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03:33h. lunes, 01 de marzo de 2021

Ganemos Telde califica de miserable el comportamiento de la consejería de vivienda del Gobierno de Canarias - por Carlos Carreño

El portavoz y representante insular del partido, Carlos Carreño mantuvo una reunión con la plataforma de afectados por el último sorteo de 115 viviendas celebrado recientemente.

Ganemos Telde califica de miserable el comportamiento de la consejería de vivienda del Gobierno de  Canarias  - por Carlos Carreño, GANEMOS TELDE y GANEMOS GRAN CANARIA

Como portavoz y representante insular del partido, mantuve una reunión con la plataforma de afectados por el último sorteo de 115 viviendas celebrado recientemente.

Antes que nada debo decir que entregar 115 viviendas el año de las elecciones, cuando se han pasado los otros tres de la legislatura sin dar una sola casa, es para llamar miserables tanto a la consejería de vivienda como al presidente del Gobierno Canario, Paulino Rivero.

Pero si vamos más atrás descubrimos que el mismo Gobierno, en la legislatura anterior, cometió el mismo acto miserable, entregar otro “puñado” de casas en año electoral, como una limosna, cuando los anteriores años no dieron ni una, habiendo miles de familias solicitando un techo digno, para eso señor Rivero no hay dinero.

Tras compartir varias horas con los vecinos, mayoritariamente de Las Palmas, como representante de Ganemos Telde conocí de primera mano los dramas familiares de cada una de esas familias y la farsa que los miembros de esa comisión de la consejería que comanda Inés Rojas convirtieron en un burdo sorteo.

Cuando en Tenerife se opta por ese procedimiento tan cruel, se realiza un sorteo (nada menos que una casa, para algunos un techo estable bajo el que vivir), con un bombo enorme y las bolas que decidirán la suerte de los vecinos están a la vista de éstos para su comprobación, de esa manera cualquier familia puede comprobar que todo está en regla y que tiene las mismas opciones que las demás (se adjunta fotografías, disculpen la calidad, pero han sido proporcionadas por los afectados).

En Las Palmas, la misma consejería de vivienda opta por un sistema radicalmente distinto: poner a cuatro personas en una mesa (ni siquiera se sabe cuál de los cuatro es el notario), a 10 metros de los sufridos solicitantes, delante de un ordenador cuya pantalla nadie ve, simulan apretar un botón y sacan una lista que, debemos suponer, es aleatoria, procediendo a llamar a los agraciados.

Pero no queda aquí lo oscuro del sorteo, las familias denuncian que se les sacó de la bolsa de viviendas donde deberían haber estado, sin previo aviso (algunas que tenían que estar dentro de la bolsa de violencia de género, no estaban, habían sido excluidas), pero lo más sorprendente, sospechoso y escandaloso es que de las 115 viviendas que se sortearon, solo habían 26 familias agraciadas presentes en el recinto.

¿Dónde estaban esas 89 familias que se suponía que se estaban jugando una casa?, ¿cómo es posible que la mayor parte de familias más afortunadas no fueran al acto del sorteo?, ¿de verdad pretenden hacernos creer que en un sorteo por ordenador, donde nadie ve la pantalla, 89 familias obtienen una casa y no están allí?.

Perdonen pero yo no me lo creo, y el simple hecho de hacer un sorteo en Tenerife con un bombo, a la vista de todos, y otro en Las Palmas, con un ordenador misterioso, sin dejar que nadie vea ese resultado, es de miserables y una injusticia.

¿Por qué una misma consejería no sigue el mismo protocolo en las dos provincias?

Pronto seguiré detallando aspectos de ese sorteo y de las familias que, desesperadas se han puesto en contacto con nosotros, y haremos públicas sus historias, sus dramas, para que todos esos políticos miserables se enteren, y si les queda sangre en las venas, sientan…