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22:02h. sábado, 25 de septiembre de 2021

Dios es Endesa. Calladito se lo tenía, pero no somos bobos.

Electrocución - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE CABRERA

Electrocución - por Antonio Cabrera de León *

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz.” (Génesis 1,1-3). Así comienza el Antiguo Testamento.

Pocos han caído en la cuenta de que si Dios dijo “Sea la luz; y fue la luz” sólo se puede entender como que Dios es Endesa. Calladito se lo tenía, pero no somos bobos. Al mes siguiente del advenimiento de la luz recibieron Adán y Eva el primer recibo. Lo que pasó fue que, como aún Adán no le había comido la manzana a Eva, Dios corría con todos los gastos y ellos ni se enteraban del cargo. Por eso a su residencia la llamó El Paraíso, aunque en privado la llamaba La Ignorancia.

Pero buena es Endesa, o sea Dios, para perdonarle una factura a nadie. En aquel tiempo no se podían domiciliar recibos porque Dios, es decir Endesa, aún no había creado al Banco de Santander. Así que Dios pagaba para mantenerlos en La Ignorancia pero, siendo como es Él, guardaba los recibos.

Cuando Dios se enteró de que Adán le había comido la manzana esa, y no sólo una vez, se cabreó mucho porque aquella fruta la quería sólo para Él. Vengativo como es (recuerden que mató niños inocentes en Egipto [Éxodo 11,4-7]), sacó los recibos y exigió su pago en efectivo. Esta es una acción divina, muy de Endesa. Él sabía perfectamente, porque lo sabe todo, que aún no había creado el dinero y que aquellos dos incautos no podrían pagar.

Así, como quien no quiere la cosa, para ir ordenando la tierra que tan desordenada estaba, inventó Dios los desahucios. ¿Qué pensaban? Todo lo creó Él. Visto que Adán ni pagaba ni, sobre todo, dejaba de comerle la manzana a Eva, los desahució del Paraíso (Génesis 3, 23-24) y creó el dinero para que en adelante todos sus descendientes pudiéramos hacer frente a los recibos mensuales que pensaba mandarnos. Y no ha cambiado de idea.

Llegados aquí, espero haberles dejado claro que Endesa es Dios y que nada podemos hacer contra los designios divinos. Nosotros no somos su pueblo elegido sino los egipcios. O, dicho de otra manera, somos el pueblo elegido para pagar. Si, pobres de nosotros, intentamos escapar de su recibo instalando placas solares Él, o sea Endesa, siempre podrá crear un impuesto al sol. Aunque a cambio tenga que abrirle otra cuenta en El Paraíso a José Manuel Soria.

Y a todas éstas ¿Quién es Teresa Ribera en esta colosal creación divina? ¿No han caído? Pensé en Judas, pero eso es Nuevo Testamento y ésta es una historia de la Torá. Hasta que lo descubrí: Ribera es sin duda la serpiente y trabaja para Él, o sea para Endesa.

Mientras los recibos de su Dios nos abrasan, mientras disparan la inflación y se comen las subidas del salario mínimo que tanto ha costado conseguir, Teresa pidió hace unos días a las compañías eléctricas que “reflexionen”. Gran gestión política, sin duda. No contenta con ello, ayer las acusó de no mostrar "empatía social" y, aunque ustedes no lo crean, amenazó con crear una comisión que estudie el precio de la luz. En la Biblia, tanta astucia sólo la tiene la serpiente. Definitivamente, es ella: “La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que Dios había hecho” (Génesis 3,1).

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

 

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