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10:39h. Lunes, 15 de Octubre de 2018

El diablo son las cosas - por Nicolás Guerra Aguiar

 

FRASE AGUIAR

 

El diablo son las cosas - por Nicolás Guerra Aguiar *

obispo san sebastián munilla“¡El diablo son las cosas!”, escuchaba en Gáldar a lo largo de mi infancia. Y me viene a la memoria porque el obispo de San Sebastián, en el ejercicio de su libertad de expresión no incluida en la ley Mordaza de 2015 (¿hasta cuándo esta ley, Ciudadanos?), distingue dos feminismos: el femenino y el radical o de género. El primero busca la igualdad jurídica y legal entre hombres y mujeres (corresponde al inicial significado que registra el Diccionario, RAE). El segundo -aunque se acerca más al derecho a la libertad- es contrario a la ética de tal autoridad religiosa y muy peligroso. Consecuentemente, lo anatematiza.

democio dinero  Viene definido -según el señor obispo- por la defensa del “aborto libre y gratuito, el lesbianismo y el apoyo a la anticoncepción”. Pero no es solo acción directa de la mujer, no: con diablesca habilidad disimulada por su naturaleza angélica, "el demonio ha metido un gol” al feminismo femenino. (Eva, mujer, fue el primer ser humano pecador.)

 El señor obispo no lo duda: Satán está íntimamente relacionado con el feminismo de género. ¿Y cómo lo hace? La respuesta la CATECISMO TRENTOtiene el señor Fortea, sacerdote, en Summa Daemoniaca -‘Suma de cuestiones relativas al demonio’-: el demonio tienta; les sugiere a los hijos de Dios cosas que los alejen del Creador. (Ya lo tuvo claro el Catecismo de Trento: Lucifer no se acerca a los pecadores, a fin de cuentas reside en ellos. Se dirige a los justos, a quienes aborrece; “y continuamente arma asechanzas para hacerlos caer”.)

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DIABLO BAILE   Pero hay algo que no me encaja: si el diablo es “una existencia de carácter íntegramente espiritual”, ¿cómo podría acercarse a la voluntad de un ser humano y torcerla? ¿Usa poderes sobrenaturales? Y si el pecador es un ser ya caído en desgracia, ¿será porque la fuerza de Satán supera infinitamente a la suya?

 

   Por tanto, como el diablo mueve los hilos de este segundo feminismo (incluye el aborto como “genocidio femenino”), el señor Munilla arremete con ímpetu contra el feminismo radical y pregona que el cristianismo es un gran valedor de la dignidad femenina, pues MALTRATO MUJERdefiende la monogamia y rechaza el divorcio. No obstante, ¿pueden sentirse defendidos por tal cristianismo mujeres y hombres que ansían el cese de la unión conyugal por razones como el maltrato físico o psicológico, la infelicidad o la indiferencia hacia su pareja, único obstáculo para recuperar dignidad y libertad y rehacer sus vidas? (Debería preguntarles a las 5676 parejas canarias que lo obtuvieron en 2017. Cuatro mil en Euskadi donde, además, ocho de cada diez parejas solo contrajeron matrimonio civil. )

YO DECIDO   Este tsunami destructor de la más pura esencia femenina gracias a la inteligente actuación de Satán, ¿acaso podría relacionarse con la segunda definición de feminismo (‘Movimiento que lucha por la realización efectiva’ de esa igualdad)? Pues realización efectiva, en pureza lingüística, significa ‘comportamiento real, verdadero’. Es decir, inalienable derecho de la mujer a decidir por sí misma sobre su cuerpo; a compartirlo con la pareja; a disfrutar física y espiritualmente con ella y a buscar el embarazo cuando lo considere pertinente.

DERECHO A DECIDIR

RADIO MARÍA ESPAÑA  Obviamente, vaya por delante mi máximo respeto a las palabras del señor obispo, Excelencia Reverendísima según el protocolo eclesiástico. Defiendo la constitucional libertad de expresión y, por tanto, el derecho que lo protege para formularlas desde Sexto Continente, programa de Radio María España, emisora asociada a la Familia Mundial de Radio María, “instrumento […] que vive su espíritu misionero en la Iglesia Católica”.

   Pero, a la par, reclamo mi derecho –si hasta ahora se mantiene invariable tal reconocimiento constitucional- a expresarme en la misma línea de libertad de la cual hace uso el señor Munilla. (Oportunidad esta, por cierto, en apariencia muy desaprovechada por el Excmo. y Rvdmo. Sr. obispo -tratamiento también incluido en el protocolo eclesiástico- cuando injusticias sociales, inmoralidades del poder, abusos, tropelías, robo al Estado, dictaduras, asesinatos en nombre de la libertad, genocidios en Oriente Medio, violencia sexual a menores… están a la luz del día. Y de quienes quieran verlos, claro.)

OBISPA INGLESA   La mujer, en efecto, es igual al hombre jurídica y legalmente (feminismo femenino). No puede ser discriminada por su condición femenina. Por tal razón Reino Unido, Alemania, Noruega… e incluso países en apariencia menos desarrollados (Kosovo, Lituania…) son gobernados por mujeres. (La señora Merkel, por cierto, va camino de su cuarto mandato.) La Iglesia anglicana admite mujeres en el sacerdocio: hoy son casi un tercio solo en Gran Bretaña e, incluso, en 2014 una de ellas fue elevada a la condición de obispo. Sin embargo, la estructura de la Iglesia católica está formada exclusivamente por hombres.

   Más: varias Iglesias cristianas consienten el aborto. La anglicana, hasta las 28 semanas de la concepción. La metodista deja en la mujer la decisión final. Para una corriente luterana varios aspectos pueden justificarlo: la salud de la madre, estabilidad psicológica y económica, el grado de desarrollo del feto… El Corán (libro sagrado de los musulmanes) estima que si para salvar la raíz (la madre) de una planta (el embrión) esta debe sacrificarse, debe hacerse. Los budistas también lo justifican por la misma razón. En lo civil, y en España, el artículo 14 -“Interrupción del embarazo a petición de la mujer”, Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo.

   No obstante los ejemplos anteriores, el señor obispo -insisto- está en su derecho de exponer y justificar sus opiniones, rigurosamente respetables. Pero de ahí a intentar imponerlas como en la dictadura franquista media un espacio ocupado por la libertad decisoria de la mujer y su conciencia como ser libre y adulto, aspecto este muchas veces defenestrado.

   Y para rizar el ensortijado rizo, el señor obispo considera a la mujer como una simple máquina reproductora de futuros trabajadores que nutrirían el sistema de pensiones: "El sistema […] no es sostenible si no se reactiva la natalidad, y para esto hay que proteger la dignidad de la mujer en su maternidad". Es decir, la mujer que no pare mano de obra no le vale a esta sociedad. ¡El diablo son las cosas!

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* La casa de mi tía agradece la gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

NICOLÁS GUERRA AGUIAR RESEÑA