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02:46h. lunes, 18 de octubre de 2021

las reivindicaciones expuestas por la Asociación Unificada de la Guardia Civil son las justas en todo Estado de derecho

La Guardia Civil del siglo XXI - por Nicolás Guerra Aguiar

 

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La Guardia Civil del siglo XXI - por Nicolás Guerra Aguiar *

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El pasado mes algunos miles de guardias civiles y familiares se concentraron a las puertas de su primera empresa -Ministerio del Interior, no el de Defensa- para reclamar, entre otros temas, “una jornada laboral digna”, es decir, el mismo número de horas de servicio obligatorio que la Policía Nacional y las autonómicas. Añaden el derecho a la sindicación, fin a los juicios “por el código penal militar”, “democracia y dignidad” (pancarta), complemento de productividad por servicios nocturnos y festivos... 

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  Y como hay hartazgo “tras meses y años de promesas incumplidas”, vuelven a salir a la calle. A la vez piden la dimisión del señor ministro correspondiente cuya responsabilidad, matizo, solo corresponde al último trienio, pues desde 2011 hasta 2018 gobernó el señor Rajoy… con mayoría absoluta alguna vez. Y durante dos cuatrienios el señor Aznar fue ppresidente del Gobierno con mayoría absoluta en el segundo mandato.   

  Vaya por delante mi pleno convencimiento: las reivindicaciones expuestas por la Asociación Unificada de la Guardia Civil son las justas en todo Estado de derecho. Desde la perspectiva laboral está claro: a igual trabajo, igual nómina. Aunque se dice que toda comparación es odiosa, bien es cierto que las correspondientes retribuciones cobradas por la Policía Nacional -también inferiores a las percibidas por colegas de algunas autonómicas- son otras. Así, según datos aportados por JUSTAPOL a la cadena SER (2017), un policía nacional raso cobraba 1825 euros brutos al mes y 1790 un guardia civil raso. (No obstante, el  segundo tiene casas – cuarteles y -lo descubrí casualmente en la naviera Fred. Olsen- goza del “Descuento Guardia Civil”.) Pero impacta sobremanera el abismo creado entre ambos cuerpos y los mossos d’ esquadra: estos perciben casi 2500 euros. 

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  La dignidad laboral reclamada se justifica, por tanto, tras la comparativa anterior. La lengua, incluso, así lo confirma: la segunda acepción del adjetivo “digno” (‘Proporcionado al mérito y condición de alguien’) es sabia por su precisión, como casi todo lo relacionado con aquella: ¿qué valías superiores a la condición profesional y personal de un guardia civil o policía nacional tiene un mosso? 

  Las horas extraordinarias -tiempo de servicio que sobrepasa a lo ordinario- no eran retribuidas (insisto: datos de 2017) a policías nacionales y guardias civiles. Pero el privilegiado mosso percibía veinte euros por hora. (Hoy, fuera del campo estrictamente policial, es también reclamación de la clase obrera en general, no exclusivamente proletaria. ¿Cuántos trabajadores sobrepasan en dos, tres, cuatro horas su diaria actividad laboral a cambio de nada?)

  ¿Derecho a la sindicación? ¡Por supuesto! El artículo 28 de la Constitución lo reconoce aunque “la ley podrá limitarlo […] a los Cuerpos sometidos a disciplina militar”. Y la Guardia Civil tiene naturaleza militar pero cumple, además, funciones de policía: depende de los Ministerios de Defensa e Interior, respectivamente. La graduación y distintivos de sus mandos (suboficiales, oficiales y jefes) corresponden, exactamente, a los usados en el Ejército. 

  Por tanto, situación harto confusa: ¿quién manda en ella? ¿El Ministerio del Interior o el de Defensa? ¿Por qué la manifestación se realizó solo frente al primero? ¿No hubiera sido más impactante y efectivo comprometer a todas las señorías del Congreso -todas- para lograr la exclusiva adscripción de la Benemérita al primero? 

  Desde el PSOE-PSC hasta el Grupo Mixto también forman parte del mismo PP, VOX, UP, ERC, Grupo Plural, Ciudadanos, PNV y EH. Además, solo al Congreso corresponde la modificación de algún apartado constitucional sin necesidad de referéndum: así quedó demostrado tras el acuerdo PSOE – PP para reformar (2011) el artículo 135 de la Constitución. 

  No sé, estimado lector, si es por mi desapasionada visión de la Historia o por cómo su estudio me permite hacer comparaciones, pero sigo pensando que la sociedad humana a veces se traba en el pasado a pesar de los grandes avances técnicos, científicos y del intelecto, es decir, de la reflexión y la razón. Y ambas, a la vez, me ratifican día a día el planteamiento de Heráclito: no nos bañamos dos veces en las  aguas de un mismo río, pues siempre están en movimiento. Así, con todos mis respetos, considero que la tradicional condición paramilitar de la Guardia Civil ya es algo trasnochado, obsoleto: vivimos muy diferentes momentos. 

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guardia civil  Desde 1844 hasta hoy han pasado ya ciento setenta y siete años y, por suerte, la condición de “Civil” (‘Que no es militar ni eclesiástico o religioso’) ha ampliado extraordinariamente -tráfico, aduanas, investigación penal, drogas…- su servicio a la ciudadanía y se ha impuesto en el periodo democrático para beneficio de todos. Así, el día de la erupción volcánica en La Palma -pasado 19- fueron movilizados 75 policías nacionales y 130 guardias civiles. (En las sombras de los recuerdos quedan, por suerte, actuaciones no al servicio, precisamente, de planteamientos democráticos en libertad y dignidad.)

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  Abundo en la extraña estructura militar - policial de la Guardia Civil: los mandos provienen -obviamente- de las academias de oficiales y suboficiales, de la misma manera que los inspectores de la Policía Nacional se forman en la suya. Por tanto, la cadena de mandos es militar o de formación semejante. No obstante, son los políticos -directos o indirectos representantes- quienes definen las filosofías para las actuaciones del Cuerpo… salvo en la policía judicial, pues los agentes dependen directamente de los jueces. 

  En la foto que encabeza este artículo, estimado lector, se lee “Democracia y dignidad” como los dos grandes basamentos de la manifestación – concentración. El segundo, la dignidad, ya está comentado más arriba. Pero no llego a tener claro qué campo de acción cubre la palabra “democracia” desde la perspectiva de los manifestantes. Porque la tal voz -a vueltas con el Diccionario y la polisemia- puede referirse (entre otros significados) a un sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo o a una sociedad escrupulosamente respetuosa con la libertad y la igualdad.

  Simple matización. No obstante, los guardias civiles tienen mi apoyo cuando de justas reivindicaciones -como estas- se trata. Pero la Policía Nacional también puede reclamar en justicia.

 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

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