que un chuletón al punto es imbatible, eso sí que no. Por ahí no paso, presidente. Usted se merienda medio gobierno si quiere, pero el chuletón es poco hecho, sangrante, o no es chuletón. O eso, o usted es un vegano inconfeso.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

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