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14:41h. lunes, 12 de abril de 2021

resulta normal que arriben a nuestras costas personas procedentes del continente africano

Sobre inmigración a Canarias - por Rafael J. Rodríguez Marrero

 

FRASE RAFAEL J RODRÍGUEZ MARRERO

Sobre inmigración a Canarias - por Rafael J. Rodríguez Marrero, docente *

 

    En los últimos meses venimos siendo “informados” de la llegada de población africana a nuestro territorio archipelágico. Nada nuevo “bajo el sol”. Desde hace tiempo organismos internacionales  vienen alertando acerca del aumento de la población migrante en distintos espacios de nuestro planeta.

Canarias, archipiélago entre continentes, es desde hace siglos territorio de paso. En unos tiempos como los que actualmente vivimos resulta normal que arriben a nuestras costas personas procedentes del continente africano.

    En relación con este problema migratorio, en diversos medios de comunicación escucho y/o leo intervenciones de personas a las que, posiblemente, habría que llamarlas de otro modo; consignarlas como “animales irracionales” presas de emociones primarias (ira, enfado, miedo). La preocupación que me embarga es la que produce saber que algunos de tales “animales” resultan ser representantes de la “cosa pública”. Individuos que no son capaces de mirar un poco más allá de adonde les llegan sus propias narices. Parecen desconocer los  motivos que explican aquellos movimientos poblacionales.

    Dos son las causas fundamentales por las que muchos humanos se ven empujados, forzados, a abandonar su territorio, su hogar, en la búsqueda de otro mundo mejor: el cambio climático (que afecta de manera desigual a las diversas regiones del planeta) y los conflictos bélicos. Personas que en el camino deberán sortear numerosas complicaciones; incluso para muchas, desgraciadamente, ese recorrido acaba con sus vidas; muertes que bien podrían evitarse.

    Está comúnmente asumido que los cambios observados en el clima son antropogénicos; se deben a la contaminación de nuestra biosfera, proceso impulsado por nuestro apetito consumista. La mayor parte de la basura que producimos procede del “primer y segundo mundo” al que pertenecemos. Los países más contaminantes son, sin duda, los ubicados en el norte global. Y aunque la globalización neoliberal desplazó buena parte de las industrias a espacios “fuera del primer mundo” para aumentar beneficios (en los “otros mundos” los salarios y las condiciones laborales eran menores y peores) y la mayoría de las sustancias tóxicas que se expulsan quedan en esos países, la contaminación asociada al CO 2 -principal causante del desequilibrio climático que se provoca con el efecto invernadero- termina afectando al planeta todo.

    La crisis climática que nos afecta ha llevado a la aparición de una nueva figura, los “refugiados ambientales”, personas desplazadas por la fuerza; algunas de ellas arriban a nuestras costas canarias. Según datos de ACNUR, en 2019 hubo en el planeta “un total de 79,5 millones de personas desplazadas, un aumento de más de 9 millones respecto al año 2018” (1).

    La situación que relatamos ha llevado al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en enero de 2020 a reconocer  por un lado, que los países no deberían retornar de forma forzada a las personas que se han desplazado por cuestiones climáticas y, por otro, que el cambio climático es una amenaza para el derecho a la vida (2).

    Por otro lado (por si fuera poca nuestra voracidad) dado que necesitamos consumir “para sentirnos bien” y puesto que no siempre tenemos los recursos naturales necesarios para tanta producción, no nos queda otra que irlos a buscar; saqueamos así territorios periféricos.  Y ese saqueo por las buenas (mediante acuerdos comerciales desiguales) o por las malas (impulsando y alimentando conflictos armados; léase, USAFRICOM, USCENTCOM) es la otra causa relevante que lleva a las poblaciones locales a emigrar; para evitar perecer.

    El problema migratorio está siendo insuficientemente atendido por el gobierno de España; al tiempo, aquí, en Canarias, los gobernantes miran a Madrid buscando las ayudas que no llegan. Mientras, la Europa fortaleza trata de blindar aún más si cabe sus fronteras.   Porque también en esto de las migraciones, junto a las penurias y la miseria de tantos, se esconde negocio para unos pocos.

    La historia de nuestra tierra está llena de relatos de hombres y mujeres canarias que de aquí emigraron en busca de mejores condiciones de vida cuando en el Arghipiélago enfrentábamos alguna de las frecuentes crisis consustanciales al modo de producción capitalista. Africa y América fueron los destinos habituales de nuestros antepasados. Por eso y por habitar entre continentes, somos personas receptivas, incluyentes. 

    La crisis sanitaria provocada por el coronavirus, que solapa al tiempo que acelera las otras crisis que estaban en curso, lleva a que algunos “animales irracionales” lancen órdagos contra quienes arriban a  nuestras costas. Pudiera entenderse que la gravedad de la situación que estamos atravesando ponga nerviosa a mucha gente. Pero resulta inadmisible que otras personas (en peores condiciones que las nuestras) vean vulnerados sus derechos porque son de otros colores o vienen de otras tierras. No son esas personas las responsables de nuestras crisis. Sugiero a aquellos “animales irracionales” que se informen; un poco de cultura y algo de humanidad podría serles conveniente.

    Las actitudes racistas que escuchamos en algunos entornos (por fortuna minoritarias, si bien mediáticamente amplificadas) no se corresponden con el sentir mayoritario de nuestra gente. Y debemos recordar a aquellos “animales irracionales” que, ocupando cargo público, se han apuntado a esa “batalla contra el inmigrante”. Recordarlos para que, cuando nos vuelvan a llamar al voto, encuentren como respuesta un rotundo rechazo. 

    ¿O es que necesitamos padecer en nuestros cuerpos las plagas que hemos irradiado hacia otras latitudes para entenderlo?

    «Los ricos deben vivir más simplemente para que los pobres puedan simplemente vivir»

(1) ACNUR (2020): “25 millones de desplazamientos internos por desastres naturales en 2019”, disponible en https://eacnur.org/es/desplazados-climaticos, fecha de consulta 1 de marzo de 2021.

(2) Naciones Unidas (2020), disponible en https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=25482&LangID=E, fecha de consulta 1 de marzo de 2021.

Fuerteventura, marzo 2021

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Rafael J. Rodríguez Marrero

RAFAEL JUAN RODRÍGUEZ MARRERO reseña

 

MANCHETA 9