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jueves, 07 de julio de 2022 08:29h.

La Cumbre de Las Américas y las orejas del lobo  por Julio Yao Villalaz

F J Y

La Cumbre de Las Américas y las orejas del lobo  por Julio Yao Villalaz*

Si se me preguntase hacia dónde van América Latina y el Caribe, vacilaría en contestar. Si la pregunta fuese, ¿hacia dónde debe ir la región?, respondería: Latinoamérica y el Caribe deben aproximarse a los países que demuestren el mayor respeto por el derecho internacional.

Después de todo, nuestros pueblos son poseedores de una cultura occidental que se precia heredera de Grecia y Roma.

Latinoamérica vivió una época de oro del derecho internacional después de la Segunda Guerra, cuando juristas tronaban con la elocuencia de quienes no temían ser abucheados. Fue en esa época cuando un Ricardo J. Alfaro sostenía ante la ONU que la Zona del Canal de Panamá carecía de derecho a la autodeterminación nacional.

En aquellas épocas fueron desarrollados algunos de los fundamentos que se originaron en la epopeya bolivariana y que suelen adscribirse al Derecho Internacional Americano, base del llamado Sistema Interamericano o Unión Panamericana, que degeneró en la Organización de Estados Americanos.

El llamado Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca o “Pacto de Río”, un instrumento de EUA que quiso emular a la OTAN, fue uno de los esperpentos nacidos en esa hornada.

Desde entonces, mucha agua corrió bajo el puente. El amplio movimiento por la descolonización, que ha tenido un fuerte impacto en la ONU y en el desarrollo del derecho internacional, ha propiciado la aparición de miríadas de comunidades que exigen nuestra atención.

Los juristas de otrora han ido desapareciendo. No nos referimos a los políticos de siempre (Churchill, Reagan, Kissinger), sino a los verdaderos hacedores y pensadores de normas jurídicas relevantes.

Mencionemos al notable jurista soviético, Nikolai Ushakov, miembro de la Comisión de Derecho Internacional, embajador en Suiza (nuestro Maestro) y al Dr. Manfred Lachs, de Polonia, ex presidente de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, padre del Derecho del Espacio, con quien compartimos denuncias contra EUA y la OEA antes de la invasión en 1989.

EUA es hoy un renegado absoluto del derecho internacional, al punto que podemos señalarlo como verdadero paria que no solo propicia sin contemplación el uso de la fuerza sino que es, él mismo, la personificación más genuinamente auténtica del uso de la fuerza bruta en las relaciones internacionales.

Triste destino del país que, siendo la potencia más poderosa de la Tierra y teniendo todo a su favor para configurar un mundo en paz y desarrollo, ha dilapidado todos sus recursos y credibilidad en la siembra de guerras (Irak, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria) dejándonos decenas de millones de muertos, heridos, discapacitados y desplazados, guerras de las cuales no ha ganado una sola, salvo la de 1989 que ganó a Panamá, que no fue guerra sino masacre, toda vez que nuestro país carecía de fuerza armada, en tanto que las pocas que tenían fueron, previo a la invasión, desmanteladas, desactivadas y boicoteadas por agentes traidores al servicio de EUA.

EUA es el único país que no ha suscrito ni ratificado ningún tratado de derechos humanos; que no es parte de la Convención del Derecho del Mar, si bien se ha apoderado a la brava de todos los océanos, tal como el Indo-Pacífico, hoy saturado de naves de guerra de EUA, Reino Unido y Australia (AUKUS), que apuntan contra China.

EUA es el único país que ha abandonado la prohibición de armas biológicas secretas, de las cuales tiene más de doscientos laboratorios fuera de su territorio, siendo denunciado sin respuesta por Rusia y China. EUA es el único país en abandonar explícitamente el derecho internacional (George Bush, hijo; Bill Clinton, Donald Trump).

EUA, el campeón de las derrotas, quiere una mal llamada “Cumbre de las Américas” (6 al 9 de junio de 2022), que promete ser un espectáculo grotesco y ridículo en el cual el lobo se sentará rodeado de sus ovejas.

No todos los miembros fueron invitados. Muchos que sí lo fueron ya han declinado. Otros solo enviarán a sus cancilleres, una forma de demostrar desprecio por una cumbre que deja por fuera a Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Es un mal momento para pretender una unidad y un consenso de América Latina y el Caribe en apoyo a EUA por su actual conflicto vía Ucrania contra Rusia y, más allá, contra China. Todo lo contrario: lo único que pretende EUA es dividir y debilitar a la América Latina y el Caribe para involucrarnos en una guerra de agresión en Ucrania que solo busca satanizar a algunos de nuestros pueblos.

No deja de ser cruel paradoja que la región más atropellada por las potencias coloniales de la época —Reino Unido, Japón y Francia, entre otras— durante el siglo XIX y el XX, incluyendo la Revolución Bolchevique de 1917, sean las más apegadas al derecho internacional. Esas potencias son la Federación Rusa, que invoca los artículos 39 y 51 de la Carta de la ONU, para sustentar su Operación Militar Especial en Ucrania; y la República Popular China, que defiende su soberanía en Hong Kong, Taiwán y Xinjiang y pide un alto a la guerra.

Su propuesta y defensa del nuevo orden multipolar que desplace al hegemonismo unilateral es la más clara contribución al derecho internacional, y hacia allá debemos encaminarnos.

* Gracias a Julio Yao y a la colaboración e Franklin Ledezma

JULIO YAO RESEÑA

 

MANCHETA MAYO 22