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09:40h. sábado, 24 de julio de 2021

Cuba, Venezuela, España, la UE y la Copa Mundial del felpudo - por Federico Aguilera Klink, con un texto de Eduardo Galeano enriquecido con imágenes de El Roto

 

FRASE KLINK

Cuba, Venezuela, España, la UE y la Copa Mundial del felpudo - por Federico Aguilera Klink, con un texto de Eduardo Galeano enriquecido con imágenes de El Roto

En su libro ‘Espejos: una historia casi universal’, Eduardo Galeano escribió un breve texto titulado Fidel. 

Merece la pena releerlo en estos momentos en los que el gobierno de EEUU y sus caniches vasallos de la UE, y de medio mundo, defensores de una supuesta democracia de matones, les obliga a exigir democracia “de verdad” a Cuba, Venezuela y otros países.

Por supuesto estas lecciones de democracia ni las practican EEUU ni sus caniches, ni se atreven a ponerlas en práctica. Es más, ni se les pasa por la cabeza no sea que los que mandan de verdad les monten una campaña “democrática” de comunicación e intervención que les deje fuera de juego.

EL ROTO HUMÍLLATE

Ahí tenemos a marxistas grouchianos como Borrell, obediente como él solo desde hace décadas y a Pedro Sánchez, que tiene obligatoriamente que incorporar ministros comisarios de la Banca, dando ejemplo de democracia caniche. Ambos compiten en la Copa Mundial del Felpudo, sumisos y sometidos pero “exigiendo”, en el fondo, que los países con dignidad se arrastren, también, por el felpudo. A eso llaman democracia. Y los de las cloacas, ladrando a más no poder.

fidel galeano

FIDEL - por Eduardo Galeano

Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad. Y en eso sus enemigos tienen razón.

Sus enemigos dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el ‘Granma’, ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo.

Y en eso sus enemigos tienen razón.

Sus enemigos dicen que ejerció el poder hablando mucho y escuchando poco, porque estaba más acostumbrado a los ecos que a las voces.

Y en eso sus enemigos tienen razón.

Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión, que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados, que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor.

Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.

Y no dicen que esta revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser. Ni dicen que en gran medida el muro entre el deseo y la realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial, que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarización de la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene un problema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse.

Y no dicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta.

Y sus enemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colega suyo de los campos de Castilla.

 

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* La casa de mi tía agradece la gentileza de Federico Aguilera Klink

FEDERICO AGUILERA KLINK RESEÑA

 

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