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00:54h. domingo, 12 de julio de 2020

El maldito virus no entiende de razas ni de países - por Chema Tante

 

FRASE TANTE PATERAS

El maldito virus no entiende de razas ni de países - por Chema Tante *

Este domingo 21 de junio, se registraron -es decir, los que se conocieron- 12 nuevos contagios de la covid-19 en Canarias. De ellos once fueron importados en una patera que arribó a nuestras costas el jueves anterior, procedente del territorio saharaui ilegalmente ocupado por Marruecos. Migrantes no regulares, pero seres humanos. 

No habrá a estas alturas quien dude de que estamos ante otra de las maniobras del régimen déspota de Rabat pata chantajear al gobierno del estado español. Ya no solamente manda pateras con gente desesperada, sino que las nutre de personas contagiadas. Pero ahora, por mucho que este sea un tema lacerante, no voy a ocuparme de él.

Como tampoco voy a tratar de ese drama constante, perpetuo, de las personas refugiadas, aunque no dejaré de insistir en que a ellas les asiste el derecho de protección de la vida y no deberían, sanas o enfermas, ser devueltas a su origen, sino asistidas, como corresponde a un país civilizado. Lejos de lo que tan innoblemente sostienen algunos tipos intolerantes, inhumanos, yo demando que no se expulse a las y los mjgrantes, ni en caliente,ni en ninguna otra forma.

De lo que quiero reflexionar en este momento es sobre el fenómeno de la importación en Canarias de contagios de coronavirus. Estos once casos, dentro de sus circunstancias dramáticas, no encierran una extrema gravedad en términos sanitarios. Su infección ha sido detectada y sus compañeros y compañeras de odisea han estado bajo control y se les someterá ahora a la debida cuarentena.

Sin embargo, ahora, en estos momentos en que escribo, están ya llegando a Canarias personas infectadas. Gente de la que no conocemos que son portadoras del virus maldito, porque los procedimientos de control en aeropuertos son tan simbólicas e inanes, que serían risibles sino fueran tan graves las consecuencias. No sé, es cierto, sin son pocas o muchas estas personas contagiadas, pero sí sé que existen y sé también que ya han empezado a repartir el virus por Canarias, sin que haya -digan lo que digan las temerarias autoridades- ninguna posibilidad de rastrear sus caminos ni las gentes con que estén teniendo contacto. 

Los aeropuertos están abiertos y pasajeras y pasajeros entran en territorio canario, sin control. Y véase, quien no se haya percatado, que en el estado español ya pueden entrar también personas de todas las partes del mundo, incluyendo las más azotadas ahora por la pandemia. Y hay que recordar que bastan unos poco minutos de cercanía entre personas para que el virus salte. Y no hay más que observar la realidad en las salas de espera en los aeropuertos, en las áreas de embarque y desembarque, en las colas... Montones de oportunidades de contagio. La imprudencia desatada, que pagaremos en Canarias con dolor.

En Canarias -desde el recuerdo sangrante de la gente muerta y de las personas que han sufrido una dolorosa enfermedad y muchas de las cuales arrastrarán secuelas por mucho tiempo- escapamos de lo más grave de la covid-19, gracias a que la mar nos protegió. Ahora, la codicia y la irresponsabilidad de quienes dirigen las empresas y, bajo el mandato de éstas- la política, han llevado a abrir los aeropuertos y, de inmediato llegarán las primeras hordas del turismo masivo. Miles y miles de personas a las que no se someterá a las cacareadas pruebas y de las que, por un simple cálculo de probabilidades,  habrá muchas que traigan consigo el virus y lo esparcirán por calles, plazas, playas, montes y barrancos. Y nuestra pobre y desmantelada sanidad canaria, a pesar de los esfuerzos de su abnegado personal, se verá de nuevo desbordada. Y, cuánto deseo equivocarme, volverá el espectáculo de las UCI repletas, los espacios sanitarios saturados, la gente muriendo.

Porque dicen que hay que retomar el turismo. Porque, inexplicablemente, no se podía avanzar hacia nuevas actividades productivas. Y porque la ausencia de imaginación creativa en quienes dirigen empresas y gobierno, impide encontrar otra salida que recuperar el atropello ecológico de un turismo masivo contaminante.

El virus no se había marchado. Lo teníamos controlado, pero ahora le permitimos reforzar su presencia. En patera o en avión, la pandemia se agravará en Canarias. 

 

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* Lo escribe y lo sostiene Chema Tante

CHEMA TANTE

 

mancheta 23