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23:35h. lunes, 30 de noviembre de 2020

Despertemos, amigos: nos utilizan - por Erasmo Quintana

 

FRASE ERASMO

 

Despertemos, amigos: nos utilizan - por Erasmo Quintana *

Ante la aspiración de diferentes colectivos ciudadanos y organizaciones que demandan se revise la actual Ley Electoral, el partido en el Gobierno canario ha sido bastante claro y contundente: “No se revisará ni modificará una coma de la vigente Ley”, viene a decir, porque según sus representantes es imposible mejorarla. ¿Habrá que explicar el interés en que no se mueva nada de la misma? A los insularistas les viene como anillo al dedo: llevan gobernando la Comunidad más de veinte años con más escaños, pero menos votos que el PSC y el PP. ¿La razón? que se han adueñado, mediante el “yo te doy, tú me das”, del voto de las islas con menos habitantes, donde cada sufragio está supervalorado con respecto a los de las dos islas más pobladas. El más despistado entiende que algo que les funciona de maravilla al insularismo retrógrado, ¿cómo cambiarlo? ¿estamos locos?

Sesudos personajes están empecinados en que la solución consiste en bajar las barreras o topes para acceder al Parlamento porque, entienden, que así pueden entrar más partidos, de suerte que ello coadyuva al fomento de toda clase de populismos. La solución que pretenden es crear más problemas, porque hablamos de un sistema que incentiva el insularismo, ese que tanto daño hace a todos los canarios. No sé si mis amigos han caído en la cuenta de que hoy por hoy, cuando votamos, lo hacemos a la Isla, no directamente a la Comunidad Canaria, esto es, nuestra Nacionalidad, no eligiendo directamente entre todos al presidente que nos gobernará. Al votar la plancha de mi circunscripción (mi Isla), y hay siete, elegimos a siete cabezas de lista, siendo esto, con la Triple Paridad, el endiablado Insularismo que nos corroe, enfrenta y divide.

DIFERENCIAS ELECTORALES CANARIAS

Con una Ley Electoral de nueva planta que sustituya por completo el bodrio actual, se acabaría de raíz con el Pleito Insular, tan nefasto (separa a los canarios en vez de unirlos) y cansino durante siglos. Esto de la “Plataforma por una Ley Electoral Regional Única”, que propone Antonio Aguado, hay que tomarlo en serio. CANARIAS MARNo obstante, soy consciente de la ardua, ímproba lucha, que sería necesario emprender, porque los que tienen la sartén por el mango hace más de dos décadas, gobernando y beneficiándose a perpetuidad de las imperfecciones de esta Ley, unas veces con el apoyo del PSC y otras con el PP (en este momento con los dos), nos lo van a poner muy difícil, si no imposible, porque cuentan de antemano con nuestra proverbial pasividad de corderitos mansos y gregarios. La experiencia británica de Antonio le ha inspirado su idea de cambio para cohesionar, uniendo firmemente ocho Islas desperdigadas, derramadas, separadas en medio del mar, del sonoro Atlántico, que cantara Tomás Morales.

Ese ver a nuestra nacionalidad no isla a isla, sino como un todo homogéneo, supone eliminar de raíz el insularismo perverso, castrante y lleno de frustración. La Ley Electoral de nueva planta introduce los distritos en lugar de las circunscripciones insulares actuales, eligiéndose un diputado por cada uno de ellos. En el supuesto de implantarse aquí este sistema España contaría con 350 distritos y Canarias con 60, pudiendo alcanzar los 70. Cada distrito, pues, dispone de un diputado que es elegido, y llegado el caso, incluso por un solo voto de diferencia. El mismo está en contacto directo y permanente con los vecinos, ayudándoles a solucionar sus problemas. Implanta la paridad de sexo en las listas (cremallera), y posibilita que el presidente pueda disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones. Este sistema, mucho más democrático y participativo, obliga a los partidos a presentar los mejores, más capaces y cercanos a la población, porque además obliga a estos diputados, representantes de los vecinos, a mejorarse día a día si quieren ser elegidos nuevamente. Es decir, que se ganan el sueldo.

Reconozco la dificultad que es traer aquí la cultura anglosajona, esa que hizo que el presidente de aquel Parlamento dimitiera cuando utilizó sus dietas para arreglos del baño de su vivienda; o un diputado mienta involucrando a su esposa en una infracción de tráfico, ambos casos con pena de cárcel, y teniendo que dimitir. Pero si nos diéramos esa nueva Ley electoral, eliminando de paso los pornográficos aforamientos, el fenómeno de la corrupción generalizada comenzaría discurriendo por otros senderos, llenos de la ética que levanta muros contra las corruptelas en el manejo de los intereses generales públicos; dicho más claro, en el bienestar de todos. Ya hay movida en el Parlamento para “modificar” la Ley Electoral. Estén despiertos, mis amigos: nos volverán a utilizar en su provecho.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Erasmo Quintana

ERASMO QUINTANA RESEÑA