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02:23h. Sábado, 03 de Diciembre de 2016

La menopausia de la historia - por Álvaro Felipe

 

álvaro felipeSiempre te lo he dicho, Isolda, aunque tú me mirabas con tus ojos entreabiertos, llenos de curiosidad pero también indiferentes: Los americanos nos ayudaron en la lucha contra la expansión del imperio nazi de Hitler. Incluso, el presidente Harry Truman delegó en su secretario de estado, George Marshall, la elaboración de un plan para ayudar económicamente a la Europa destrozada por la guerra.

 

La menopausia de la historia - por Álvaro Felipe *

Siempre te lo he dicho, Isolda, aunque tú me mirabas con tus ojos entreabiertos, llenos de curiosidad pero también indiferentes: Los americanos nos ayudaron en la lucha contra la expansión del imperio nazi de Hitler. Incluso, el presidente Harry Truman delegó en su secretario de estado, George Marshall, la elaboración de un plan para ayudar económicamente a la Europa destrozada por la guerra.

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No, no me mires así, sabes que es cierto. El Desembarco de Normandia fue el punto de inflexión de la caída del fascismo en Europa. Tú aún no habías nacido, claro, pero la historia es como te la cuento. Lo malo, aunque me sigas mirando con indiferencia, es que los Estados Unidos se convirtieron en el gendarme de occidente tras lanzar la primera bomba nuclear de la historia sobre la población civil, la primera sobre Hiroshima; la segunda sobre sobre Nagasaki.

Y es que a los Estados Unidos les molestan mucho los fascismos imperialistas pero no los pequeños fascismos locales, esos siempre fueron sus aliados naturales en sus trapisondas para esquilmar los recursos naturales de otros países. Créeme lo que te estoy diciendo, Isolda, no me mires con esos ojos indolentes. Estoy seguro que a los USA lo que les acojonaba realmente es que Hitler les jodiera "sus" mercados.

¿Sabes que los israelíes masacrados por Hitler, ahora masacran a los palestinos? No, no hagas eso, no me mires con tu femenina e indiferente inocencia, Los EE.UU. adoptaron el papel de Alemania en cuanto terminó la Segunda Guerra Mundial y comenzaron su propia expansión imperialista. Ahí fue cuando llegó El Comandante y “mandó a parar”, como dice la canción . Y Cuba se convirtió desde entonces en un grano en el culo del imperialismo yanki, negándose a ser el burdel que le reservaba el destino.

Me vuelves a mirar otra vez de ese modo. No sé como decírtelo. Fidel Castro paró los pies al yanki invasor que quería convertir a Cuba en su puticlub del caribe. Costó muertes, muchas muertes y muchas penurias. No, no me mires así: la asimilación de la historia es terriblemente individual, por desgracia no es colectiva ¿Sabes que una persona normal, del "primer mundo", apenas tiene cuarenta años de lucidez intelectual para asimilar la "historia" del tiempo que habita. Y eso teniendo que luchar contra la lobotomía que le van a practicar los medios de comunicación. Fíjate en lo que hace Tele5 y atrévete a decirme que no tengo razón.

Ya sé que tú no eres una feminista radical, tú nunca te has sentido marginada por tu sexo, pero para ti esos cuarenta años de lucidez intelectual se reducen muchísimo. No, no me vuelvas a mirar así, te lo suplico.

Trata de entenderme, Isolda. Tú y no somos marxistas en el sentido estricto del término. Sabemos, estamos seguros, que Marx tenía razón en casi todo, pero también sabemos que el paraíso marxista no se ha podido construir en la práctica. No, no pongas esos ojitos: sabes que comunismo y libertad son dos palabras que hay que utilizar con cuidado en la misma frase. Pero, al menos reconoce, que Fidel Castro la paró los pies al puto Yanki invasor, como también se los paró la Unión Soviética en su momento, lo que originó la "Guerra Fría" ¿lo recuerdas?. La historia del tiempo que dura nuestra historia vital, la que vivimos directamente y no aprendimos leyendo los que tuvimos la suerte de saber -y querer- leer, no es infinita al contrario que la historia universal, querida mía. La vida intelectual de una persona normal, la que le permite asimilar el escenario histórico en el que vive, es mucho más corta. Y tú sabes que la tuya aún es mucho menor, Isolda.

La historia, querida mía, apenas se asimila de modo efectivo durante la vida útil intelectual de un ser humano. Y tú, aunque eres mejor persona que muchos que conozco, no eres humana. Estás premenopáusica a tus 9 años y lo sabes, porque sólo eres una perra cocker que me mira desde abajo con tus preciosos ojos negros y esas orejas que descansan en en suelo. No lo puedes entender, por eso tus ojos redondos como una luna de otoño aparentan indolencia y curiosidad mientras te hablo. Fidel Castro ha muerto, Isolda. Murió un mito, pero seguirá viviendo después de muerto como lo hace Ernesto “Ché” Guevara.

Mientras te cuento esto, mientras el cadáver de Fidel Castro aún conserva algo de calor, en Santa Cruz 10.000 personas se han manifestado contra la Ley del Suelo que les quiere imponer el medianero de nuestros terratenientes, Fernando Clavijo, otro pequeño Hitler que accedió al poder democráticamente. Fidel Castro tuvo los cojones de parar al imperialista Yanki. Nosotros no tenemos cojones suficientes para parar a los medianeros de nuestros caciques en las urnas. No sé que coño nos pasa, Isolda, Tampoco sé qué habría hecho Fidel Castro con los bocadillos de mortadela y los pesebres, daría una primavera entera por saberlo. No, no me mires con esos ojos, Isolda, sabes que puedes conmigo.

 

* En La casa de mi tía por gemtileza de Álvaro Felipe.

álvaro felipe