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13:22h. domingo, 25 de octubre de 2020

El disputado voto de las feministas - por Reis A. Peláez

 

REIS A PELÁEZ

El disputado voto de las feministas - por Reis A. Peláez, coordinadora del Partido Feminista de España en Asturies, miembra de la Comisión Política del PFE *

Con permiso de Miguel Delibes

En el día de ayer, 18 de junio de 2020, la incansable feminista Lidia Falcón fue Trending topic en la red social Twitter. ¿Por haber logrado difundir su mensaje radical y mover de una vez por todas al movimiento feminista de este país para derribar las raíces del patriarcado? No. Ha sido tendencia por haber sido la diana de todos los ataques de diferentes grupos del panorama twittero, entre quienes se encuentran las que se autodenominan feministas radicales. Se preguntarán desde cuándo Lidia Falcón ha abandonado su radicalidad. Yo les respondo: no la ha dejado. Esta guerra desatada es respuesta a un artículo titulado “El engrudo ideológico del género” publicado en el medio digital ultracatólico Actuall. La polémica ha venido, aparentemente, por el mensajero. 

Pero, en realidad, ¿a qué vienen todos estos ataques?

Una se pregunta si es su condición de mujer, de marxista o de feminista lo que mueve tanta animadversión contra ella, porque una, de frágil memoria, no recuerda este revuelo cuando Pablo Iglesias participaba en debates en la cadena televisiva Intereconomía, tan ultracatólica como el medio en el que Lidia publicó su artículo. Está claro que lo que subyace en el veneno vertido contra una feminista que tanto ha hecho por las mujeres es algo más que el medio en el que da luz a su mensaje.

En primer lugar, creo que es importante hablar del contenido del artículo, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de las mujeres que afilan sus armas contra la que, precisamente, tanto ha conseguido para que puedan tener esas armas no lo han leído; porque las que sí lo han leído han movido las piezas en una jugada maestra para poner de acuerdo, por una vez, al patriarcado troyano que representan las pseudofeministas de Podemos y las radicales, otrora tan enfrentadas, contra Lidia Falcón y el Partido Feminista de España, quizá porque puedan presentar un peligro. El escrito tan vilipendiado es una crítica férrea a todos los partidos políticos con representación en los diferentes gobiernos, nacional, autonómicos…, especialmente al PSOE, por su inacción hasta fechas postreras con respecto a las diferentes leyes que fosilizan en nuestros códigos el dislate de las teorías queer. Reprocha que hayan permitido avances legislativos en lo que se refiere a la identidad de género en diferentes comunidades autónomas a la vez que hace un llamamiento a la unión entre diferentes fuerzas políticas, tanto de derechas como de izquierdas para frenar la ley trans que pretende el gobierno de las manos de Podemos. Destaca la reprobación que hace de las feministas socialistas y es ahí donde está el germen de todo lo ocurrido en la red social ayer.

Para entenderlo mejor, hagamos un poco de Historia (muy poco, no es el momento ni el lugar de hacer un repaso histórico del feminismo). A lo largo de la mayor parte de la reciente trayectoria monárquico-parlamentaria de nuestro país, las feministas del PSOE han obrado un gran protagonismo mediático e institucional en la lucha feminista. Una de las grandes consecuencias de tal exposición ante la opinión pública se puede rastrear en el voto feminista que tantas veces ha ido con la nariz tapada a dicho partido. Hay que decir que a esto se une también el desprecio tan inadecuado de la auténtica izquierda a la lucha de las mujeres. Dichas feministas se han visto en innumerables ocasiones perdidas ante la traición de las políticas del PSOE  a la causa de la izquierda. Estas traiciones se traducen en 23 años de gobierno al dictado de los grandes poderes capitalistas: durante los gobiernos del PSOE hemos visto cómo el sueño de una posible República se desvanecía, cómo se nos metía en la OTAN con engaños y deslealtad a sus votantes y cómo las trabajadoras y los trabajadores han ido perdiendo paulatinamente derechos con consecutivas reformas laborales. A esto hay que añadir su política ¿feminista? que comentaré más adelante.

Así estuvimos décadas hasta que, en el fango de una recesión económica acompañada de unos años de escasez desconocidos hasta entonces por un sector de la población, nació y creció un partido populista, Podemos, que acaparó gran parte del voto de la izquierda. Entre esos votos, estaban los de aquellas feministas huérfanas parlamentarias que conocían muy bien tanto la explicada anteriormente traición del PSOE a las políticas de izquierda como la de IU a las políticas feministas. Sin embargo, en este panorama político, las pobres feministas hartas se encuentran con que la formación morada declara en alguna ocasión que no es ni de izquierda ni de derecha, en otra se confiesa peronista… y, lo que es peor, introduce en el feminismo el virus de las teorías trasmisóginas queer. Ante esto, el PSOE se frota las manos: otra vez el voto feminista puede ser suyo.

Y en este absurdo páramo de representación parlamentaria feminista, se siguen las luchas en la calle. La reacción feminista a las teorías transgénero no tardó en llegar y una vez más las feministas del PSOE se enarbolan en la cabeza del movimiento de reacción agrupado en una misma familia radical, donde luchan abolicionistas del negocio de la violación (prostitución, pornografía), perseguidoras del alquiler de vientres, y frente duro contra las el borrado de las mujeres que supone la teoría queer.

Volviendo a un tema anunciado más arriba, el PSOE, donde militan estas radfem que capitanean la corriente radical ahora, durante los susodichos veintitrés años de gobierno ha llevado a cabo políticas feministas… Un momento, ¿ha llevado a cabo políticas feministas? Veamos: ¿Ha abolido la prostitución? NO. ¿Lo está haciendo ahora que gobierna o ha mostrado intención de hacerlo? NO ¿Ha legislado para detener el feminicidio que asuela nuestro país? NO, ha consensuado, en su lugar, con la derecha una ley insuficiente que ha dejado 1000 víctimas mortales desde que está en vigor. En cambio, ¿ha introducido tanto en el discurso feminista como en la literatura legal el término inventado “género”? SÍ, usa continuamente el “palabro”, sinónimo absoluto de patriarcado, cuya finalidad es terminar con la lucha política feminista. ¿Ha aprobado o apoyado el PSOE leyes autonómicas que abren las puertas a la llamada identidad de género? SÍ. ¿Ha introducido por la puerta de atrás la identidad de género en su propuesta legislativa para educación, la LOMLOE? SÍ, en diferentes puntos del documento se refiere a ella. 

Y aún cabe otra pregunta, que levanta todavía más heridas: ¿qué han hecho esas feministas del PSOE en todo este tiempo para fomentar políticas feministas en su partido cuando está en el gobierno? NADA. Hacen un playback moviendo los labios con la voz de su amo, cual muñecas de ventrílocuo. No las oímos enfrentándose a las altas jerarquías de su partido por no haber legislado en favor de la abolición de la prostitución, por no haber reformado la LIVG, cambiando su nombre e incluyendo todas las violencias…

Estas y otras lindeces viene denunciando el PFE, el único partido feminista registrado en este país, desde hace años. Cuando una mujer se desliga de los santos “señoros” que nos intentan gobernar en la actividad política, como hizo Lidia Falcón con el PC, sabe que se verá expuesta toda su vida a los disparos del patriarcado, proferido muchas veces, como en esta ocasión, por sus propias damas. Sabe que le espera un camino de incomprensión y aislamiento. Y eso es lo que vive el PFE y lo que nunca les ocurrirá a las sumisas feministas ¿radicales? del PSOE.

El veneno de las socialistas (qué trabajo me cuesta llamarlas así) responde a una razón de batalla política. No van a permitir que nadie las desenmascare ante las posibles votantes de su partido. No van a tolerar que se sepa que los avances feministas de este país, como la redacción del artículo 188 del código penal (que prohibe el proxenetismo), las leyes del aborto… no son un logro exclusivo de su partido, sino la respuesta parlamentaria a las demandas históricas feministas por las que luchó, entre otras, Lidia Falcón. No van a consentir que se conozca que la lucha feminista solo puede triunfar si está en las cámaras que legislan y ejecutan y que tendrían más éxito si un auténtico partido feminista estuviera presente. Muy al contrario, intentan y logran poner al movimiento feminista contra el único partido feminista que hay en este país, no vaya a ser que algún día logre presentarse a unas elecciones y les pueda robar votos. 

Mientras las señoras del PSOE lanzan sus dardos patriarcales y llaman a sus filas a todo el movimiento feminista contra Lidia Falcón y el PFE, alejando el movimiento del feminismo marxista defendido por estas y acomodándolo en el feminismo liberal profesado por aquellas, nos siguen asesinando (45 en lo que va de año), nos siguen violando, nuestras parejas siguen ejerciendo infinitas violencias contra nosotras, seguimos siendo objetos, seguimos cobrando menos, se siguen vendiendo los cuerpos de niñas y jóvenes… y el patriarcado, observador satisfecho, sigue creciendo fuerte y poderoso sin que nadie ose arrancar sus raíces.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Reis A. Peláez

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