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22:30h. sábado, 25 de septiembre de 2021

La encrucijada - por Luis Alsó Pérez

 

FRASE ALSÓ

 

La encrucijada - por Luis Alsó Pérez *

- La pandemia decae. Tal y como habíamos predicho, la autorización y el uso masivo de los test de antígenos para  posibilitar eventos deportivos y culturales (fútbol, teatro, conciertos,  etc.) sin peligro de contagio están acabando con el aislamiento social, uno de los instrumentos favoritos de sus creadores para ir forjando una sociedad atomizada y sumisa,  resignada a la “nueva normalidad”. Los PCR , además de lentos y caros, estaban reservados a los ministerios de sanidad, y su manejo estaba vedado a los particulares. No obstante con ellos  algunos países pudieron reconstruir las cadenas de contagio que conducían al contagiador inicial, al que llamaban simplemente “paciente cero”. Esos pacientes, supuestamente inocentes, fueron detectados con la rapidez suficiente para detener la pandemia en países como Singapur y Corea del Sur, que alardeaban de tenerla controlada. Entonces  los “contagiadores en la sombra”  idearon un truco: un supuesto aumento vertiginoso de ”asintomáticos”, un tipo  de personas contagiadas que nunca habían sido detectadas en pandemias virales anteriores, como la gripe “española” o la “asiática”.  Entonces empezaron a aparecer estadísticas tan disparatadas como un 70% de asintomáticos, como ocurrió en Cataluña. Esto hacía  imposible rastrear las cadenas de contagio, con lo que la pandemia se renovaba oleada tras oleada. Pues bien: los test de antígenos, manejados por  el conjunto musical “Love of lesbian” (con quienes tenemos una deuda impagable) no confirmaron en absoluto esos porcentajes de “asintomáticos” en los conciertos masivos y sin “distancia de seguridad”, que organizaba, sino solo unos pocos que se podían contar con los dedos de una mano entre los 5.000 asistentes del concierto de Barcelona. Experimentos similares, basados en “barridos” previos con los test de antígenos  a la entrada a los espectáculos masivos (hasta 50.000 asistentes) van demostrando la posibilidad de rehacer la vida sociocultural. En el último, Vida Canet Rock y Cruílla, en Barcelona también, no subió del 0’5% el porcentaje de positivos, con el lógico regocijo de sus organizadores. No obstante, una semana  después, cierta prensa (véase  El País del 5 de Agosto) trató de desprestigiarlos alegando que había habido mas de dos  mil contagiados entre los que asistieron, como si en lugar de un “barrido” de test hubiese habido una vacunación masiva de los asistentes. Pero ello sirve para ilustrar como los “contagiadores en la sombra” tienen  colaboradores en todos lados, a los que parece preocupar cualquier noticia positiva.

- Pero ello no quiere decir que el peligro haya desaparecido: los taimados fabricantes de pandemias, andan de nuevo a la caza de ancianos refugiados en sus residencias, después de haber eliminado más de 70.000 en la “primera ola”, a los que fueron a buscar incluso en la “España vacía” (¿se puede explicar esto sin altas complicidades?). Han creado, además, una  nueva cepa, la “delta”, hipercontagiosa y especializada en la juventud (¡que fatalidad! ¡que mala suerte! dirán de nuevo los “anticonspiranoicos”) para  que no nos “relajemos”  y abandonemos  la  “nueva normalidad”; es decir: el pánico, el confinamiento, la “distancia social” y la mascarilla.  Los que sí desaparecerán son millones de seres humanos del “tercer mundo” víctimas de la Big Pharma (el gran contagiador en la sombra, con socios archimillonarios, cuya codicia  e inhumanidad les impide aparcar las patentes y parar el genocidio). Se hacen los sordos ante los ruegos de la mismísima OMS. Cinco millones han muerto ya, y seguirán muriendo  porque las vacunas no les llegan ni les llegarán. Pfizer,  que ya lleva unos  veintiséis mil millones de dólares  de beneficio neto, esta hablando sin tapujos de la necesidad de una tercera vacunación adicional en el Norte rico, para combatir  la variante “delta” que supuestamente está invadiendo España en lo que llaman cínicamente “la quinta ola”.  La “delta” contagió, dicen , a unos estudiantes que venían de vacaciones a Mallorca. Pertenecen a una franja de la juventud que, por su edad, no se consideraba de riesgo,  de los cuales  la inmensa mayoría no ha necesitado ingreso hospitalario o  han sido declarados , una vez más, “asintomáticos”. Lo que si se asegurarán “los laboratorios” es una vacunación adicional apresurada que les proporcionará nuevos beneficios para redondear los ya ingentes obtenidos hasta ahora. Cuentan para ello con un público crédulo y aterrorizado, que prefiere morir a ser tachado de “conspiranoico”  (un término, por cierto, puesto en circulación por la CIA después del derrumbe de las torres gemelas, cuando empezó a cundir la sospecha de que había sido un autoatentado). Otros muchos  millones de habitantes del “tercer mundo” (cinco mil, el 80% de la humanidad desvelaba hace unos años la revista rusa “Sputnik”;  y ya se habla de África entera), tendrán, pues, más que asegurada una temprana muerte por la pandemia; y la mayoría de los habitantes del “primer mundo”  habremos colaborado en ese genocidio planificado.   

 - Pero el núcleo imperialista del capitalismo, formado por los países anglosajones e Israel, se ven cada vez más atrapados en una encrucijada. Tenían  planeado un Golpe de Estado Planetario, una vez dominado económica y militarmente el mundo actual. Se han acercado considerablemente a ello; pero Rusia,  gigante militar, y China, gigante económico, ambos unidos por el Pacto de Shanghai y la Ruta de la Seda, se lo impiden; y ahora el tiempo corre en su contra. Pero repasemos sucintamente como se ha llegado a dicha encrucijada: 

- La desaparición de la URSS deja a EEUU, cabeza del  eje imperialista, como vencedor absoluto de la “Guerra Fría”. El mundo se les antoja apetitoso como una nueva manzana del Edén y, ”ahora o nunca”, trazan apresuradamente los planes para conquistarlo de un extremo al otro. 

- El autoatentado del 11 de Septiembre de 2.001 les sirve de pistoletazo de salida para una  “guerra global permanente”, cínicamente teorizada en la Patriot Act , que incluye la nueva amenaza “islamista”  supuestamente encabezada por el fantasmagórico Bin Laden, y que autoriza “moralmente” a EEUU a intervenir en cualquier parte del planeta para salvar (S.Huttington dixit) a la “civilización occidental judeo cristiana”.

- A tal efecto (y con un plan previamente elaborado) invaden Afganistán, país del estratégico “pasillo euroasiático”, donde supuestamente se había escondido Bin Laden (y donde, no supuestamente, había también petróleo y opio). Empantanado en ese país, tras veinte años de sangre y destrucción (y tres billones de dólares dilapidados) están perdiendo la guerra ante la guerrilla talibán, y han decidido abandonarlo urgentemente para que no se repita el vergonzoso espectáculo de la salida desesperada de Saigón (D.Rumsfeld, exministro de defensa recientemente fallecido, se ufanaba entonces  de que, EEUU podrían mantener y ganar dos guerras a la vez….).

 - En el  año 2.003  EEUU invade y devasta Irak, el país mas desarrollado del pasillo euroasiático y, posteriormente, Libia, que acogía y daba trabajo a dos millones de subsaharianos sin futuro (hoy víctimas, ahogadas muchas, de una emigración desesperada).

- Por fin, y siguiendo la doctrina geoestratégica de Mackinder asumida por el imperio anglosionista, le toca el turno a Siria. Pero Rusia, que mientras tanto se había recuperado económica y militarmente, decide intervenir para  proteger la única base que le proporciona acceso al Mediterráneo. Y lo hace dándole cobertura aérea a sus aliados sirios, y cooperando con la guerrilla libanesa Hezbolá  y los Guardianes de la Revolución iraníes, aliados también ambos del régimen sirio. Esta alianza demuestra ser imbatible, y la guerra acaba, una vez más, con la derrota y retirada del  Imperio y su ejército mercenario de seudoislamistas: el ISIS.  Con ello, el plan anglosionista mackinderiano de convertir el pasillo euroasiático en un collar de “estados fallidos” por donde se pasease libremente el Imperio , se paraliza y se frustra.

  El Imperio está, pues, en una dramática encrucijada: su plan expansionista está bloqueado, porque la alianza chino-rusa se lo impide. Teóricamente sólo una guerra podría  desbloquearlo; pero hoy por hoy, esa guerra, que devendría mundial, no está en condiciones de ganarla. Lo mejor, pues, es que se aplique lo que aconseja a los demás: “si no puedes vencerle, únete a él”. Y ello pasa por: 

- Unirse a “la ruta de la seda”, posibilitando una “economia circular planetaria”, la única sostenible.   

- Desescalar, a nivel mundial, la carrera armamentista, y derivar  más recursos a frenar el cambio climático, que ya está convirtiendo al planeta en una antorcha de incendios pavorosos e inapagables.

- Promocionar a nivel planetario los principios de igualdad, fraternidad y sobriedad que el capitalismo hizo imposibles. 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Luis Alsó Pérez

luis alsó

 

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