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06:10h. jueves, 20 de enero de 2022

Consideraciones sobre la marcha senderista-arqueológica y Popurrí 400 - por el Padre Báez

 
Algunas personas, me piden les señale el lugar exacto de los yacimientos visitados, y amplíe el comentario sobre la experiencia de ayer..., ¡y lo siento!, pero eso no lo diré jamás (el lugar de los yacimientos arqueológicos). Pertenece al secreto y a los que me acompañan.

Consideraciones sobre la marcha senderista-arqueológica de ayer (Domingo 4 de noviembre):

 Algunas personas, me piden les señale el lugar exacto de los yacimientos visitados, y amplíe el comentario sobre la experiencia de ayer..., ¡y lo siento!, pero eso no lo diré jamás (el lugar de los yacimientos arqueológicos). Pertenece al secreto y a los que me acompañan.

 Lo que sí les puedo contar es el nombre de las personas que fuimos -sin apellidos y procedencia (venidos del norte, sur y centro de la isla)-, fueron –se me quedan algunos-: José, Lidia, Alexis, Santiago, Monserrat, Teresa, Antonio, Magdalena, Felisa, Francisco, Dory, Miguel, Juana, Pedro, Julio, Miguel, Ismael, un servidor...

 También les cuento, que durante el trayecto o recorrido, no vimos ni de lejos una sola cabra, y la razón más clara de ello es su desaparición, es que no se vio ni una cagarruta por todos esos lugares de Inagua y ad látere.

 Muchos de los lugares que atravesábamos fueron cincuenta años atrás, terrenos donde se sembraba además de trigo, toda clase de granos y hortalizas, y testigo de ello, aquellas paredes, que ahora desgracian y arruinan los pinos.

 Sorprendía negativamente, cómo el kabildo con equipos de arquitectos, diseñaban ridículos escalones, empedrados, paredes, bordes, etc. de piedras donde sobraba todo ese trabajo y pérdida de dineros en partidas muchas veces millonarias, para estropear el caminar, ya que los que van por ahí, evitan esas reconstrucciones de senderos.

 Llamó muchísimo la atención el silencio o muerte del campo, al no escucharse el menor sonido emitido por ninguna ave, ni otro animal, y mucho menos la voz de nadie, ni siquiera de lejos.

 Curioso, que los únicos con los que nos encontramos o cruzamos por los caminos fue ingleses, holandeses, y gentes de fuera; a los nuestros, como que eso de hacer senderismo, les pesa muchos los pies.

 Por supuesto, que sí apreciamos y mucho los buenos olores de la flora autóctona, que perfumaba el aire, dándole mayor pureza, y tanto que después de la salida, nos duchamos a la llegada a casa, pero no nos cambiamos de ropa, para seguir de alguna manera en el campo.

 Es hermoso comprobar, que no nos separa la edad, y así a pesar de las distintas procedencias, y las diferentes edades –que en esta ocasión oscilaron entre los 13 a los 70 años-, la fraternidad y la unión son perfectas, en armonía y diálogo.

 No falta la voz del que reivindica: libertad, justicia, responsabilidad, ante tanto acoso, injusticia e irresponsabilidad haciéndose crítica positiva de corruptelas, abusos, falsos, etc., cayendo el peso de las conversaciones –en gran parte- sobre las autoridades.

 Tal vez, lo más bonito de todo fuera –entre otras actitudes y hechos, al margen de paisajes, arqueología y demás, el compartir, fraguando así una hermandad que nos fortalece y llena de gozo y alegría, fortaleciendo la amistad y al grupo, que en cada salida, crece.

 Ya quedó a más arriba, lo del paisaje, las bellezas descubiertas de rincones, de lugares, de horizontes, de montañas y riscos, de lomas y laderas, de paredes construidas por los guanches, para separar terrenos y ganados, y un largo etcétera según sensibilidades y gustos y en todo caso, ampliando geografías, geología, etnografía... ¡y tanto!

 El asombro de descubrir a lo lejos aquel trozo –grande- de terreno, verde (plantado de papas), en un entorno de árboles frutales, bordeado por los cuatro costados de los estériles y malditos pinos, que caídos por los vientos, nos mostraban su putrefacción y deshechos, sin tea ni madera. Alguien dijo, que: “¡ni para fuego valen!”; a lo que añadí: “¡por la  que hacen!”

 Tanto a la ida, como a la vuelta, y a pesar de los adelantamientos y cambios de velocidades, nunca nos separamos en la carretera, yendo siempre los coches en pegada caravana, que nos unía a pesar de las cuatro ruedas de los vehículos.

 Se puede decir, sin peligro de equivocarnos, que hacíamos un viaje hacia nuestra propia historia, descubriendo y aprendiendo, recordando y comprobando sobre nuestro pasado, sobre nuestros orígenes y contemplando las huellas de los que nos precedieron.

 En cuanto a lo anterior, es de poemas, las caras de asombro y de admiración de los participantes, al descubrir y estar delante de esas magníficas –que quiere decir “grandes”- obras de los guanches primeros.

 En todo ello, un mínimo de normas, para el éxito de la expedición: no separarse del grupo, estar siempre por tanto cerca unos de otros, sin separarse del mismo. No tomar ninguna iniciativa fuera del responsable, como comer antes y separado de los demás; y sobretodo, ni tocar nada de lo que visitamos, si se trata de yacimiento arqueológico: ver y no tocar.

 La única prohibición es la dicha, que por su importancia repito: no se deja tocar absolutamente nada de lo visitado; ni subir sobre pared alguna, ni recoger ningún resto (cerámica, huesos, piedra, etc.).

 Para cada uno, su mejor compañero, fue el palo, que cada uno lleva, como tercera pierna que tanto ayuda a la hora de caminar, y es apoyo, y es seguridad y es impulso.

 Lo que no se puede evitar y es de alabar, son los subgrupos, que por afinidad de sexos, edad, intereses, señoras, etc., se forman, sin que suponga un separarse sino lo del refrán, que sin rechazar la Inter.-relación: “cada oveja con su pareja”.

 Y..., es mucho lo que queda por decir, pero todo esto, no es para contarlo, sino para vivirlo. Nuestra próxima salida será el 25 de este me, a tres semanas de la última salida –en esta ocasión- , para que se sume al grupo alguien que nos viene a acompañar desde Holanda (Bertrán, un joven que viene desde tan lejos con esa finalidad).

 El Padre Báez.



POPURRÍ 400:

En el Año de la Fe (24): Para la Fe, se pide su aumento.

 

Sobre mi tesis (400):

LA EXPERIENCIA MEXICANA / CONCLUSIÓN-SÍNTESIS / ÍNDICE.

 

¿Qué ministro tabaibero en Madrid...

... se ocupa de agredir fijo a su gobierno tabaibero?

 

Una pista...

... fue vicepresidente con el actual presidente.

 

Pasa que quería ser presidente...

... y se tuvo que conformar con ser ministro.

 

Los bancos...

... nos están dejando sin casas, y el gobierno les ayuda.

 

Cada vez, oigo más lo de...

... “¡no vuelvo a votar!”

 

¿Por qué será...

... ustedes qué creen?

 

Me asombra oír en la radio –y leer en algún periódico- que una señorita a punto de cumplir 18 años...

... es considerada una niña (una menor).

 

¡Ni siquiera la tratan de muchacha...

... joven o chica!

 

¿Acaso no sabe una niña de casi 18 años...

... a dónde debe o no entrar?

 

¿Los padres, no tienen ya control...

... ni educan a sus hijos?

 

“... quienes se consagran a la educación de los hombres, sobre todo de los jóvenes, o tienen por misión educar la opinión pública consideren como su mayor deber el inculcar en todas las mentes sentimientos nuevos, que lleven a la paz. Es necesario que todos convirtamos nuestro corazón y abramos nuestros ojos al mundo entero, pesando en aquello que podríamos realizar en favor del progreso del género humano si todos nos uniéramos...” (De la Constitución pastoral Gáudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, del Concilio Vaticano segundo).

 

¿Por qué echan tantos balones fuera...

... sobre lo mismo, sin más, habiendo otras muertes?

 

Si no tengo la edad, y entro en un lugar prohibido a mi edad...

... ¿de quién es la culpa?

 

¡Ah, sociedad...

... hipócrita!

 

¿Abierto el plazo para fiestas navideñas?...

... ahora me entero, que para celebrar la navidad en casa haya que pedir permiso.

 

Mientras un periódico nos enseña cada semana un yacimiento en fotos...

... con un servidor cada 15 días, vamos a visitar un yacimiento en persona.

 

Ya saben, que los artesanos...

... juegan con los aperos de trabajo, haciéndolos en miniaturas, como adornos.

 

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“... Dios como un almendro con la flor despierta...” (Del himno de Vísperas).

 

“... un becerro de tu casa..., un cabrito de tus rebaños..., miles de bestias en mis montes..., carne de toros..., cabritos...” (Salmo 49).

 

“... desde el aroma y el árbol...” (Del himno de Laudes).

 

“... cuando atraviesan áridos valles, los convierte en oasis, como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones...” (Salmo 83).

 

“... forjarán arados..., podaderas...” (Del cántico de Isaías).

 

“... vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles...”(Salmo 95).

 

“... dueño de la viña y de los sembrados...” (De la oración de Sexta).