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16:08h. Viernes, 14 de Diciembre de 2018

¿No a los conciertos con la privada?, depende - por Erasmo Quintana

 

FRASE ERASMO

¿No a los conciertos con la privada?, depende - por Erasmo Quintana *

Es lo que nos dicen, el IPC no debe estar vinculado al incremento de las pensiones; lo correcto para esos voceros filoconservadores es que el coste de la vida suba, pero el pensionista debe continuar cobrando como hace años, y si sus pensiones miserables pierden poder adquisitivo, éso es lo que conviene a la economía del país. Es la España profunda, nación donde además se pierde con suma facilidad derechos adquiridos, ésos que tanto costó alcanzar por la clase trabajadora y donde los millonarios, esas grandes fortunas, se han multiplicado por dos.

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Lo vemos en todo. No hay voluntad política de resolver los problemas sociales. Por lo de la inmediatez económica, proponen alargar la edad de jubilación, que los mayores sigan en su puesto de trabajo,  puestos que están vedados a la juventud que engrosa las listas del paro, juventud a la que les saldrán canas esperando por un puesto laboral que les permita emanciparse y encauzar sus vidas formando una familia.

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sanidad públicaPero no importa, este pueblo español lo aguanta todo, y los hechos consumados, con el tiempo se aceptan sin que nadie rechiste. El ejemplo está en cómo la sociedad es tan crítica con la privatización de la Sanidad pública y acepta sin escrúpulo, como algo de lo más natural y nada censurable, la privatización de la Enseñanza. Se oyen las quejas sonoras cada vez que gobiernos del PSOE y PP mantienen, e incentivan, conciertos draconianos con las clínicas privadas, convirtiendo algo tan necesario y esencial como es la Sanidad pública en actividad mercantil, en puro negocio. Con esto -a la vista de todos está-, los ciudadanos muestran su radical desacuerdo.

educación pública privada morganEsto mismo, idéntico caso en el campo de la Enseñanza pública  ya es cosa distinta; todo el mundo lo ve bien que se invierta ingente cantidad de dinero público en la enseñanza de instituciones privadas. Aquí no se benefician todos como sucede en la Sanidad pública, que no se le mira la cara a quien necesita asistencia, si se va a decir verdad. En la Enseñanza privada (esto parece que pertenece a las cosas medio extinguidas de tiempos pasados), no tienen cabida todos los ciudadanos. En estos centros hay un filtro, y entra el que quiere el claustro. En algunos colegios, para que no se diga, admiten un reducidísimo número de alumnos de extracción pobre. Esta lacerante injusticia goza de la aprobación de la sociedad. Los españoles ven bien que colegios concertados, sostenidos con dinero que pagamos todos los ciudadanos sin distinción, discriminen al alumnado en el momento de darle entrada a sus aulas, dependiendo del estatus, y me atrevería a decir que también por ideología, de sus padres.

Se escucha con bastante frecuencia a amigos y personas de nuestro entorno vituperar con avilantez extraordinaria la privatización de la Sanidad pública, con calificativos de lo más duro. No admiten los conciertos, en verdad leoninos, que las instituciones públicas suscriben con las clínicas privadas, mientras de manera ostensible todos se percatan que va en detrimento de lo público. Y parece que tienen razón, que así es. Ahora, lo que cabe preguntarse es por qué ese mismo razonamiento no vale para los conciertos con los colegios privados siendo idéntico caso, uno como el otro. ¿Por qué se es tan crítico con las concertaciones de la Sanidad y no se es igual de críticos con los de la Enseñanza? Paradoja de difícil y arcano misterio, mis amigos.

FELIPE GOBIERNO 82Recuerdo que allá por el año 1982, en que el PSOE tuvo 202 diputados en el Parlamento, se le oyó más de una vez a Felipe González en campaña decir que “quien quiera enseñanza privada, se la pague de su bolsillo”. Llegó al Gobierno, estuvo trece años en Moncloa, y no solamente incumplió la promesa, sino que aumentó las concertaciones con los colegios privados y, sobre todo, con la Iglesia Católica. El Estado es injusto pagando privilegios tramontanos, y los que se benefician de esta anomalía argumentan  que tienen derecho a elegir qué tipo de educación dan a sus hijos. Es cierto, pero si eligen, hágalo cada cual con su peculio. Obligación del Estado es la enseñanza pública de calidad. Si alguien quiere otra cosa, lo público no debe estar obligado. Con la Sanidad, exactamente igual.

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* La casa de mi tía agradece la gentileza de Erasmo Quintana

 

ERASMO QUINTANA RESEÑA

MANCHETA 9