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09:37h. Lunes, 23 de septiembre de 2019

Clemencia Hardisson - por Rubens Ascanio

 

FRASE RUBENS

clemencia hardisson

Clemencia Hardisson - por Rubens Ascanio, historiador *

En este marzo que acaba se cumplen 79 años de la salida de prisión de Clemencia Hardisson, una aristócrata lagunera con una vida de película. Una heroína condecorada en Francia por su labor en la resistencia antinazi, que además ayudó al desarrollo del lagunero barrio de Gracia, donde una calle la recuerda, ya que donó parte de los terrenos que ocupa este núcleo de población y vendió parcelas que hoy en día albergan varias instalaciones educativas y científicas.

Nace en La Laguna en 1908, en el seno de una familia de origen francobelga perteneciente a la burguesía comercial en Tenerife, vinculada a importantes consignatarias. Clemencia aparece una y otra vez en los ecos de sociedad de la prensa de los inicios del siglo XX. 
Su familia mantuvo una labor militante en la denuncia de las atrocidades a las que se sometió a la población civil belga durante la ocupación alemana del país durante la primera guerra mundial. Siendo una niña de poco más de ocho años participará en el festival artístico literario de recaudación de fondos que tuvo lugar en el teatro Guimerá de Santa Cruz en abril de 1915. 

La prensa escrita de la época, fiel relatora de los acontecimientos sociales de las élites tinerfeñas, menciona en numerosas ocasiones el devenir de Clemencia. Entre bodas, concursos de belleza, donde ganará el galardón de reina de la belleza de la Provincia en 1929, recitales poéticos, haciendo el saque de honor en un disputado partido entre Club Deportivo Tenerife y el Marino, o en actos de etiqueta de “característico aristocratismo” discurre su existencia. 

Su vida acomodada no será ajena a la irrupción de nuevas ideas que supuso la proclamación de la II República. En 1931 entabla una relación sentimental con el ingeniero anarquista Juan José Luque Argenti, que fue director de la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, y se vinculó con el Sindicato de Tabaqueros y la CNT.

Su entorno personal se relaciona desde ese momento con los ideales republicanos, sirviendo de enlace de comunicación con una organización sindical vinculada con el movimiento anarquista. Cuando Juan José Luque marcha a Barcelona se convertirá en difusora de los materiales que desde ese lugar le envían, cuestión que será investigada por las autoridades franquistas.

En julio de 1936, justo la noche antes del golpe militar, Clemencia participará en el homenaje a Gustavo Adolfo Becquer que organizó el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz con motivo del centenario del escritor sevillano. Esta sociedad y otras similares, como el Círculo de Amistad XII de Enero, el Orfeón La Paz o el Ateneo lagunero, serán lugares donde muchas personas de la izquierda tinerfeña se mantendrán activas durante la etapa republicana e incluso después.

La dictadura rápidamente señala a esta activa mujer como “mujer peligrosa”, tal y como atestiguan un curioso informe policial recopilado por Pedro Medina Sanabria donde se dice literalmente que “ésta obtuvo las simpatías de los elementos obreros de ideas avanzadas y fue vista con frecuencia con el citado Ingeniero (Juan José Luque), teniéndose referencias que ambos se reunían el Café Alemán con el súbdito de aquella Nación, Guillermo Handech, conocido por “Galan”, extremista. Estas reuniones tenían por objeto temas referentes a su ideología”. 

Clemencia fue detenida tras el golpe fascista, estando como presa gubernativa desde el 31 de diciembre de 1937 hasta el 27 de marzo de 1939. Según el interesante estudio de Yanira Hermida es catalogada con un grado de peligrosidad inmediata al ser considerada como miembro del “Inteligence Service” británico, por su marcado carácter de “inglesofilia”. En la prisión ubicada en la tinerfeña calle San Miguel compartirá suerte con las más de 150 presas políticas que llenaron sus salas en esos años. En esa prisión estaban mujeres como Blanca Ascanio, maestra comunista de La Gomera, Carmen Goya, destacada anarquista que estuvo condenada a muerte, la aronera Dolores Melo Aponte o Peregrina Ventura, condenada por su papel en el Fogueo de Vallehermoso. Un curioso elemento común indica Pedro Medina, muchas de las presas por él documentadas sabían leer y escribir, en una sociedad donde la inmensa mayoría de la población era analfabeta...¿serían esos conocimientos en si mismos motivos de sospecha para el régimen filonazi?.

En el diario La Prensa de esa época aparecen noticias sobre la presencia de Clemencia Hardisson en La Palma entre junio y julio de 1938, donde incluso se publica que “ha sufrido una difícil y delicada intervención quirúrgica en la clínica que dirige el doctor Camacho en Santa Cruz de La Palma”, siendo su estado “satisfactorio”. ¿Fue una información destinada a tranquilizar a las élites tinerfeñas ante la “ausencia” de la joven revolucionaria?. No lo descarto en absoluto.

Como decimos, el 27 de marzo de 1939 fue puesta en libertad, aunque la creciente presión del franquismo la obligará a salir de la Isla. Marchará primero a Bélgica y posteriormente a Francia, en donde vive la entrada de las tropas alemanas en el país.

Entre 1939 y 1945 trabajará con la Cruz Roja, prestando paralelamente una intensa actividad de apoyo a la resistencia francesa, una labor que mereció el reconocimiento del propio Gobierno de la Francia liberada, de las manos del general De Gaulle.

GRACIA LA LAGUNAEn la década de los sesenta está de vuelta en Tenerife, donde venderá parte de los terrenos familiares ubicados en la zona de Gracia, en La Laguna, donando lotes de tierras a las familias con menos recursos. Su labor en la Isla se mantiene vinculada con sus ideas y formación, siendo una colaboradora en el regreso de personas represaliadas y en su búsqueda de empleo, aprovechando para ello sus vínculos con destacadas familias de la élite isleña ligadas al franquismo.

En el año 2.000 Clemencia Hardisson fallece, dejando un hondo recuerdo fruto de una vida comprometida e intensa, llena de emociones y experiencias. De momento los homenajes recibidos han sido dos calles, una en Santa Cruz y otra en La Laguna, en el barrio que ayudó a conformar. Además hace unos años el IES Domingo Pérez Minik le dedicó unas jornadas en las que la propia comunidad escolar se implicó. 

No sé si estos homenajes póstumos fueron suficientes, tal vez su memoria deba ser objeto de un recuerdo mayor, como una mujer del siglo XX que entregó parte de su juventud y madurez en favor de ideas fundamentales, como la libertad y la justicia, sufriendo por ello duras consecuencias.

Clemencia Hardisson, individua peligrosa, informe de la Delegación de Orden Público, 1939, en la página de Pedro Medina Sanabria

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Rubens Ascanio

 

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