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13:56h. Sábado, 23 de Septiembre de 2017

Democracias y demócratas homologados - por JC Martín

 

JC MARTÍNAsí las cosas, uno se encuentra que poner urnas en Venezuela es dictadura y no dejar ponerlas en Cataluña es legalidad democrática. Se encuentra con que el parlamento catalán no representa a la soberanía del pueblo, pero un rey que no ha pasado por votación alguna en España es jefe del Estado, cual jeque en la muy democrática Arabia Saudi. Se encuentra con que si un terrorista venezolano mata con una bomba a dos servidores públicos es entendíble, pero si pides reparación y justicia para quienes aún están enterrados en fosas comunes en distintos lugares del Estado español y de Canarias eres un radical.

Democracias y demócratas homologados - por JC Martín *

Qué ingenuo he sido siempre. Pensaba que esto de la dialéctica y el intercambio sano de pareceres podría conducir a arrojar luz, información y verdad donde existiera oscuridad, distorsión o mentira sobre algún asunto.

Con el tiempo, he comprendido al fin que eso, el sentido último de la dialéctica, es una entelequia, una aspiración baldía, un esfuerzo inmenso e inútil cuando las posiciones se convierten en cuestión de fe, se asientan en dogmas o simplemente responden a un estrecho margen que alguien ha homologado previamente como el bien, lo normal, lo establecido, lo moderado.

Así las cosas, uno se encuentra que poner urnas en Venezuela es dictadura y no dejar ponerlas en Cataluña es legalidad democrática. Se encuentra con que el parlamento catalán no representa a la soberanía del pueblo, pero un rey que no ha pasado por votación alguna en España es jefe del Estado, cual jeque en la muy democrática Arabia Saudi. Se encuentra con que si un terrorista venezolano mata con una bomba a dos servidores públicos es entendíble, pero si pides reparación y justicia para quienes aún están enterrados en fosas comunes en distintos lugares del Estado español y de Canarias eres un radical.

Y es que esto de la homologación de lo bueno y el repudio de lo diferente, suena más a un autoritarismo a escala global que a libertad, suena más a logotomia intelectual que a verdad de la buena.

Personalmente ya no creo en los medios de comunicación, si acaso en uno o dos periodistas con criterio propio. Les digo más, en función de lo que digan esos medios me inclino a pensar que la verdad se esconde en el lado que ellos atacan o les es contrario. Prefiero equivocarme en mi juicio a que alguien forme, deforme, manipule mi pensar o sentir sobre algo. No creo en democracias y demócratas que lo son de boquilla, de chequera, de chiquero, de basurero institucionalizado. Son demócratas dromedario, de mirar la joroba ajena y no la propia. Demócratas de caverna, negociantes y piratas que mercadean con voluntades y votos de otros para interés propio o el de su clan.

Cada vez que les oigo oír de Constitución ya no pienso en educación, libertades, derechos o sanidad, porque sé que ellos están pensando en lo que les salga a ellos de sus santos cojones. Para integristas ellos, para radicales ellos, para dictadores ellos, que ya han perdido todo reparo a reprimir a quienes no pensamos como ellos.

* Del muro en FACEBOOK de JC Martín

JC MARTÍN