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21:12h. Martes, 28 de enero de 2020

Ecuatoriano, venezolano y latinoamericano - por José Manuel Castellano

 

 

FRASE CASTELLANO

Nota de Chema Tante: Con el alma sobrecogida por los acontecimientos en Venezuela, ante los que solamente cabe desear que al fin pueda encontrarse la fórmula de entendimiento, tenemos también la mirada estremecida puesta sobre los episodios de xenofobia de los que es víctima la emigración venezolana. Una emigración, que no se olvide, motivada principalmente por motivos económicos. El profesor canario en Ecuador, José Manuel Castellano nos ofrece su impresión sobre la oleada intolerante que ha desatado el crimen nunca justificable perpetrado por un salvaje. Salvaje, por asesino, no por venezolano.

Ecuatoriano, venezolano y latinoamericano - por José Manuel Castellano, historiador, profesor titular de la UNAE *
 
 
Los últimos acontecimientos derivados por el vil asesinato en Ibarra, por un despreciable “ser”, sin condición humana, y el malvado aprovechamiento carroñero de exaltadores y manipuladores de masas, pone nuevamente sobre la mesa un cuestionamiento del sistema en todas sus estructuras, desde los oscuros y cínicos intereses de aparatos rectores, medios de comunicación hasta los endebles e inoperantes procesos educativos, que se manifiestan en actitudes y silencios complacientes.
 
Responder a una salvajada con otra, no es respuesta propia de hombres y mujeres formados con criterios, con juicio y con independencia. Son, por tanto, tan culpables los manipuladores como los manipulados; los que controlan los resortes, como los sumisos esclavos del pensamiento. Sin duda, indicadores estos que nos hablan de la existencia de un sistema colonial mental y esclavista.
 
La reiteración de tales comportamientos a lo largo de la historia pasada y reciente, en el Ecuador y en el mundo, evidencian que seguimos estancados como sociedad en un estado primitivo, salvaje, que no aprendemos, que desconocemos nuestra Historia más reciente, como es el caso del Ecuador. Olvidamos que somos un pueblo de emigrantes, que la especulación, la explotación y corrupción, tanto interna como externa, han condenado a los ecuatorianos a buscar su supervivencia en otros territorios y ahora suenan ruidos de sables que anuncian odio al foráneo, muerte al migrante, maltrato y abuso a la mujer.
 
Un tsunami xenófobo se expande de forma globalizada por todo este planeta que da muestras agonizantes de sus últimos días de existencia. Cada vez y con mayor intensidad pierdo la confianza y esperanza en una civilización que devora “saturninamente” a sus hijos, a sus gentes y su territorio.
 
¿Queda alguna esperanza? La respuesta la tiene usted, mi estimado lector. Por mi parte, a la mar voy por naranjas, cosa que la mar no tiene, pero meto la mano en el agua y la esperanza me mantiene.
 
* La casa de mi tía agradece la gentileza de José Manuel Castellano
josé manuel castellano reseña
MANCHETA 9