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17:09h. miércoles, 20 de octubre de 2021

la debilidad de un ejecutivo de coalición siempre sumiso ante los poderosos

Más vale una retirada aunque sea a destiempo - por Miguel Sagaseta HOJAS DE DEBATE

 

FRASE SAGASETA

Más vale una retirada aunque sea a destiempo - por Miguel Sagaseta HOJAS DE DEBATE

Para evitar el retroceso de Unidas Podemos y el asalto de la derecha y la extrema derecha al gobierno resulta esencial que UP abandone de una vez el gobierno de coalición y promueva una amplia movilización popular que exija, entre otras reivindicaciones, el cumplimiento íntegro de los acuerdos de coalición de diciembre de 2019.

El pasado 5 de septiembre se publicó en el diario Público un sondeo electoral realizado por Key Data en el mes de agosto anterior, que nos muestra un horizonte demoscópico desolador para el campo de la izquierda y el progreso. Antes de exponer los datos de éste, conviene recordar que se trata de un medio muy próximo a la socialdemocracia.

En la encuesta se observa cómo el PSOE y Unidas Podemos pierden respecto a noviembre de 2019 alrededor de dos millones de votos, lo que traducido en escaños supone una reducción de más de treinta. Además, si se analiza la distribución de escaños por territorios, se aprecia que el PSOE deja de ser primera fuerza política en la mayoría de las comunidades autónomas, mientras que Unidas Podemos por su parte sigue mermando en implantación nacional. Ni siquiera aparece en las encuestas en Castilla y León, Castilla La Mancha, Aragón, Murcia, Extremadura, Cantabria y La Rioja.

Al tiempo, la derecha de este país aumenta su intención de voto en cerca de un millón y medio, suficientes para conformar gobierno. Es más, a nuestro parecer, cuanto más inactivos estén las formaciones de derecha, cuanto menos digan y hagan, más subirán en las encuestas. Su táctica se limita a utilizar al enemigo para derrotar al enemigo.

El análisis de los datos que ofrecen las diferentes encuestas refleja la debilidad de un ejecutivo de coalición siempre sumiso ante los poderosos, incapaz de ofrecer un escudo social eficiente de protección a los perjudicados por la crisis económica y sanitaria. Un gobierno que se autocalifica de izquierdas pero que ejecuta políticas de derechas no puede esperar otra respuesta diferente de la que muestran los sondeos más recientes.

El apoyo electoral cae y cae sin parar, encuesta tras encuesta, la única diferencia entre una y otra es el grado alfa de la pendiente de caída. Esto no se puede explicar por una cuestión concreta o puntual. A nuestro juicio sobran los motivos que la explican.

En primer lugar, la falta de actuación en el ámbito de la regulación laboral. La negativa a derogar las reformas laborales de Rajoy y de Zapatero que afectan a cerca de 20 millones de españoles son un puñal clavado en el corazón de la clase trabajadora de este país que no para de sangrar. A lo que hay que sumar la nula voluntad gubernamental por derogar la ley mordaza pese al compromiso de suprimirla y a una pérdida del poder adquisitivo que crece a ritmo galopante.

En segundo lugar, la inacción en lo que se refiere a defender el derecho a la vivienda, aspecto fundamental para poder tener una vida digna. Actualmente vemos como en las grandes ciudades poco o nada se hace para garantizar este derecho constitucional, mientras crecen sin parar los desahucios contra familias vulnerables. Nunca es el momento oportuno para tomar partido en este tema tan sensible. Se permite que los fondos buitres y todo tipo de especuladores campen a sus anchas. Medidas como regular el precio de la vivienda o garantizar su acceso a las personas más desfavorecidas brillan por su ausencia.

En tercer lugar, la recuperación pública de los sectores estratégicos del país, bajo la premisa básica de que estos no pueden estar sujetos al lucro. Por ejemplo, la nacionalización del sector de la energía. En estos días, mientras sufrimos la mayor escalada en el precio de la luz de nuestra historia, el gobierno viene a proponer como solución la eliminación temporal de sus impuestos y retener de manera temporal parte de sus beneficios extra. Esto vendría a ser como si a un paciente que se encuentra en la uvi, se le trata con una aspirina. La situación se agrava todavía más si se tiene en cuenta que en este caso, Alberto Garzón, el ministro ausente de Consumo es, nada más y nada menos, que el coordinador general de IU desde 2016. Mientras tanto, el ingreso mínimo vital no llega a la mayoría de las víctimas de la crisis económica y sanitaria colocando en situación dramática a millones de trabajadores en paro y sin recursos.

En cuarto lugar, nada se plantea sobre la forma de Estado. Al tiempo que, día tras día, conocemos escandalosas informaciones del Rey emérito, el gobierno destina todos sus esfuerzos en respaldar a la institución borbónica una y otra vez. No sólo no plantea un debate sobre monarquía o república, sino que dedica todos sus esfuerzos a intentar introducir sordina al altavoz mediático y a enviar estas noticias al fondo del mar para que parezca que no existen.  

Muchos otros motivos se pueden decir, véanse: la labor realizada en materia de memoria histórica con leyes que vienen y van, cuya única finalidad es entretener al personal; la indefinición ante la cuestión nacional respecto a Cataluña, en la que un día se trata de estrechar lazos de unión con los independentistas y al día siguiente se realizan amenazas de cárcel; la nefasta gestión de la pandemia en lo que se refiere a las medidas sanitarias en vigor, sujeta a las no pocas particularidades no justificadas de cada una de las diecisiete comunidades autónomas, mientras se desmantela poco a poco la sanidad pública en favor de la privada.

A todo lo anterior, hay que sumar la continua falta de organización existente en el citado gobierno de coalición y es que no puede haberla si no hay unidad de acción. Por la mañana un ministro dice A, al mediodía otro le contradice y dice B, para finalmente a última hora de la tarde un tercero decir que la posición del gobierno no es ni A, ni B, sino C. Esto me recuerda a la película El hotel de los líos de los hermanos Marx. 

A nuestro parecer, en la política ocurre como en la química, hay elementos que no son solubles. No es posible pretender una verdadera transformación social para alcanzar una sociedad justa e igualitaria a través de pequeñas políticas reformistas. Sólo es viable este objetivo con una verdadera movilización de los trabajadores y de las capas populares encaminada hacia la transformación social, económica y política.

Tendríamos que preguntarnos ahora quiénes son nuestros enemigos y quienes nuestros amigos. Para distinguir a los auténticos amigos de los verdaderos enemigos, tenemos que hacer un análisis general de la condición económica de las diversas clases de la sociedad y de sus respectivas actitudes hacia los procesos de transformación social. Es preciso, por tanto, una fuerte unidad y organización de todos cuantos amigos luchan de verdad por el cambio social y por la justicia social.

En estos momentos, para evitar el retroceso de Unidas Podemos y el asalto de la derecha y la extrema derecha al gobierno resulta esencial que UP abandone de una vez el gobierno de coalición, bloquee cualquier apoyo parlamentario al PSOE de cuantas medidas vayan en contra de los intereses obreros y populares y al mismo tiempo promueva una amplia movilización popular que exija, entre otras reivindicaciones, el cumplimiento íntegro de los acuerdos de coalición de diciembre de 2019.

¿Un debate para recuperar el voto perdido? Ya lo hemos indicado en Hojas de Debate: «más bien, para recuperar la confianza de la clase trabajadora y de todos los sectores golpeados por las políticas neoliberales. Después, si acaso, vendrán los votos. Ahora toca, como es obligado siempre para toda izquierda que merezca llamarse así, acudir al rescate de la clase oprimida en los problemas y en las luchas del día a día.»

Todos los corredores fondistas comienzan sus pruebas de maratón con un primer paso. Salir del gobierno es el primero.

* Gracias a Miguel Sagaseta y a HOJAS DE DEBATE

MIGUEL SAGASETA

HOJAS DE DEBATE

 

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