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19:05h. Sábado, 17 de agosto de 2019

El caso Braulio: la versión falangista - por Teodoro Santana y Francisco González Tejera

 

FRASE TEJERA SANTANA

El caso Braulio: la versión falangista - por Teodoro Santana y Francisco González Tejera *

El preclaro “hijo predilecto” de Las Palmas de Gran Canaria, D. Agustín Millares Cantero, ha contestado a nuestro anterior artículo “El caso Braulio y la izquierda negacionista”. Y lo hace desde su supuesta atalaya de superioridad académica acusándonos de no entender “ni papa” de historia o de metodología histórica.

Su principal argumento es que el asesinato del bebé Braulio a manos de los fascistas fue un invento de la familia del niño, dado que a él no le consta en los documentos escritos que ha tenido a bien consultar. Fascinante. Una familia represaliada que le da por la ciencia ficción.

Lo cierto es que en la nochebuena de 1936 coinciden en la casa familiar del sindicalista comunista Francisco González Santana (ya arrestado por los fascistas y después ejecutado) el grupo de asalto falangista, por un lado, y Braulio y sus familiares por otro. Sólo los presentes saben la verdad de lo que pasó. Podemos creer los testimonios coherentes que la madre, la tía y los hermanos del bebé asesinado dieron desde el principio, a pesar del peligro que suponía tan siquiera susurrar el hecho. O podemos creer la versión que desde el principio propalaron los propios falangistas en dos versiones distintas: una, que nunca existió Braulio, y dos, que no estaba en la cuna (de la que lo cogió el fascista Pernía para estamparlo contra la pared), sino que se le cayó a su madre de los brazos.

El historiador Millares puede argüir todo tipo de “papas” academicistas. Cuestionar la memoria oral de las víctimas -al fin y al cabo, unos proletarios sin caché universitario, unos “bribones” que se inventan historias terribles que, todos “sabemos”, “nunca pasaron-”. Puede incluso defender una impresentable actuación municipal de sus familiares y amigos. Pero deberíamos tener los demás el derecho a creer a la familia comunista represaliada antes que a quienes nos dicen que no tienen papeles que demuestren su tragedia.

¡Qué concepción más burocrática! Ya no se trata de negar el asesinato de Braulio, sino negar cualquier crimen en que los fascistas no hubieran dejado a los familiares de las víctimas un certificado de haber cometido el crimen, con sus correspondientes pólizas y sellos. Pero claro, qué van a saber de historia unos asalariados como nosotros.

Y para defender la versión de los falangistas se erige usted en poseedor de la “verdad histórica” académica y, cual Júpiter tonante, lanza sus rayos contra los blasfemos, a los que asaetea con todo tipo de ataques ad hominen e insultos personales. ¡Bravo! ¡Que potencia de fuego! Qué raro que el resto de su izquierda burguesa hunda su morro en las alcantarillas –o se dedique a llamar a digitales para que retiren nuestro artículo– .

Efectivamente, Don Agustín: la historia va poniendo a cada uno en su sitio. O, por decirlo de otra forma, al final cada uno se va poniendo en el sitio de la historia que mejor le corresponde. Con las víctimas o con la burguesía fascista. Usted mismo.

Por último, no entendemos la innecesaria defensa de su padre, el poeta comunista Agustín Millares Sall. Nosotros no lo mencionamos para nada. Tampoco hablamos de “la familia Millares”, sino de la actuación, entre otros, de un concejal de Podemos que –casualmente– se apellida Millares. No es culpa de estos “bribones”. Debe ser cosa del “orgullo familiar” que tipos como nosotros, gonzález o santanas, no entenderemos nunca.

Pero, en fin, cada uno tiene sus propios fantasmas.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Teodoro Santana y Francisco González Tejera

 

 

 

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