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03:50h. Martes, 26 de mayo de 2020

Emergencia climática, transición ecológica, centros comerciales y relocalización - por Federico Aguilera Klink

 

FRASE AGUILERA

Emergencia climática, transición ecológica, centros coMerciales y relocalización - por Federico Aguilera Klink *

Estamos en plena euforia de declaraciones de Emergencia Climática, aunque sin contenido real y sin implicaciones claras. Lo mismo parece ocurrir con los Ministerios, con las Consejerías autonómicas y con las Concejalías de Transición Ecológica y anteriormente denominadas de Medio Ambiente, pues no tiene ningún sentido la existencia de estos Organismos en Gobiernos cuya preocupación fundamental es el crecimiento económico en términos de PIB.

GALBRAITHComo señalaba Galbraith en 1972 en su espléndido texto titulado ‘El poder y el economista útil’, “Si el crecimiento es el objetivo central de una empresa, y si (la empresa) tiene el poder de imponer su objetivo a la sociedad, el conflicto entre el interés privado y el público es inevitable. La empresa se esforzará en hacer parecer la contaminación como algo aceptable incluyendo el esfuerzo por reemplazar la acción correctiva por la publicidad de una acción correctiva”. Imposible encontrar una descripción más lúcida y clara de lo que están haciendo todos los gobiernos. Todo es apariencia y propaganda de que se están cambiando las maneras de hacer las cosas para hacer creer que, efectivamente, se está haciendo algo mientras solo se hace “publicidad de acciones correctivas”.

Si realmente gobiernos y empresas se tomaran en serio la necesidad de una Transición Económica, que es la condición básica para poder llevar a cabo una Transición Ecológica seria, empezarían por cuestionar el modelo actual de agricultura industrial a gran escala intensiva en energía fósil (que no parece que intu meditarranifavorezca a los pequeños y medianos agricultores a la vez que contamina suelos, aguas y deteriora la salud) y que está organizado en torno a Grandes Superficies y Centros Comerciales, tal y como pretende el proyecto de intu Mediterrani en Les Moles que, además, pretende ser un centro de ocio que “amenaza” con recibir 25 millones de visitantes, aunque en la jerga economicista esos visitantes  serían una “bendición” que haría rentable el proyecto, siempre que se ignorasen todos los costes sociales y ambientales que conlleva.

SMALL IS BEAUTIFUL STEVEN GORELICKLa razón es que lo anterior requiere el uso continuado, contaminante, ineficiente e insostenible del automóvil individual, contribuyendo al caos de tráfico, aumentando la contaminación atmosférica y “exigiendo más y más carreteras y autovías” que se financiarían con fondos públicos, que aumentarían el beneficio de las constructoras (sin resolver ningún problema que afecte realmente a la mayoría de las personas sino todo lo contrario pues desvían fondos que podrían servir para iniciar otro modelo) todo lo cual lleva, implícitamente, cuantiosas subvenciones públicas (no explicitadas) de todo tipo, tal y como señala Gorelick en su libro “Small is beautiful, lo grande está subvencionado”, que configuran, al final, lo que se puede calificar como la “Ecuación de las grandes empresas”, y todo esto en plena euforia de las declaraciones vacías de emergencia Climática.

 

ECUACION DE LAS GRANDES EMPRESAS

1.IMPUESTOS Y SALARIOS MUY BAJOS 

                               +

2.SUBVENCIONES MUY ELEVADAS

                               + 

3.IRRESPONSABILIDAD SOBRE COSTES SOCIALES Y AMBIENTALES

                               =

4. BENEFICIOS DESMESURADOS

 

En definitiva, si queremos iniciar una Transición ecológica y energética que beneficie a las personas y al medio ambiente, es necesario empezar por cuestionar la deseabilidad del crecimiento económico que no beneficia a las personas ni al medio ambiente, como señala Galbraith, dar pasos hacia una Transición económica que tienda a Relocalizar las actividades económicas, que las haga más locales, más cercanas, más ambientalmente compatibles, que fomente la agricultura ecológica y el comercio local, que facilita cerrar los ciclos de los materiales, que no requiera coger el vehículo privado y que anime a prescindir de él o a tomar el transporte público. 

Todo esto es viable, genera empleo, disminuye el uso de recursos no renovables y disminuye la contaminación. Estoy seguro de que todo eso llevaría a una disminución del crecimiento económico en términos de PIB pero también estoy seguro de que mejoraría la calidad de vida y la salud de las personas pues gran parte de las actividades que aumentan el PIB no contribuyen a mejorar el bienestar de la gente ya que el dichoso PIB sólo indica la velocidad a la que se va pero no hacia dónde se va, es decir, no indica la orientación en términos cualitativos de las actividades económicas pues ignora el deterioro ambiental (posiblemente irreversible) así como el deterioro en la calidad de vida de las personas.

 

Así, una agricultura más sana ambiental y nutricionalmente mejora la salud de los ecosistemas y de las personas, disminuye la incidencia de enfermedades y disminuye la necesidad de tomar medicinas, de tratamientos hospitalarios y de consultas ambulatorias. En otras palabras a menos enfermedades, menos gasto sanitario, más salud, menos PIB y más bienestar. A su vez, la disminución del uso del automóvil, gracias a la cercanía, disminuye el transporte innecesario, los atascos y la quema inútil de combustibles fósiles, todo lo cual disminuiría los negocios relacionados con estas actividades demostrando que, en la práctica, una disminución de la mayoría de ellas, aunque conduzca a una disminución del PIB, permite, en la práctica, iniciar la transición hacia un modelo económico con unas implicaciones ecológicas y sociales que beneficiarían a la mayoría de la población, que es lo que en teoría dicen que buscan los gobiernos….y los empresarios.

No empezar a relocalizar la economía nos va a llevar, con seguridad, a una situación, especialmente después del tema del coronavirus, de retraso en la adaptación inevitable a nuevos escenarios que tendremos que construir en los que realmente se ponga la economía al servicio de las personas y adaptada a las posibilidades y limitaciones de los ecosistemas locales y mundiales. No hay otra opción humana y razonable que aprender a practicar la convivencia y para ello tenemos mucho que aprender de las culturas y países que los gobiernos occidentales, los ejércitos y las corporaciones para las que trabajan, llevan siglos destruyendo.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Federico Aguilera Klink

FEDERICO AGUILERA KLINK

 

 

 

MANCHETA 13