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07:20h. Domingo, 26 de Mayo de 2019

Elba García, hija y biógrafa - por Ana Beltrán

En estos días salió a la luz un interesante y biográfico libro titulado TRÁNSITO, un título sugerente y muy adecuado para este género literario. En él se desvela la vida de Bernardino García narrada por su propia hija, la escritora y actriz Elba García. 

Elba García, hija y biógrafa - por Ana Beltrán 

En estos días salió a la luz un interesante y biográfico libro titulado TRÁNSITO, un título sugerente y muy adecuado para este género literario. En él se desvela la vida de Bernardino García narrada por su propia hija, la escritora y actriz Elba García.

Una vida interesante que no carece de luces y sombras, muchas de ellas extremadamente alargadas. De forma fidedigna la cuenta la biógrafa, sin omitir verdades, ni dulces ni amargas. No es fácil escribir sobre alguien tan próximo, aun sin querer se tiende (y es compresible) a no hacerlo con la objetividad que requiere una auténtica biografía. No obstante, Elba lo ha logrado, aunque para ello tuviera que pasar por alto el dolor que conllevan algunos episodios de la vida de su progenitor, que sin duda se hizo presente al indagar en su propia memoria, fuente principal a la que acudió para contar la singular historia de Bernardino. Parte de esos recuerdos, acumulados desde su infancia y primera juventud, le vienen dados de sus predecesores: era habitual entonces escuchar a los mayores con la atención y el respeto que estos merecían, se consideraba una auténtica.

Dice Elba, que Bernardino nació en Aguere, en los inicios del siglo XX, en la primavera de 1910, la misma en que hizo su aparición el Cometa Halley; y que ese mismo año ocurrieron otros hechos sumamente relevantes. 

De igual manera, con su característica y rica narrativa, Elba describe los malos tiempos que corrían en la adolescencia de Bernardino, que se vio obligado a trabajar a esa edad temprana, lo que hacía con verdadero tesón. Poco después se le despertaría el amor por las artes, la escultura fue una de sus grandes pasiones, muy pronto se le consideró un maestro en el arte del vaciado. 

Es difícil saber si sus habilidades escultóricas le hubieran llevado a traspasar fronteras, méritos para ello le sobraban..., pero en aquellos años tampoco andaban las cosas muy boyantes, y él ya tenía una familia bien formada, por lo que tuvo que apartar el cincel para convertirse en empresario, un oficio que desempeñó con bastante éxito, a pesar de su honradez, su bonhomía. Sin embargo, la fatalidad se ensañó en él y su familia. 

Una noche, con la guerra en plena ebullición, los franquistas violaron la intimidad de su casa, de esta manera lo cuenta Elba: "Mediaron unas palabras recias, autoritarias, y aquellos hombres, sin dar más explicaciones, revolvieron la casa profanando gavetas, armarios, rincones... y se llevaron detenido al cabeza de familia." 

Con la serenidad que la adorna, la biógrafa va narrando cómo fue, a partir de ese momento, la vida de Bernardino en la tan temida Prisión Militar de Fyffes, donde coincidió con los defensores de la República: obreros, sindicalistas, profesores, médicos, artistas, intelectuales... Después llegaría el traslado a otras prisiones allende los mares... Donde pasó más tiempo fue en el norte de África, con la esperanza mermada y el tiempo eternizado. Años de prisión, sólo por el hecho de mostrarse como un hombre librepensador. 

No voy a seguir extendiéndome en esta historia que, además de trabajo, arte y guerra, igualmente habla de amores, felicidad, traiciones, maldades y bondades... Perfectamente lo hace Elba en TRÁNSITO, en las doscientas páginas que lo componen, salpicadas de interesantes fotografías, convertidas en libro por la recién nacida editorial Escritura entre las nubes, cuya editora es Elena Morales, también escritora, y desde hace tiempo relacionada con el mundo editorial. Para ambas es mi sincera felicitación.