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03:17h. Viernes, 22 de Febrero de 2019

La maldición sobre el instituto Saulo Torón - por Nicolás Guerra Aguiar

 

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La maldición sobre el instituto Saulo Torón - por Nicolás Guerra Aguiar *

 

Resultado de imagen de instituto Saulo Torón (Gáldar)Arranca del milenio anterior la solicitud de un nuevo edificio para el instituto Saulo Torón (Gáldar), vana demanda mientras la calle no sea de todos (ciudadanía, BNR-NC, CCa-PNC, PSOE, PP, UxGC). Sobre él -sospéchase ya en nocturnales aquelarres- quizás haya caído también la maldición del faraón egipcio Tutankhaten o Tutankamón tres mil cuatrocientos años atrás.

Las maldiciones no tienen rigor científico. Ni tan siquiera una tan elemental como “¡Mal rayo pepe monagaste parta, hijo lagranputa!” escuchada por los años de la infancia en boca de mujeres sardineras (Sardina, magistral enseñanza) cuando algún pescador roniao llegaba a su casa tras las estaciones de rigor, tiendas de Pinito - Juan María y Bernabé. El hombre (mitad ser humano, mitad “¡cachocabrón, que testrallo la cabeza!”) se había gastado las perras en puro ron patero o arehucado.

sardina del nortePero tales maldiciones terminaban en nada. No por causas científicamente demostradas, no: había otras explicaciones, transmitidas desde los primeros albores de Sardina y creídas al pie de la letra por mis paisanos. Así, por ejemplo, la ausencia de rayos en la costera zona galdense; la protección dada por san Telmo y san Amaro, imágenes procesionadas por pescadores investidos de éxtasis religioso durante las fiestas del barrio; o, quizás, porque la mujer no maldecía con absoluta convicción (al día siguiente, como si nada hubiera pasado: ella, a buscar un fiao después de la vela al santo para borrar las maldiciones; él, al chinchorro, a ver si aparece un manterío y se pueden calar buenos copos).

La última vez fue distinta: la mujer sardinera reclamó a los cielos contra su roniada pareja (¡Ajolá tentre un paralís”!)… y no fue a la ermita de san Telmo con la vela redentora. A los tres días le entró tal endormimiento al hombre que lo dejó esconchabado de los remos. “¡Las ánimas me oyeron!”, gritaba la sardinera. (Ingenua credulidad.)

howard carterPor tanto, si Howard Carter (arqueólogo descubridor de la tumba de Tutankamón / Tutankhaten) y otras personas relacionadas con las excavaciones murieron a causa de extrañas enfermedades, envenenadas, asesinadas o, incluso, por “autosuicidios”, nada tienen que ver tales cicunstancias con la conocida como “maldición de Tutankamón”, ficticios maleficios, imprecaciones o embrujos. (Pero murieron, eso sí; y no de muerte natural.  ¿Por qué? ¡Aaaaamigo, el diablo son las cosas!)

Aquí sucede lo mismo: que desde el milenio anterior hasta hoy hayan pasado tantas personas en los cargos relacionados con la Consejería de Educación es solo eso, puñetera casualidad y no secular maldición lanzada por gente vecina. No acaba uno de aprender los nombres de quienes depende la construcción del nuevo edificio cuando -azar, albur, contingencia- aparecen sustitutos también con perspectivas e ilusiones (ilusos) revolucionarias: retomar el proyecto, e incluso marcar fechas aproximadas para su finalización (“¡Ay, san Nicolás, mecagondiés, no puedo más…!”.)

¿Y si fuera maldición de Acorac por elegir terrenos donde se suponían restos arqueológicos? ¿Anatema contra la población galdense actual a causa de colaboracionismos (segunda mitad del siglo XV) durante la conquista de Nivaria, la isla de Tinerfe, allí donde cayó el guanarteme galdense Tenesor Semidán a las órdenes del conquistador Benítez de Lugo? 

No, en absoluto: las maldiciones no tienen rigor científico, apunté al principio. Por tanto, que la sede central de la Consejería de Educación se encuentre en Chinerfe, Achinech, Chinechi, Chinet…, es también pura coincidencia. Ninguna relación, pues, con maldiciones lanzadas por nacionalistas áticos como venganza contra Gáldar (a fin de cuentas, cuna de colaboracionistas).

CLAVIJO MONZÓN

Clavijo con Monzón, consejera de Educación y Universidades

Pero en Gáldar impactan hoy desidias, abandonos, desdenes, acaso incompetencias de la señora consejera.  Infonortedigital, por ejemplo, abre su primer número de 2019 con la reiterada cantata a la busca de explicaciones, razonamientos, rigurosos juicios. Son sanas intenciones acumuladas decenio tras decenio, emputamiento tras emputamiento ante lo que ya no solo parece –sino podría ser- tomadura de pelo, burla, guasa, cachondeo, vacilada… a un pueblo convertido en centro económico del Noroeste y arraigado en tradiciones aularias.

Sirvan como referencia la centenaria Graduada o el Colegio Cardenal Cisneros, cuya vida académica se inició siete decenios atrás (1949) y llegó hasta los iniciales setenta tras la inauguración del instituto en el mismo edificio donde sigue ubicado… aunque el inmueble –propiedad del Ayuntamiento- había sido pensado como sustituto de las viejas oficinas municipales: Gáldar crecía, y el dragonado caserón de la Plaza de Santiago se hizo pequeño.

CARDENAL CISNEROSla graduada galdar

Imagen relacionadaYa desde 1980 (fui profesor del nocturno durante dos cursos, uno de ellos como jefe de estudios) lluvias, vientos, ruines palancas de la luz, desagües, aguas filtradas desde la azotea… nos jugaban malas pasadas. Con frecuencia recuperaba la oscuridad de las noches mientras Domingo, el bedel, ponía en funcionamiento sus células grises para encontrar la quijotesca razón de la sinrazón que a la razón se le escondía… Sin lanza en astillero, adarga antigua o rocín flaco investigaba allí donde hubiera sospecha de boicot a las clases, atentado yijadista o, acaso, sospechosa maldición faraoniana. Vanas indagaciones: la caja de la luz –otra vez- derramaba sutiles lágrimas de agua de lluvia…

La Consejería de Educación envió al Ayuntamiento de Gáldar -noviembre- un nuevo escrito: solicita “la compatibilidad urbanística del proyecto del nuevo Instituto”, no sé si para renovar la maldición o por aparentar actividad, interés, preocupación (da igual: los resultados serán los mismos). Aunque o mucho me equivoco o hará responsable al señor Sánchez –presidente del Gobierno español- del vigesimocuarto retraso: a fin de cuentas el señor Clavijo llevaba el tema en la cartera para su frustrada audiencia en Lanzarote.

Las maldiciones se deben a fetichismos y supersticiones, insisto. Pero con el Saulo Torón de Gáldar toman curiosa apariencia corporal gracias a los años luz que nos separan del primer sí oficial para el nuevo centro, pergamino medieval. (Y que Gáldar esté ubicada geográficamente frente a Santa Cruz de Tenerife donde se relaja la Consejería no es, tampoco, maldición. Acaso, mala pata.)

Así pues, nada del otro mundo. El problema está en este: santacrucera calle Buenos Aires. Ni maldiciones ni ánimas: se llama manifiesta incompetencia.

Resultado de imagen de CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN CANARIAS

 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

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