Buscar
19:22h. lunes, 17 de mayo de 2021

hay épocas en las que toda indiferencia es criminal

Mantenida indiferente - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE CABRERA DE LEÓN

Mantenida indiferente - por Antonio Cabrera de León *

Un intelectual escribió su odio a los indiferentes. Otro nos enseñó que hay épocas en las que toda indiferencia es criminal. Ésta es, sin duda, una de esas épocas. No puedes permanecer indiferente mientras un policía estrangula con su rodilla el cuello de una persona. Si lo haces eres un criminal, como él. Es levantar la voz, unirte a los que protestan, ser muchos, y no permitir que se asesine a nadie en nombre de un Estado que ejerce en nuestro nombre.

Odio a los indiferentes, dijo. No puedes permanecer indiferente mientras cada día se ahogan en tus playas y tus mares las criaturas que tratan de escapar de la miseria. Sus cuerpecitos sin vida amanecen en tu orilla fría, o perecen en tus muelles mientras las manos que intentan salvarlos ya no pueden. Si eres indiferente participas del crimen. Tú solo no puedes arreglarlo, nadie puede por sí mismo. Pero si optas por la indiferencia eres partícipe. Es levantar la voz, unirte a los que protestan, ser muchos, y no permitir que se dispare a nadie en Minneapolis o en la playa del Tarajal. No en nuestro nombre.

Indiferente es el fascismo que le atribuye a tu abuela una pensión de 426 euros en sus carteles. Que se joda tu abuela, que hasta mucho es, piensan. Si eres el necio que buscan, el indiferente, tú no pelees para mejorar las pensiones de miseria sino para que no le den nada al niño inmigrante. Pero si entiendes que la indiferencia es criminal, se trata de levantar tu voz, de unirte a los que protestan, de ser muchos, y decir que a Samuel, Aylan, Elen o Nabody no les vamos a dar los 4700 euros al mes que nadie les da, sino 4 millones cada día y más si hace falta.

Indiferente es quien llama mantenidas a las personas que llevan a sus hijos a saciar el hambre en un comedor social. En su indiferencia criminal, criminaliza a todo el que caiga en la pobreza. Sería mejor que se murieran los pobres, o matarlos, piensa. Todavía no lo ha dicho, pero todo se andará. Matándolos no habría que gastar nada en servicios sociales. Dejar vivos sólo a los que se puedan pagar el seguro privado y la escuela privada. Con esos habría suficiente para el personal de servicio.

Mantenida, sin embargo, es ella porque le pagamos un sueldo por un trabajo para el que no está cualificada. Mantenida desde que salió de la universidad que le pagábamos entre todos. Mantenida siempre con sueldos públicos, ella que tanto los odia cuando no son para repartirlos entre amigos. Mantenida, cobrando dinero público para hablar en nombre de un perro. Mantenida en un hotel de lujo mientras los madrileños se ahogaban sin respiradores. Mantenida ella y mantenido el fascista que nunca ha trabajado, aunque lleva años cobrando de tu dinero y el mío.

Un intelectual escribió su odio a los indiferentes. Otro nos enseñó que hay épocas en las que toda indiferencia es criminal. Ésta es, sin duda, una de esas épocas.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

 

MANCHETA nnnn