Buscar
08:29h. viernes, 20 de mayo de 2022

La falacia de la "justicia universal" - por Teodoro Santana

La "justicia" sólo es real cuando la ejerce el que tiene la fuerza contra el débil. Creer que puede haber una "justicia" justa es puro idealismo de quienes se tragan toda la palabrería burguesa sobre el Estado de Derecho y demás zarandajas.

La falacia de la "justicia universal" - por Teodoro Santana

La "justicia" sólo es real cuando la ejerce el que tiene la fuerza contra el débil. Creer que puede haber una "justicia" justa es puro idealismo de quienes se tragan toda la palabrería burguesa sobre el Estado de Derecho y demás zarandajas.

La llamada "justicia universal" es sólo el derecho de los países imperialistas para juzgar y condenar a personas de los países pobres, sean éstas verdaderos criminales o no. Sirvan como ejemplo los tribunales internacionales montados ad hoc contra los perdedores de las guerras en la antigua Yugoslavia. Los poderosos pueden imponer su "justicia" de forma real. Los débiles o derrotados no. Ésa es la única realidad "universal".

Mientras tanto, los asesinos y genocidas de los países imperialistas son intocables. Nadie va a juzgar (ni mucho menos condenar) a Bush, Obama o Aznar. Ni tan siquiera a los asesinos de José Couso. A Kissinger, con millones de muertos a sus espaldas, nadie le tose. Estados Unidos impone su ley, su "justicia universal", su vara de medir. Y sus bombarderos.

Por supuesto, a los déspotas de Arabia Saudí o Catar, ni tocarlos. Ni a los modernos nazis del Estado de Israel. Ni a nadie que no interese a los intereses "occidentales".

El caso de España es paradigmático. Se niega a juzgar a sus propios criminales por delitos de lesa humanidad, que son imprescriptibles, pero en cambio acepta abrir (con eficacia puramente propagandística) procesos judiciales contra dirigentes de otros países. Incluso de aquellos que han derogado sus leyes de "punto final", cosa que España no ha querido hacer. Ni siquiera es capaz de sacar a sus asesinados de las cunetas, simas y pozos. Pero, claro, los otros son "sudacas", y España aún se cree un imperio.

Esa "superioridad moral" impostada ha llegado a permitir que una ONG financiada por la CIA se haya atrevido a presentar denuncia en España contra dirigentes de la República Popular China, por un supuesto "genocidio tibetano" que no ha existido nunca salvo en la propaganda anticomunista del Departamento de Estado de EEUU.

El gran delito de la China socialista en el Tíbet ha sido acabar con la Edad Media y la servidumbre feudal impuesta por los monjes a los campesinos y la población tibetana. Y de paso, dejar sin una base de operaciones al imperialismo dentro del país.

Pero China es un país pobre, no un país débil. Desde el triunfo de la Revolución no ha permitido que ningún imperialismo se le suba a la chepa. No se lo va a permitir tampoco a un país subimperialista de tercera como España. Y le ha dado un "toque" diplomático al gobierno español, que se ha apresurado a iniciar cambios legales para no tocarle las gónadas a los chinos, orgullosos de su soberanía con la que no admiten bromas.

Dado que mientras reine en el mundo el dominio de los países imperialistas es imposible una verdadera "justicia universal", hay que defender los cinco principios de la coexistencia pacífica, especialmente la no injerencia en asuntos internos de otros estados. Entendiendo que los cambios políticos y sociales son asunto de los pueblos de cada país.

La "justicia universal" y la "democracia universal" no han sido sino excusas del imperialismo para acosar, invadir y destruir países. Libia y Siria, por no ir más lejos en el tiempo.

También en

http://www.unidadyresistencia.net/2014/02/la-falacia-de-la-justicia-universal.html